El denominado new queer cinema –tendencia surgida a principios de la década del noventa, dentro del amplio abanico que presentaba el panorama cinematográfico independiente en Estados Unidos– halló en Gregg Araki a uno de sus abanderados. A diferencia de sus otrora “compañeros de ruta” en la radical corriente –en las que el maniqueísmo y los clichés quedaban de lado, pues se abordaba la homosexualidad con total naturalidad, casi desdramatizándola, aunque dese una manifiesta posición militante–, muchos de los cuales le proporcionaron un giro drástico a sus carreras (Gus Van Sant y Todd Haynes son los ejemplos más reconocidos), Araki se ha mostrado, desde aquel tiempo a esta parte, más consecuente y comprometido, en cada una de sus realizaciones, con el estilo y el discurso del movimiento. Pero no: en rigor, el cine de Araki ha rebasado dicha etiqueta, es inclasificable, osado e inmoderado
En 2004 completó su noveno largometraje, Mysterious Skin, en el que se sumerge una vez más en el fondo de su temática predilecta, pero entrelazándola con el delicado asunto del abuso infantil. A grandes rasgos, el film narra la historia, en una pequeña ciudad de Kansas, de dos adolescentes, con vidas completamente dispares, cuyo único punto en común es haber sido víctimas del mismo pedófilo. Con el paso de los años, Brian y Neil reaccionaron de forma disímil frente a la experiencia traumática que afrontaron durante sus infancias: mientras que el primero, retraído y algo torpe, se auto-convence de haber sido abducido por extraterrestres, con el fin de intentar expurgar de ese modo los difusos recuerdos que perturban su conciencia; el otro, autosuficiente y sin ninguna clase de complejos ni escrúpulos visibles, se gana la vida prostituyéndose con hombres de edad avanzada.

Además de estampar una mirada para nada ortodoxa, que no complaciente, sobre la pederastia, es de valorar que Araki no se haya valido de sucesos sin duda terribles para construir, previsiblemente, un típico melodrama, pues Mysterious Skin, pese a toda su carga trágica subyacente, se permite acentuados tramos kitsch y humorísticos. En otro orden de cosas, si bien su dirección no se tiñe de excesivo recato y pudor al momento de afrontar las escenas más crudas, dejando a salvo sus habituales atisbos de “imprudencia”, me agradó apreciar una clara propensión a escaparle al mal gusto, a la provocación per se, a lo estrictamente innecesario. Por último, los continuos flashbacks se erigen como piedra basal de la narración, a la vez que son introducidos con mucho tino, en los instantes precisos, y en ningún caso operan como un recurso improcedente o fuera de lugar.
De hecho, la película comienza con un impresionante y estremecedor flashback, génesis de la despiadada espiral de violencia, depravación y sexo, para finalizar con la ansiada doble redención de los protagonistas, en el marco de una escena de alto vuelo lírico y profundo contenido emocional (uno de los momentos cumbres de la filmografía de Araki): representa, en alguna medida, el tránsito desde la podredumbre y la desorientación existencial más absoluta hasta el definitivo exorcismo de los demonios interiores, de las heridas sangrantes.
En una cinta de estas características las actuaciones cobran mayor preponderancia, pues el guión presenta la posibilidad de lucimientos individuales. Para el rol de Neil, Araki dio con Joseph Gordon-Levitt, un joven actor que se había desempeñado exitosamente dentro del ámbito del cine independiente. La caracterización que construye, arriesgada y verosímil, es simplemente magnífica, absorbiendo a los demás con su presencia, y casi apoderándose de la totalidad del metraje. También es menester destacar la magnética fotografía y la adecuada banda sonora, elementos primordiales en la fabricación del clima sugestivo, de los centelleos poéticos, que sobrevuelan de corrido.

Sombría, sobrecogedora, incómoda, desprovista de respuestas terminantes, Mysterious Skin es, ante todo, una película necesaria; imposible de hallar en otros meandros del cine estadounidense actual, y cuya crudeza difícilmente sea un escollo para incitar la reflexión sobre un tema espinoso.
Mysterious Skin (EE.UU., 2004)
Director: Gregg Araki.
Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt, Brady Corbett, Lisa Long, Elisabeth Shue, Chris Mulkey, Michelle Trachtenberg, Chase Ellison.
Calificación: 7.

