La pornografía versus el poder de la imaginación

A veces me cuestiono porqué será que la pornografía nunca me gustó. Salvo la entendible y briosa curiosidad que asoma al adentrarse en la adolescencia –de la que todavía no he logrado salir, que conste–, cuando uno está ávido de descorrer la cortina que ha estado vedando el panorama infantil, ya jamás me he sentido incitado a recurrir a la pornographie, no he cedido ante sus “encantos”, tan indispensables, pareciera, para el hombre medio de la actualidad.

Muchas veces he escuchado que el límite entre pornografía y erotismo es una cuestión de naturaleza subjetiva. Sin embargo, considero que esa afirmación, en el tiempo histórico que nos toca vivir, ha quedado condenada a ser un mero anacronismo que por ende, ya no goza de vigencia alguna. Quizá hace medio siglo la frontera era más sutil, menos nítida, por lo que era difícil precisar donde terminaba la sensualidad y comenzaba el impudor. Eso hoy ya no motiva ni la más mínima discusión. Y tan radical vaivén resulta extensivo a otras disciplinas, tal como el mismo cine. Pero concentrémonos en lo que nos ocupa.

El factor detonante del viraje mencionado ha sido, sin duda, Internet. En la actualidad cualquier persona con acceso a la Red puede disponer, desde la comodidad de su hogar, de un menú infinito, que se extiendo a lo largo y ancho del globo, de oferta sexual explícita y minuciosa. Todo, absolutamente todo lo que se pueda imaginar está organizado de forma escrupulosa, para que uno disfrute sin rendir cuentas a nadie. ¿Al señor le apetecen las jóvenes vírgenes filipinas? Pues su delectación se encuentra a dos clicks de distancia.

¿Quién es la víctima (metafórica) de la existencia y proliferación de esta gran carta virtual indiscriminada? No hay misterios: la imaginación. La pornografía en Internet está matando la imaginación de las personas. El más afamado fotógrafo de noche de la ciudad donde nació y murió Voltaire afirmó en alguna ocasión: La noche insinúa, no muestra. Se me antoja que la diferencia entre erotismo y pornografía es tan grande como la que existe entre la noche y el día respectivamente, pese a que se mezclan en algún punto fugaz.

La metonimia no es una metáfora: más bien es una forma de designar una parte en representación del todo. Al leer a Borges uno va a toparse a cada rato con metonimias sublimes. Y ya que rumbeé para lo estrictamente literario, Ernest Hemingway postuló la famosa teoría del iceberg, que no puede ser asimilada tan sólo con la economía narrativa. La figura, tan hiperbólica, del témpano, es muy representativa, sin embargo, al respecto: Siempre trato de escribir de acuerdo con el principio del iceberg. Hay nueve décimos bajo el agua por cada parte que se ve de él. A buen entendedor, pocas palabras…

Marcos Mayer, periodista argentino, escribió: La suma lleva a que las escenas sean plenas, y que el claroscuro muera bajos los focos. Cuando no hay partes y todo es todo, la imaginación se entretiene durmiendo. Pese a esta epidemia social de voyeurismo expreso, lo solapado, lo irresuelto siempre termina por ser más significativo, más sustancial, cobra más fuerza e intensidad. El imperio de la sugerencia es incomparable. Lo que no se muestra sino que se insinúa, acaba por despertar mis verdaderos bajos instintos. El indicio me erotiza más que lo explicito. ¿O por qué será entonces que aún me deslumbro observando a Lauren Bacall en películas de los cuarenta o cincuenta? Simple: porque todavía creo en el poder de la imaginación. Cuando pierda ese atributo, ya estaré en medio del vulgar rebaño, y podré comenzar a lamentarme.

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18 respuestas a La pornografía versus el poder de la imaginación

  1. Germán dijo:

    Exacto, ya no queda nada para la imaginación. Puedo sonar pueril pero las pornos te matan el erotismo. Ya sé, tal vez simplifiqué demasiado, pero lo has explicado muy bien :) Aclaro que no escribo bajo el prisma de la “moralina” en el casi 100% con un doble discurso. Es mi punto de vista.

  2. Ignacio dijo:

    Esyoy casi seguro que a este texto ya lo leí antes. :? Se nota que estás vago, pibe.

    No sé si ese pensamiento binario sea muy positivo. Yo pienso que cada cosa sirve para momentos distintos y determinados. De todos modos, me gustó mucho el texto.

