“The Thing”, de John Carpenter

Cuando se estrenó, The Thing –que es un remake de The Thing from Another World, filme producido por Howard Hawks en 1951–, estuvo condenado a permanecer a la sombra de E.T., de Steven Spielberg. Si bien existía en ambas películas el denominador común de la presencia determinante (a los fines argumentales) de organismos no humanos; en esencia, se trataba de dos propuestas radicalmente antagónicas; y, como era de esperar, en términos comerciales, la simpática criatura creada por Spielberg terminó imponiéndose con holgura, y la reelaboración a cargo de John Carpenter recibió furibundas críticas, pasando desapercibida para la mayoría del gran público.

Con el correr de los años, sin embargo, la producción que nos ocupa, ha sido objeto de reivindicaciones varias, hasta alcanzar el siempre dudoso status de “película de culto”. El paralelo con E.T. es meramente cronológico, pero si habría que bucear en la historia del cine, a fin de encontrar un antecedente preciso, solamente deberíamos retroceder unos pocos años, hasta 1979, y allí hallaremos la cinta que guarda mayor afinidad con ésta de Carpenter: Alien, de Ridley Scott. En ambas, el núcleo de la trama es idéntico: un reducido grupo de personas aisladas –en una nave espacial, en una estación antártica–, que irán pereciendo una a una con el transcurso de los minutos, se enfrentan a una terrible presencia extraterrestre que les acecha, a la par que dicha entidad no humana precisa de otros seres vivos para perpetrar su especie; y su proliferación, en caso de trascender el remoto ambiente claustrofóbico, provocaría la extinción de la raza humana. Estimo que estamos frente a las dos mejores películas que jamás hayan combinado ciencia ficción con terror.

Al observar el filme, al menos en mi visión personal, es necesario destacar por sobre lo demás, tanto el inicio como el final. El comienzo resulta efectivo porque, a partir de la punzante banda sonora del maestro Ennio Morriconne, la ausencia de diálogos y la preponderancia del resplandeciente paisaje blanco polar, la situación que se desarrolla –un perro que intenta escapar a los disparos que le efectúan desde un helicóptero– deja desconcertado al espectador, que tardará algunos minutos en comprender el porqué de tal comportamiento. Luego, el desenlace es el punto más fuerte, la nota distintiva introducida por Carpenter, puesto que sin esa resolución, la cinta no sería, ni por asomo, todo lo buena que es. Un final soberanamente elíptico, en el que los dos únicos sobrevivientes deciden vigilarse de forma mutua, con la desconfianza que ha reinado a lo largo de toda la narración, frente a frente, expuestos a las temperaturas glaciales de la Antártida, en un lento suplicio en el que sólo resta aguardar la muerte de ambos, y con ello, la imposibilidad de que el ente alienígena se propague y llegue a contaminar a la raza humana.

La disolución de la entidad física de la amenaza encarnada en ese monstruo extraplanetario es otro de los aciertos del director, puesto que, a contramano de lo que abunda en el género del terror, esto es, lo explicito –no exento de lo grotesco–, en The Thing lo que realmente inquieta es que no sabemos ante quién ni ante qué nos enfrentamos, dado que el pánico lo causa lo innombrable, lo irrepresentable, lo no explicitado, lo que no tiene una apariencia física permanente, sino que posee la característica de imitar el aspecto de toda forma de vida posible. Dicha faceta constituye una herramienta fundamental a los fines de la creación de suspenso e inquietud que reinan a lo largo de toda la historia.

A lo antedicho, hay que sumarle la escasez de clichés que son moneda corriente en esta clase de filmes, y la correcta labor de todo el reparto, destacándose con especial énfasis la actuación sobria y por demás creíble de Kurt Russell, un actor que ha colaborado en otras ocasiones con Carpenter, y que, a mi modo de ver, está, en términos generales, injustamente infravalorado.

¿Obra maestra del género? Por supuesto que sí. No tendrá la importancia capital de prodigios cinematográficos, como The Exorcist o The Shining, pero películas de este calibre, con una concepción diferente del terror y una elaboración esmerada de los personajes y los aspectos técnicos, son precisamente las que escasean por estos tiempos de mediocridad, en que parecería que con la disección de un par de vísceras, que luego vuelan por los aires, alcanza. De hecho, ni siquiera el mismo Carpenter ha logrado a posteriori, superar ésta, su obra cumbre.

The Thing (EE.UU., 1982).
Director: John Carpenter.
Intérpretes: Kurt Russell, David Clennon, Keith David, Wilford Brimley, T.K. Carter.
Calificación: 7,25.

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5 respuestas a “The Thing”, de John Carpenter

  1. Al dijo:

    Pues no he visto la mencionada película, pero pareciera sacada de un cuento de Lovecraft. Tendré que verla.

  2. avellanal dijo:

    Pues no te equivocás en lo más mínimo. Tiene alguna que otra acentuada reminiscencia lovecraftiana.

  3. Ignacio dijo:

    Jaja, yo a esta peli la vi hace un montón de años, y casi que ni me acordaba del argumento. No sé si a la altura de “Alien”, pero tengo memoria de que me gustó bastante.

  4. Fran dijo:

    Desde luego, el cine es tan joven que aún tiene que dar muchas vueltas conforme vayamos cambiando de época. Seguro que veremos reivindicar más películas como esta.

  5. Pingback: “Prince of Darkness”, de John Carpenter | Vagabundeo resplandeciente

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