Discos que influyeron en mi formación musical (II)

Appetite for Destruction – Guns N’ Roses (1987) El hard rock nunca me había llamado la atención ni por asomo, me resultaba una música muy lejana, casi inaccesible. Yo no era siquiera un púber, es cierto, y mi mundo musical se reducía a lo coyuntural, y a las influencias familiares. Mis amigos, lamentablemente, salvo honrosas excepciones, se han caracterizado por poseer un gusto entre hortera y espeluznante para la música. Y, en la vorágine de lo circunstancial, es que una noche, escuchando la radio, terminé embelesado con un tema de un grupo que nunca había oído nombrar: la canción, claro, era “Welcome to the Jungle”. El estribillo, el aniquilador riff y la voz penetrante y repleta de matices de Axl Rose, resonaron en mi cabeza por espacio de varios días. Me percaté al instante de que estaba en presencia de un tema redondo, de principio a fin. No demoré en comprar el disco que contenía esa canción, y que no era tan antiguo: solamente habían pasado cuatro años desde su salida a la venta (el dibujo de Robert Williams, ya no en la portada, sino en el interior del librillo, en aquel momento me impresionó). Recuerdo que antes de pasar a escuchar el tema número dos, “It’s So Easy” –donde Slash y Duff McKagan (en el bajo) se lucen a la máxima expresión–, reproduje al menos unas diez veces más la magistral, delirante e inigualable “Welcome to the Jungle”. En definitiva, uno de los temas más potentes que he escuchado en mi vida, con una letra que refleja a la perfección el espíritu de la canción: Welcome to the jungle. It gets worse here everyday. Ya learn ta live like an animal. In the jungle where we play. If you got a hunger for what you see. You’ll take it eventually. You can have anything you want. But you better not take it form me.

El disco completo es un desfile incesante de potentísima ferocidad, característica que se puede encontrar tanto en “Nightrain” (mención especial para el portentoso solo de Slash), como en “Out Ta Get Me”, de paranoica y contestataria letra. Luego llega la ardida oda “Mr. Brownstone”, donde se puede apreciar que la aspereza sonora propia de los Guns no les impedía conservar una espectacular pujanza melódica.

Así llegamos a la soberbia “Paradise City”: un temazo que arranca casi en plan de balada, con los riffs intercalados de Slash e Izzy, hasta que suena ese pito infernal, y la excepcional estrofa: Take me down to the paradise city, where the grass is green and the girls are pretty, take me home, que ya no se nos puede despegar, concluyendo con la voz histérica y acelerada de Axl: una verdadera obra maestra que remite a un entorno completamente opuesto al que nos describían en el tema inicial. “My Michelle” es una canción compuesta por Axl y dedicada a una amiga del grupo, que arranca con suavidad inusual; mansedumbre que dura unos pocos segundos, hasta que hace su enérgica entrada la guitarra de Slash y todo vuelve a la suciedad de sonidos habitual.

Párrafo aparte merece la única balada del álbum: “Sweet Child O’ Mine”, canción que contiene tal vez uno de los más originales y sobresalientes riffs que he escuchado, a cargo de Slash. ¡Qué pedazo de guitarra, por Dios! A partir de esas memorables notas repetitivas, nada complejas pero harto agradables, se sustenta una pieza en la que también se destaca la batería de Steven Adler. Además, una preciosa y refinada letra de amor, con un Axl delicado y vulnerable como nunca. Son casi seis minutos de embelesamiento musical (de más está decir que la versión descaradamente amputada para radios es una ignominia que no merece ser escuchada).

Por último, nos encontramos con “You’re Crazy”, cargada de pura potencia heavy, y “Rocket Queen”, una canción sugerente por demás, con las que consuman un disco perfecto, tan arrollador como fugaz (particularmente, pese a que contiene doce temas, se me pasa rapidísimo cada vez que lo escucho: lo bueno, si breve, dos veces bueno). Appetite for Destruction fue, es y será el disco fundamental de los Guns, y sin ningún temor a equivocarme, digo también que se encuentra entre los mejores de la historia del rock. Siempre afirmo que son la más grande banda mundial que ha surgido luego de mi nacimiento, y por supuesto, llevo toda la razón.