  3. val dijo:

    Yo también tengo la sensación de haber leído esto anteriormente, pese a todo:

    “Al leer a Borges uno va a toparse a cada rato con metonimias sublimes”

    Mencionas a Borges en este hilo, y no a Bioy Casares. Tu mismo me comentaste hace bien poco como Jorge Luís admiraba la capacidad de Adolfo para coger chicas. No es baladí que hayas mencionado al uno, y no al otro;)

    El erotismo cumple un papel, y la pornografía otro. Se complementan. No hay problema en masturbarse por la mañana con las fotos de una supermodelo comiendo un rabo negro de veinte centímetros, y por la tarde hacer lo mismo pensando en los bajos de la vecina de enfrente.

  4. pads dijo:

    de lo de las fotos que ha dicho val seguro que en la primera lo que más le excita no es la supermodelo ;)

  5. val dijo:

    Pues no, yo la verdad que prefiero a la taiwanesa que completa el trío. Una fuera de serie esa chica, en serio.

  6. avellanal dijo:

    En efecto, estoy perezoso, sin inspiración y sin ganas de devanarme los sesos (¿alguna vez lo he hecho?), por lo que he puesto algunos artículos del blog viejo, aunque con leves agregados y correcciones.

    Cito a Borges porque menciono la metonimia, y en la narrativa de Bioy Casares no me he topado con ella. No sé a qué viene lo del sex appeal de Bioy Casares en este texto, la verdad. Igual, te perdono, porque has utilizado la palabra “baladí”, que era frecuente en Borges.

    Por lo demás, cada uno es libre de masturbarse con lo que se le venga en gana. A algunos les servirá Anna Nicole Smith, a otros -entre los que me incluyo- Lauren Bacall (o Scarlett Johansson si nos ponemos más actuales), y a los demás… probablemente los veinte centímetros ésos. No pretendamos que todo el mundo tenga buen gusto, pads, jeje.

  7. instanton dijo:

    Hola. Yo no creo que el problema esté en la pornografía. Tampoco creo que esté más falta de imaginación que el erotismo. Aunque la excitación es más directa siguen existiendo muchas posibilidades para hacerlo empleando la imaginación. Al fin y al cabo el sexo está en el cerebro, no en las gónadas.

    El problema está en la pornografía entendida como objeto de consumo, con todo lo que eso implica. Lo importante no es “calentar” al personal, sino hacerlo sin complicarse mucho la vida porque lo que interesa es que se consuma en grandes cantidades. También se trata de inducir unos gustos y una estética tanto en hombres como mujeres. Y aquí estoy completamente de acuerdo con lo que dices sobre el efecto de internet, al ser más directo se refuerza ese papel de consumo alienante.

    La pornografía actual es alienante y bebe de las necesidades del individuo contemporáneo. Nos crean una sociedad falsa y de mentira, y el sexo va en el lote, qué mejor que intentar formar parte de ella consumiendo la pornografía que forma parte de esa ilusión. Y actuar en la práctica sexual con la pareja como indican esos cánones impuestos.

    Lo dicho, un aspecto más de la sociedad de consumo (esa es la palabra clave). Y evidentemente en una sociedad de consumo no hay lugar para la imaginación, de ningún tipo.

  8. Albert dijo:

    Yo estoy con Val. Cada cosa a su tiempo. ¿Imaginación? Por la noche casi siempre. ¿Pornografía? Por la mañana cuando tienes prisa.
    Fácil y sencillo.
    Lo que sí es cierto es que la mayor parte de la población no tiene imaginación, peró también es cierto que siempre la ha habido, y siempre la habrá. Si es que por mucho que se dediquen a predicar algunos que todos somos iguales, no es así.

  9. avellanal dijo:

    A lo que yo apuntaba básicamente al escribir este texto no era tanto a un diferenciación tajante entre pornografía y erotismo (aunque en parte sí), sino a expresar mi descontento con la saturación de sexo explícito que existe actualmente gracias a Internet (y no desde un punto de vista moral, que conste). Es decir, como de alguna manera dice instanton en su mensaje: se ha vuelto un excesivo objeto de consumo más, que no da respiro casi. Sólo queda comparar las “revistas para hombres” de hace algunas décadas atrás con el acceso que la media de la población actual (al menos en Occidente) tiene a las imágenes que se les antoje de la(s) persona(s) que se les venga en gana. Lo que me preocupa es eso: la pérdida de la imaginación ante el caos facilista que supone la superabundancia de pornografía.

