Sopesando en la balanza, virtudes y negligencias, he concluido que Zodiac, la nueva película del renombrado David Fincher, si se aprecia con serenidad y se evalúa en abstracto, vale la pena. Es necesario comenzar advirtiendo que quien, al enterarse de las particularidades del guión, espere encontrase con un thriller en la línea de Seven, se va a llevar una soberana decepción. Fincher le da una interesante vuelta de tuerca a la forma de narrar la historia, con viraje de protagonismos incluidos, dotándola de una estructura compleja que se aleja radicalmente de los tópicos que circundan a los filmes sobre asesinos seriales.
A diferencia de la aclamada película que protagonizan Brad Pitt, Morgan Freeman y Kevin Spacey, en Zodiac, los factores vertiginosos y efectistas (que tan buenos réditos le habían dado en 1995), brillan por su ausencia; particularidad que no debería ser considerada necesariamente como una deficiencia. El problema, en todo caso, radica en las fases de recargada densidad que posee la descripción del proceso investigativo, profundizando de modo innecesario en datos y pistas que, luego se comprobará, resultan superfluas a todas luces. Ergo, es bastante evidente que el director se extendió en el metraje más de lo debido, sumiendo a su obra en una pantanosa atmósfera de monotonía, que acaba por entretener sólo de a ratos y, por ende, como producto final, nunca consigue levantar vuelo.

Con todo, hay aspectos técnicos que merecen cerrados aplausos, como la incisiva banda sonora, a cargo de David Shire (el mismo de The Conversation y All the President’s Men), sustentada en instrumentos de cuerda, y que traduce con categoría el clima de desesperación y sobresalto que se respiraba en San Francisco por aquellos años en que se sitúa históricamente la narración. Por otro lado, destaca la ambientación, con una especial mención a los tonos oscuros que caracterizan a una fotografía impecable, que me instaló automáticamente en la década del setenta, en un estilo parecido a lo visto hace poco en Munich, de Spielberg.
Las actuaciones, en general, constituyen el otro punto fuerte del largometraje. A la labor siempre solvente de Robert Downey Jr. (toda una garantía, ahora que parece recuperado de sus traspiés personales), se le adiciona un correcto protagónico de Jake Gyllenhaal, que no deslumbra pero cumple, y un óptimo desempeño por parte de Mark Rufallo. Con este tridente actoral, el ritmo harto cansino de la película pasa un poco –sólo un poco– más desapercibido (que tampoco Gyllenhaal es Dustin Hoffman, queda claro).
Lo dicho: un thriller estimable en su conjunto (se agradece observar un producto que se aparta de los cánones vigentes), más allá de sus notorios altibajos, con una estructura que se podría asimilar a las clásicas películas del género (aunque hoy en desuso), y que queda muy por encima de la irregular Panic Room, pero que no trascenderá del modo en que lo hizo Seven. Me da la sensación que Fincher posee un caudal de talento considerable, pero que aún no ha terminado de saberlo aprovechar.
Zodiac (EE.UU., 2007).
Director: David Fincher.
Intérpretes: Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr., Mark Rufallo, Anthony Edwards, Chloë Sevigny.
Calificación: 6,50.


3 respuestas hasta el momento ↓
Facu // Junio 23, 2007 a 11:40 pm |
No sé cómo podés defender una peli tan aburridísima como Zodiaco. Ni comparación con Pecados capitales. Muy decepcionado salí del cine.
Apunte: ¿es necesario poner el título de las pelis en el idioma original? Porque yo, de ese modo, me pierdo ya que acá acostumbran a no hacer una traducción literal.
dolores // Junio 24, 2007 a 6:17 pm |
Yo no la vi pero como me “Pecados capitales” me habia gustado tanto, tenía planeado ir al cine. Luego de esta ambivalente critica, me lo voy a pensar.
A ver cuando hacés un comentario/crítica de estrenos de terror Clau, que es mi género favorito.
Besosss.
avellanal // Junio 25, 2007 a 1:16 pm |
Procuro (en la medida de lo posible) poner los títulos en idioma origianl, puesto que los nombres que le ponen acá, generalmente no guardan ni un mínimo de relación, y hasta suelen ser diferentes de los que colocan en España, y todo termina siendo un lío tremendo.
¿Cine de terror? Haré el intento, lo prometo.