Vagabundeo resplandeciente

Pequeñas delicias de la vida en la república islámica

Agosto 6, 2007 · 9 comentarios

Los que leemos la prensa usualmente, nos encontramos, casi a diario, con noticias aberrantes para la condición humana llegadas desde Irán. Se ha convertido en moneda común enterarse de las barbaridades que el régimen teocrático resuelve y ejecuta con intransigencia, en estricto cumplimiento de la ley islámica vigente. Sin embargo, por una cuestión de cercanía en la franja de edad, hoy quería destacar la detención de decenas de jóvenes producida el martes pasado, en las inmediaciones de Teherán.

¿Cuál fue el delito de lesa humanidad, cuál fue el octavo pecado capital que motivó la privación de la libertad de estas personas? Asistir a un concierto de rock. Ni más ni menos.

Es sabido que en Irán están rigurosamente prohibidas las reuniones entre hombres y mujeres, si éstas últimas no cumplen con los preceptos islámicos del código de vestimenta, que exige que estén cubiertas de pies a cabeza. También es de público conocimiento que está vedado el consumo de alcohol y la exhibición de grupos cuya música esté inspirada en modelos occidentales.

Por consiguiente, y teniendo en cuenta que las mujeres estaban vestidas de “modo obsceno”, que las bandas que tocaban eran consideradas “satánicas”, y que en el recital se encontraron botellas de bebidas alcohólicas, los jóvenes fueron arrestados, luego de que las fuerzas de seguridad irrumpieran en el recinto donde se llevaba a cabo la fiesta.

¿Es humanamente concebible que, en pleno año 2007, un “ciudadano” sea privado de su libertad, sometido a recibir latigazos u otra clase de torturas, por el hecho de vestir como se le venga en gana, por consumir alcohol, o por asistir a un concierto de rock? Me gustaría saber: ¿ésta es la clase de revolución de la que nos hablan con entusiasmo Ahmadineyad, Chávez & cía.?

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