    Gracias instanton y Albert por sus comentarios. Es un distinguido honor leerlos por aquí.

  10. Albert dijo:

    El placer es mio, por supuesto.

    Yo sigo diciendo (ahora que estoy en fase negativista) que la gente ya no tenía imaginación antes de la proliferación masiva de material pornográfico. Es decir, que quienes prefieren consumir a imaginar son gente que por pereza o por falta de capacidad, habrían acabado consumiendo igualmente. Y también hay muchos que, habiendo consumido masivamente, acaban dejandolo en vista de la poca necesidad que hay de este tipo de material.

    Resumiendo, que estoy medio dormido y me lío yo solo: el tiempo acaba metiendo a todo el mundo en su lugar, y en el entorno que él/ella se ha ido construyendo. Si quiere un mundo superficial, kitsch y plástico parecido a Las Vegas, lo tendrá. Si, por otro lado, prefiere las sutilezas, las tendrá.

  11. val dijo:

    “A lo que yo apuntaba básicamente al escribir este texto no era tanto a un diferenciación tajante entre pornografía y erotismo (aunque en parte sí), sino a expresar mi descontento con la saturación de sexo explícito que existe actualmente gracias a Internet”

    ¿Tú crees que existe una saturación de sexo explícito? Es decir, que cada vez que hago click en un enlace en internet me salen dos morochas comiéndose el conejo? Que esté disponible no quiere decir que se consuma, sencillamente está y es cuestión de buscar, como todo en la vida. ¿Acaso antes no existían las sex-shop? ¡Sin internet ni nada!, entra y observa la variedad de revistas que tienes a tu alcance, cosas que ni siquiera podrías imaginar…

    Más bien creo que sucede todo lo contrario, que impera esa mentalidad evangelista tan amerikana de ver la sexualidad como algo sucio. Lo que tu hoy llamas figuras eróticas, eran consideradas pornografía pura en su tiempo. Y una vergüenza. ¿Es malo que tengamos una mentalidad más abierta? Algunos pensáis que sí, yo no estoy de acuerdo.

    “Es decir, como de alguna manera dice instanton en su mensaje: se ha vuelto un excesivo objeto de consumo más, que no da respiro casi.”

    La presencia en Internet no hace de la pornografía algo pernicioso, ni la convierte instantaneamente en ‘un objeto de consumo más’ sólo por estar disponible a nosotros. Por esa regla de tres, nuestras conversaciones por internet o la lectura de un interesante artículo cultural pasarían a formar parte a su vez de ese elenco de material de consumo.

    “Sólo queda comparar las “revistas para hombres” de hace algunas décadas atrás con el acceso que la media de la población actual (al menos en Occidente) tiene a las imágenes que se les antoje de la(s) persona(s) que se les venga en gana”

    Seguro que el porno masivo ha reducido el índice de violencia en occidente, al satisfacer tantas necesidades jajaja :)

    Propongo trasladar los proxies que tienen en Ciudad del Vaticano al resto del mundo. Para evitar estos excesos, jeje.

  12. instanton dijo:

    Ah, val, es que realmente todo forma parte de ese elenco de material de consumo. No somos personas, somos consumidores, y para el entramado todo lo que hacemos es suceptible de ser producto de consumo.

    La cuestión con internet no está en que sea más fácil acceder a la pornografía o no, está en la inmediatez y la posibilidad de hacer productos con un coste muy menor. El gasto en distribución es mucho menor y hay muchos más consumidores pontenciales, o sea más mercado.

    Y sigo diciendo que la pornografía dominante “mainstream” en internet es alienante. Lo malo o lo bueno según la mentalidad de cada uno, es que se puede encontrar todo lo que sea legal fácilmente por raro, excéntrico o bizarro que sea. Pero para mí esa no es la pornografía sobre la que debatir, es la mainstream, esa que me parece alienante tanto en cine como en la red, que a día de hoy vienen a ser lo mismo.

  13. Knut dijo:

    Creo que este es un tema al que se le da demasiada importancia y a poco que lo mires con cierta tranquilidad tal desmesura atencional acaba por producir cierta inquietud.

    A mi me excita sobremanera el sexo explícito, fundamentalmente porque me gusta y busco practicarlo. La explicito me parece natural, y cuando follo (permitidme la groseria, jejeje) el mirar es tan importante como el sentir.

