Vagabundeo resplandeciente

M. Night Shyamalan desciende en picada libre

Febrero 14, 2008 · 6 comentarios

Desde que sorprendiera con The Sixth Sense, su indudable cúspide cinematográfica, las películas de M. Night Shyamalan han caído en una (lógica) curva descendente que, hasta ahora, parecía no tener ocaso alguno. A partir de Unbreakable, y hasta Lady in the Water, el declive ha sido progresivo, y la megalomanía que suelen adjudicarle al director de origen hindú, me temo, mucho tiene que ver en el evidente deterioro de sus sucesivas realizaciones. Con todo, no es sino con Lady in the Water que esa pendiente resbaladiza en la que se mezclan la soberbia y el capricho, toca fondo. No tengo dudas que éste, su último film, es, de algún modo, como el título de la novela de García Márquez, la crónica de una muerte anunciada.

Aducen (los incondicionales de Shyamalan), para justificar groseros errores que no tolerarían en otras películas –o, pensándolo bien, tal vez sí–, que se trata de un cuento de hadas, de una fábula moderna. En lo personal, he leído y he observado en el cine, alegorías rodeadas de elementos mágicos que no presentan semejante inconsistencia argumental. El guión está repleto de altibajos (¡basta de inventar deus ex machina, por favor!) y me da la sensación que el director se autoexige introducir vueltas y giros constantes en la trama, como si todos sus productos debieran necesariamente contener elementos inesperados que dejen al espectador boquiabierto. En este caso, de más está decirlo, el intento es fallido de principio a fin; sólo existe una originalidad ilusoria, que además resulta forzada a un extremo innecesario. Shyamalan es, en efecto, un efectista. Por otro lado, tanto desplazamiento y volteo únicamente consiguen imprimirle un ritmo cansino y bastante tedioso a la narración, ya de por sí parsimoniosa y soporífera.

Los personajes, estereotipados y caricaturescos, a excepción del que interpreta Paul Giamatti, son pésimamente enseñados, y con el correr de los minutos, hasta que la película termina, no logran tampoco adquirir consistencia ni despertar demasiado interés. Dicho de otro modo, no gozan de peso propio, son meros adornos vacíos de toda importancia en el cuento, accesorios que el protagonista utiliza como medios –casi descartables– para alcanzar el objetivo central sobre el que gira toda la película.

Pero ya que mencioné a Paul Giamatti, válido es decir que sus gestos, su tartamudeo, sus dotes de actor en general, son inmejorables en Lady in the Water, y que sí algo tienen estos 110 minutos de extraordinario, ciertamente se trata de la mencionada actuación; sin la misma, el film sería ya inaguantable. Bryce Dallas Howard no desentona, sólo se limita a la corrección, aunque le cayó en suerte un personaje difícil de caracterizar, pero poco propicio para el lucimiento personal

También ya me resulta pesadísima la llana y previsible sensiblería que Shyamalan le estampa a sus realizaciones, aspecto que, además de siempre restarle en un plano de profundidad argumental, agregándole banalidad e insipidez, contribuye a volverlas aburridas por momentos –en Lady in the Water, repito, alcanza la cumbre del tedio–.

Un aspecto que, nobleza obliga, voy a resaltar, es la no utilización de los efectos especiales como sustancia, sino como accidente. Shyamalan se limita a contar una historia, y, a diferencia de lo que abunda en Hollywood, es precisamente ésa narración el núcleo de atención y no la grandilocuencia o altisonancia de los eventuales efectos especiales. Asimismo merece destacarse la encantadora fotografía de Christopher Doyle, lo que resulta, a esta altura, una redundancia, conociendo los antecedentes del australiano.

En síntesis, una verdadera pena que un director con tamaño potencial esté cayendo en picada libre. A los que han demostrado talento y capacidad siempre se les exigirá más que a los mediocres, y por eso mismo es que Shyamalan me ha decepcionado como nunca antes. Para cuentos de hadas o fábulas basadas en dudosas mitologías caseras, yo me quedo, toda la vida y sin meditarlo, con Tim Burton, maestro absoluto a la hora de abordar esos asuntos en la pantalla.

Lady in the Water (EE.UU., 2006)
Director: M. Night Shyamalan.
Intérpretes: Paul Giamatti, Bryce Dallas Howard, Jeffrey Wright, M. Night Shyamalan, Bob Balaban.
Calificación: 5,50.

Categorías: Cine