News of the World – Queen (1977) News of the World fue el disco con el que me inicié en la particular música de Queen. Curiosamente, si por casualidad no hubiese sido éste el álbum que llegó a mis manos por aquellos años de plena efervescencia nostálgica por el reciente fallecimiento de Freddie Mercury, la banda británica nunca habría logrado enamorarme como finalmente lo hizo. Es que tanto A Night At The Opera y A Day At The Races, dos discos sustancialmente diferentes y más pretenciosos, no me hubieran sentado bien en aquellos tiernos años. En cambio, el álbum que nos ocupa es rock en estado puro. Y pese a que muchas veces suele ser despreciado injustamente por la crítica especializada o por ciertos fans, yo creo que se trata de un trabajo harto consistente de Queen, en el que demuestran que lo suyo no se reduce a coros recargados y al music-hall, sino que son plenamente idóneos para rockear de forma devastadora.

Los dos primeros temas, sin ninguna duda, se han transformado en los más conocidos de Queen en el mundo entero. Y el hecho de que tanto “We Will Rock You” como “We Are The Champions” se hayan popularizado de tal manera no deja de ser triste, puesto que han terminado por cansar, por volverse redundantes y harto comerciales: han abusado de ellos. El primero, compuesto por Brian May, tiene un particular ritmo y el distintivo de hallarse desposeído de toda instrumentación melódica y acompañado por palmas y pies. Es un comienzo efectivo y fugaz. Luego, de “We Are The Champions” sólo se puede decir que, ante todo, es una balada sublime, con un estribillo melódico tan inconfundible como bello; y, por otro lado, que se ha transformado, gracias a un uso ciertamente curioso, en un verdadero himno a lo largo y ancho del planeta. Si uno escucha la letra de Mercury no termina de comprender qué relación guarda con los eventos deportivos en los que se la repite hasta el hartazgo: I’ve taken my bows. And my curtain calls. You’ve brought me fame and fortune. And everything that goes with it. I thank you all. But it’s been no bed of roses no pleasure cruise, and I consider it a challenge before all human race. That I’ll never lose. And I need to go on and on and on and on.

“Sheer Heart Attack”, denostada (por muchos) pieza punk, siempre me ha agradado muchísimo: de lo más furioso y pesado de toda la discografía de Queen. Destacable el desproporcionado riff, y sobre todo, la abrupta forma en que termina el tema, a tono con el título mismo. “All Dead, All Dead” es pura melancolía, tristeza y desconsuelo: una balada de piano sugestiva, compuesta e interpretada por May que termina por penetrar hondo, muy hondo. Luego llega “Spread Your Wings” –tal vez el mejor tema compuesto por John Deacon en toda su vida–, que continúa con ese tono apesadumbrado, en donde resalta la brillante y límpida voz de Mercury (pocas voces me sugieren tanto como la de Freddie), acompañado por el piano y diversas guitarras.

“Get Down Make Love” siempre me ha proporcionado extrañas sensaciones, puesto que es la más acabada exteriorización del lado rudo de Freddie. Se trata de un tema impresionantemente pesado y masculino, con intermedio orgásmico e increíbles efectos de guitarra incluidos, que bien hace recordar a cierta inigualable composición de Led Zeppelín. “Who Needs You” es una agradable canción, en la que se mezclan ritmos latinos con los ilimitados recursos en guitarra del gran Brian May, y la voz de Mercury en franco antagonismo con el tema que mencioné anteriormente. La melodía que compuso Deacon es de una preciosidad incomparable. Finalmente, enfatizo sobre “It’s Late”, un epic rocker sin desperdicio, en el que se destacan, a saber: el riff con tintes de blues que somete los más de seis minutos de duración del tema; la impresionante batería de Roger Taylor (quizá su mejor perfomance), que bien puede apreciarse sobre la acelerada última etapa; y la siempre superlativa labor vocal de Freddie Mercury. Me aventuraría a afirmar que se trata de la mejor pieza del álbum.

En síntesis, un disco oscuro, sombrío y tristón (el cierre con “My Melancholy Blues” así lo confirma), pero a la vez, con dosis atractivas de verdadero rock, muy alejado de lo que era y de lo que fue Queen en general. Sí, atípico, pero excepcional. Tal vez ahí (en la diversidad) radique su mayor mérito.

