La metáfora social del fascismo bajo la lente de Bertolucci

El conformista es una película inobjetable desde todo punto de vista, que Bernardo Bertolucci concibió en el año 1970; pero antes fue, a opinión de Manuel Vázquez Montalbán, la mejor novela que haya escrito jamás Alberto Moravia. Me temo que, de alguna manera, esos datos ya lo dicen todo.

Centrándome en la cinta, debo afirmar que es un prodigio narrativo, un milagro marca Bertolucci, que reconcilia con el séptimo arte a cualquier espectador hastiado de ver efectos especiales y litros de sangre por doquier, remakes impresentables o filmes monótonos llegados de Islandia o Irán.

Dos horas sin altibajos (esos que aparecen a menudo en Last Tango in París, y que no la privan de ser una excelente película) son más que suficientes para referir una significativa fracción de la existencia de Marcello Clerici, un profesor de Filosofía que ha quedado traumado a causa de un suceso adolescente con un chofer, al que cree haber asesinado, a posteriori de un juego de iniciación homosexual. Con el turbio marco  del fascismo imperante, el hombre no logra vencer los fantasmas que le sobrevuelan y tampoco ciertos escrúpulos de tipo moral; situación ésta, que lo lleva a ansiar una vida análoga a la que lleva la sociedad media, sumida en la resignación y las apariencias. Así es que termina amparándose, como tantos otros, en el régimen del infame Mussolini.

El director italiano utiliza el recurso de introducir un gran flashback continuo, que sólo finaliza una vez que se consuma la acción determinante. El manejo de la cámara, a través de planos asimétricos y delicadamente titubeantes, crea un aura especial que se conjuga a la perfección con una fotografía que logra captar el clima desesperanzado y desolador que envolvía a la Italia fascista. Hay una escena que me atrajo con particularidad, más allá de que no merece mayor trascendencia: cuando Marcello concurre a la mansión gris y decadente, cubierta de colchones de hojas amarillas caídas de los árboles, que habita su madre toxicómana. Es de una consistencia y de una marchita belleza semejante al baile entre Stefania Sandrelli y Dominique Sanda en un salón parisino.

Volviendo al lapidario tejido estructural moraviano, que Bertolucci adaptó de forma inmejorable, Marcello, en su afán de indiferencia, contrae nupcias con una mujer vulgar y se marcha a París, con la excusa de la luna de miel. En realidad, como miembro del servicio secreto, colabora en el asesinato de un antiguo profesor suyo, que ahora encabeza la resistencia desde el exilio. Las dudas, los recuerdos, el sentimiento de culpabilidad surgen nuevamente, y el protagonista parece desistir de su cometido, pero ese estado vacilante sólo dura lo que un suspiro: Marcello es, desde hace tiempo ya, un conformista por excelencia

Como metáfora final, la película muestra destellos de la caída del régimen. Allí, el protagonista, por casualidad, descubre que el chofer que él creyó haber asesinado cuando adolescente, no había muerto. Al igual que Il Duce, como póstumo representante del fascismo, Marcello termina por demolerse del todo. Esta película no sólo enamora por su furibundo contenido sociopolítico y moral, o por configurar un simbolismo de vital importancia, sino por su belleza estética, por la utilización de la cámara como elemento de seducción. Al parecer, el bambino que nació en Parma, allá por 1941, una vez más logró su objetivo.

Il conformista (Italia, 1970).
Director: Bernardo Bertolucci.
Intérpretes: Jean-Louis Trintignant, Stefania Sandrelli, Gastone Moschin, Dominique Sanda, Enzo Tarascio.
Calificación: 8.

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4 respuestas a La metáfora social del fascismo bajo la lente de Bertolucci

  1. iarsang dijo:

    Pues quizá debiera leerme la novela de Moravia antes de ver la película. Hace relativamente poco que he oído hablar de él pero tenía en mente leerme algo suyo. Además hay un nosequé inclasificable en el cine de Bertolucci que me echa un poco para atrás. Supongo que, como siempre, deberé curarme los prejuicios a base de ver películas jeje.

  2. Ignacio dijo:

    De Bertolucci solamente ví El último emperador, si la memoria no me falla, y me encantó. Pero si le pusiste un 8 a esta, con lo exigente que sos para las calificaciones, entonces tendré que verla.

  3. Al dijo:

    Ok anoto la peli y la novela en la lista de pendientes.

  4. edu dijo:

    Yo tampoco la ví, pero por tu descripción verdaderamente dan ganas.

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