    Si al hablar de sexo nos ponemos a buscar lo bizarro, lo oscuro y demás, apaga y vámonos, tanto peor me parece el censurar lo explíxito. Claro que es de sentido común el no llevarse por los excesos, entre ellos el reduccionismo. Me parece que en todo aquello que no entre en lo patológico la dualidad imaginación/explicitud es absolutamente falsa y fundamentalmente gazmoña.

    Mi imaginación no funciona como algo idealista ni desde luego merece una valoración especial, eso para los católicos y new agers de todas clase, usarla ha sido y es tan cotidiano como con cualquiera. Es además altamente pornográfica la joia, guarrona y calentona a más no poder. Si pillara a Sofia Loren ten por seguro que estaría al servicio de lo explícito.

    A mi el sugerir y el imaginar me parecen aspectos, dentro de lo sexual, que van de la mano de la pornografía.

    Otro asunto sea que como dice el amigo Instanton la pornografía generalista sea alienanta a más no poder, reiterativa e impersonal. O que nos eduquemos sexualmente a partir de tanta basura meramente expositiva…

    Pero el dilema es otro y está colocado más allá, más que pornografia lo preocupante es lo dificil y raro que es hablar de sexo sinceramente y sin tapujos.

    Joer, Clau a la Johanson o a la Monroe no las ibas a pillar al lado y ponerte a imaginar, joer, yo querria verles las tetas a ambas lo más cercana y explíxitamente posible, amén de todo aquello que ahora se me ocurre. ¿No será que con tanta tontada “imaginativa” lo que ocurre es que nos da pánico lo explícito?

    A mi el sexo no explicito en la practica no niego que me interese, pero al final por h o por b acabo en lo explíxito, jejeje.

    Viva la pornografía, arriba las manos y abjo las faldas!!!!!

  14. avellanal dijo:

    Como autor del blog, resultan reconfortantes éstas respuestas que me han ido dejando. Aunque las opiniones no sean exactamente iguales a la mía, siempre me sirven para repensar el tema en cuestión, manteniendo como marco condicionante la sagrada regla del respeto por las ideas de los demás. Así que muchas gracias a todos.

    Vale aclarar, porque siempre hay algunos que se valen de relacionar prejuicios, que mi opinión en general sobre esta cuestión no está sustentada en ninguna clase de puritanismo fundamentalista. Y, por otro lado, tampoco quise insinuar en ningún momento que la culpa de la falta de imaginación que, en comparación con otras épocas, encuentro en un sector importante, por no decir mayoritario, de las expresiones artísticas actuales, se debe exclusivamente a la proliferación de pornografía en Internet (encuentro francamente absurdo aclarar éso, pero a veces a uno no le dan alternativa).

    Y por último, si llegara a pillar a la Johansson, estimado Knut, creo que palidecería instantáneamente: las mujeres de ese calibre terminan por intimidarme.

  15. Knut dijo:

    Pero qué poca imaginación!!! XD

  16. Albert dijo:

    Como en tu penúltimo mensaje me he sentido aludido, Clau, me dispongo a responder. Tarde, pero mejor eso que quedar así (emoticono de cara de cabrón).
    Como acostumbra a pasar, cuando escribo mis textos no sopeso todas las posibles interpretaciones que se les puede dar, y por eso no me has entendido al 100%. A lo que yo me refería es, justamente, casi al revés. Lo que yo quería decir es: ¿Aún te sorprendes de que en un mundo tan poco imaginativo como el nuestro haya habido una proliferación de pornografía tan masiva? Porqué yo no, en absoluto.

    Y ahora, me voy a dar una vuelta por el blog, que hace mucho que no lo visito. ;)

  17. avellanal dijo:

    Uy, Albert, ¡que no, que no! De ningún modo escribí ese mensaje en base a tus comentarios. Perdona si te ha parecido eso, de veras.

    Contestando de todos modos a tu pregunta, es claro que tampoco me sorprende, porque es una cuestión de causa-efecto, desde luego.

    Ah, y a ver cuando actualizás vos tu blog, eh. Que estás medio vago últimamente, che. :)

  18. Albert dijo:

    Aliviado me siento, y mis más humildes disculpas. De todos modos, así me he esforzado a resumir en una frase todo lo que había dicho en 2 párrafos. Ejercicios para practicar mi prosa, que los necesito. :D
    Y si, últimamente estoy muy vago con el blog. Sólo estoy esperando a que me salga algo chulo para colgarlo. Estoy convencido, por eso, que no tardará en llegar.
    ¡Hasta pronto! ;)

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