Tatoo You – The Rolling Stones (1981) Los Rolling Stones eran sinónimo de “leyendas vivas” para mí, allá por el año 1995, cuando se desató la tan característica y curiosa stonemanía que se acrecienta con cada visita de Jagger & Cía. al país. No había escuchado de ellos más que un par de temas sueltos, pero el nombre de la banda ya era una institución por sí misma. Mi tío rebelde, gran admirador de la formación británica, me internó en la música de los Stones: eternamente en deuda con él he quedado. Al día de hoy, están entre mis bandas favoritas de todos los tiempos, lo que ciertamente no es poco. Al igual que en el caso de Queen, aquí también tuve muchísima suerte: Tatoo You, además de transformarse en uno de los últimos grandes discos de los Rolling, fue la preciosa anomalía en medio del caos creativo en el que estuvieron sumidos los chicos durante bastante tiempo. Pienso que todo verdadero fanático incondicional de “la banda más grande del mundo” debería sentirse identificado con este álbum: destila sonido stone por los cuatro costados. En otras palabras, no hay modo de considerarse fan de Sus Satánicas Majestades y al mismo tiempo descalificar éste trabajo, porque todos los elementos musicales por los que los Stones son los Stones y no otra cosa, aparecen abreviados aquí.

“Start Me Up”, a la larga, se ha convertido en uno de los temas más conocidos de los Rolling. Los méritos son claros: es el típico rocker stone, despojado de furia, pero cargado de refinamientos. La letra, ligera y superficial, que comienza repitiendo sus estrofas: If you start me up. If you start me up I’ll never stop. If you start me up. If you start me up I’ll never stop, es lo que menos importa en este caso: la sección instrumental entera es sobresaliente, desde el riff inicial (tan conocido como sensacional) hasta todo el potencial sonoro que transmite la batería de Charlie Watts que se suma enseguida, redondeando un hit de hits que le levanta el ánimo hasta a un maníaco depresivo.

En “Slave” hay que estimar fundamentalmente ese saxo que suena a las mil maravillas, y claro está, el infernal riff de guitarra, por más que la canción no sea memorable. “Little T & A” –cantada por Keith–, tampoco es la panacea, pero termina resultando un típico rocker pegadizo, divertido y fresco, de esos que siempre queremos escuchar por parte de los Stones.

La variedad de estilos es otro de los factores meritorios del disco, siendo fidedigno ejemplo el rhythm and blues “Black Limousine”, cuya peculiaridad máxima es la inclusión de un violín. Nunca hay que perder de vista que los Rolling fueron claramente influenciados por grandes del blues, como Muddy Waters y Howlin’ Wolf.

Luego, encontramos la parte más tranquila, suave y melódica del álbum, llena de baladas stones prodigiosas, de las mejores que compusieron en muchísimo tiempo, como “Worried About You”, “Tops” y “Heaven” –ésta última, música ambient stone sorprendente–; para concluir el disco con un verdadero clásico: “Waiting On A Friend”, una preciosa oda a la amistad (mi preferida del álbum, sin duda) que mixtura ritmos latinos con un saxo espléndido, singulares coros y la voz de Mick entonando eso de: Don’t need a whore. I don’t need no booze. Don’t need a virgin priest. But I need someone I can cry to. I need someone to protect. Making love and breaking hearts. It is a game for youth. But I’m not waiting on a lady. I’m just waiting on a friend.

Evidentemente, no se encontrará a la altura de álbumes míticos como Sticky Fingers o Exile on Main St., pero lo cierto es que éste disco supuso un resurgir artístico en la extensa carrera del grupo más sólido y coherente de la historia del rock, un soplo de aire fresco luego de un trabajo mediocre (Emotional Rescue), un ratificación de la inalterable vigencia que regalan (hasta el día de hoy), no obstante los baches creativos que cualquier banda con tantos años de trayectoria puede afrontar.

Esta entrada fue publicada en Música. Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a Discos que influyeron en mi formación musical (II)

  1. Ignacio dijo:

    Genial lo tuyo pibe… nos tirás una bomba con lo de los gustos musicales (me sentí tocado) y después terminás diciendo que sólo estás esperando a un amigo… Sin comentarios.

    Sacando al de los Guns, me volvés a sorprender en tus elecciones porque nunca hubiese pensado que elegirías esos discos de Queen y de los Rolling. A propósito, ¿te acordás cuando tenías el peinado a lo rollinga? Jeje -traer a la memoria eso es una forma de venganza.

  2. avellanal dijo:

    No seas zonzo, Nacho: vos estás dentro de las honrosas excepciones que menciono. ¿Cómo voy a afirmar que el fan número 1 de Neil Young en la Argentina tiene pésimo gusto musical, che? Igual, ese comentario me sirve para saber que has leído todo lo que he escrito -que no es poco-.

    Con respecto a la elección, reitero lo que dije antes: salvo el caso del “Appetite for Destruction”, no considero que ésos dos sean los mejores discos de Queen y los Rolling Stones, sino que son los que a mí me “marcaron”, por ser los primeros que escuché. Esta selección de discos sigue un orden (no tan estricto) cronológico personal.

    Mi corte de pelo (que no era peinado), no obedecía a imitar el estilo de los fans de los Rolling acá, como ya he explicado en infinidad de ocasiones. Pero igual no te perdono que me lo hayas recordado, grrrrr.

  3. dolores dijo:

    ains nene, estás hecho todo un crítico musical. :)

    Bssss.

  4. val dijo:

    El Appetite es un gran disco, el colofón del hard rock angelino, sin esos odiosos sintetizadores. Lástima que el legado de Axl se haya devaluado tanto por sus estupideces: veo antes la democracia en China que el Chinese Democracy.

    El disco de los Stones…yo accedí a ellos a través de un recopilatorio. Discos sueltos de esa gente, prefiero los de 65-75. ¡No en los 80!

    Por otra parte, voy a ser malo contigo hoy:

    ¡Qué pedazo de guitarra, por Dios! (Clau Dixit)

    La juventud católica no debe tolerar el tribalismo o los bailes indecentes del rock’n’roll(Cardenal Strich, Chicago, 1957)

    Afortunadamente los católicos poco pudieron hacer, pese a sus divinos intentos, y no lograron asesinar esa música llamada rock’n’roll que fue creciendo y creciendo, hasta hacerse imparable y que tanto disfrutamos. ¡Larga vida al rock and roll!:)

  5. val dijo:

    Se me olvidaba comentar el de Queen: es un grupo que no tiene un disco bueno. Es sufrido escuchar uno de principio a fin, es un grupo de recopilatorios por muy herético que pueda sonar eso:P

  6. avellanal dijo:

    Yo también prefiero la etapa 65-75 de los Rolling, pero esos discos los descubrí tiempo después. Y, desde luego, si bien tiene discos irregulares (el mismo que puse yo acá de hecho lo es), no estoy de acuerdo con que Queen sea un grupo que no tiene un disco bueno: yo le digo siempre ¡nooo! a los recopilatorios.

  7. pads dijo:

    decir lo que ha dicho Valhalla de Queen se merece una ejecucuón sumarísima. Ponte el primero o el segundo de Queen, y verás. El problema creo que está en escucharlos solo mediante recopilatorios, por que se va solo a los hits de estadio olvidando temazos 100% rock n’ roll como Ogre Battle, Great King Rat o Seven Seas of Rhye.
    Puf, menuda herejía!

  8. axl rose dijo:

    como bien dice mi nick soy fanatico de los guns n roses en eso concuerdo con vos en lo de queen soy fanatico al mismo nivel q con los guns pero tienen razon en que es una banda de recopilatorios pero es cierto q hay discos como a night at the opera the game innuendo q se pasan y de los rolling nnnno hablo xq no despiertan tanto interes en mi como los sex pistols aguanten freddie mercury axl rose sid vicious y jonnhy rotten

  9. marisol dijo:

    holas cmo andan??? les cuenoto q tngo 15 años y me encantanlos guns n’ roses d una manera q ni yo puedo creerlo!!!!!!
    se todo hacerca d ellos si necesitan algo!!!! y no c puede negar el mejor cd de toda la historia es appetite for destruction y el mejor guitarrista de la historia y el mundo es…. SLASH!!!!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s