“El crimen del Padre Amaro”, de Carlos Carrera

Borges alguna vez afirmó, con la agudeza que lo caracterizaba, que quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas. Desde luego, no estaba equivocado, puesto que usualmente nos encontramos con trasnochados censuradores por este y oeste. Algunos grupos católicos integristas de México pueden ser un perfecto ejemplo: durante el año 2002, y en ocasión del lanzamiento de la película El crimen del Padre Amaro, intentaron impedir por todos los medios que el filme, dirigido por Carlos Carrera, finalmente se estrenara. Como era de esperar, estos grupúsculos obtusos y reaccionarios, terminaron haciéndole un flaco favor a los productores y mentores de esta cinta, dado que la misma fue un éxito de taquilla dentro del territorio azteca. Ya Oscar Wilde advertía hace añares que es preferible que hablen mal de uno, a que no hablen. Si estos recalcitrantes hubiesen adoptado una postura de completo desinterés e ignorancia frente a la película, con toda probabilidad le habrían ahorrado a miles de personas la desdicha de tener que observar un producto artísticamente chato, que de principio a fin abusa del efectismo y que, en definitiva, no deja nada enriquecedor.

La coproducción (mexicana, española, argentina y francesa) es una adaptación libre (muy libre, para ser más precisos) de la novela homónima del excelso escritor José Maria Eça de Queiroz. Carrera y su guionista trasladaron la historia original en tiempo y espacio: precisamente la ubicaron en el México contemporáneo, con todas las implicancias políticas y sociales que dicha elección trae consigo.

Pero lo que podría haber sido una buena oportunidad para enfocar la mirada en la doble moral que, falaz sería negarlo, existe en ciertos ministros de la Iglesia Católica, termina reduciéndose a un melodrama escandalosamente tendencioso, repleto de personajes caricaturescos y arquetípicos a más no poder, y atiborrado de diálogos dignos de un culebrón televisivo, que en nada hacen honor a la pluma exquisita del (para muchos) mejor escritor portugués de la historia. El director se vale de los elementos evidentemente más escandalosos, o, dicho de otro modo, de los que a priori podría deducirse que provocarían mayor irritación clerical, para confeccionar una obra que se limita a buscar golpes de efecto a diestra y siniestra, como si lograr el escándalo por el escándalo mismo, omitiendo deliberadamente entrar en el plano de la reflexión o profundización de las problemáticas tratadas, fuera el único norte que persiguiera.

Se sabe: objetividad -o si se quiere, espíritu crítico– y ensañamiento, no van de la mano. Y mucho menos en una obra de ficción, en la que cualquier espectador que no comulgue con el catolicismo, e incluso que tenga irreconciliables disidencias con esta religión, puede apreciar con completa nitidez que existe una animadversión para con la institución de niveles astronómicos, además de un peligroso ejercicio del maniqueísmo.

Al margen, es necesario destacar el empeño puesto por Gael García Bernal en la construcción de una actuación convincente, sin resultar extraordinaria (nada puede resultar extraordinario en un mero panfleto anticlerical como éste). Y es que la nueva estrella del cine mexicano no es, en absoluto, solamente una cara bonita: eso debería quedar claro. Es un buen actor, que siempre cumple, con sobriedad y demostrando una considerable cantidad de recursos actorales (subrayo sus trabajos en La mala educación, de Almodóvar, y en The Science of Sleep, de Michel Gondry).

En resumen: un guión desmesuradamente exagerado, con altas dosis de cizaña e irrisorio rigor en la elaboración de los personajes, sólo conduce a un resultado final, que sumado a los escasos méritos técnicos del filme, es decepcionante. Al señor Carlos Carrera, con toda humildad, le recomendaría: primero, releer (si es que la ha leído) la obra de Eça de Queiroz, y segundo, darle un vistazo a una película como The Shoes of the Fisherman, para comprender que se puede criticar a la Iglesia Católica (tal es su manifiesto objetivo) sin caer en el ridículo. Por fortuna, para compensar, en México existen cineastas como Alejandro González Iñárritu.

El crimen del padre Amaro (México, 2002).
Director: Carlos Carrera.
Intérpretes: Gael García Bernal
, Ana Claudia Talancón, Sancho Gracia, Angélica Aragón, Luisa Huertas, Damián Alcázar.
Calificación: 4,50.

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4 respuestas a “El crimen del Padre Amaro”, de Carlos Carrera

  1. val dijo:

    WSe sabe: objetividad -o si se quiere, espíritu crítico– y ensañamiento, no van de la mano. Y mucho menos en una obra de ficción, en la que cualquier espectador que no comulgue con el catolicismo, e incluso que tenga irreconciliables disidencias con esta religión, puede apreciar con completa nitidez que existe una animadversión para con la institución de niveles astronómicos, además de un peligroso ejercicio del maniqueísmo.”

    Parece un párrafo dirigido a un servidor, jajaja.

    The Shoes of the Fisherman, me tendrás que hablar de ella.

  2. Legna dijo:

    Hombre Clau, alguna cosa buena tendrá, no? Je,je…

    La verdad es que no suelo darme cuenta de las catástrofes técnicas en el cine, a no ser que no sean muy evidentes. En esta no me parecieron tan evidentes.

    Y por otro lado, creo que la comparación con “Las sandalias del pescador”, es un tanto injusta. Si bien la intención crítica de ambas películas es similar, el enfoque es muy distinto a la vez que en esta segunda (Las sandalias..”), me pareció una película mucho mas cercana a utopía increíble.

    Un saludo.

  3. avellanal dijo:

    Tenés razón, Legna. Son dos películas que no tienen parangón alguno, empezando por la cuestión presupuestaria. Pero de todos modos, y para que mi comentario no tenga los mismos vicios que critico en la película (siendo que soy católico), he mencionado uno de los filmes no muy simpáticos para con la jerarquía eclesiástica que más me ha impresionado, y ése es “Las sandalias del pescador”. La novela del australiano Morris West también es muy apreciable.

    No puedo afirmar que técnicamente “El crimen del Padre Amaro” sea desastroso ni mucho menos. De hecho, la fotografía en cierto sentido me ha gustado. Pero como dije en el comentario, fuera de eso, los puntos a destacar son ínfimos. Luego, eso no conlleva que sea técnicamente catastrófico, desde ya. Pero la realidad es que siempre me ha provocado profunda tristeza que se desvirtúen de tal modo obras maestras de la literatura en su adaptación cinematográfica.

  4. Facu dijo:

    La película en sí también me pareció una masa de ataques gratuitos hacia todo lo que tenga que ver con la Iglesia. Igualmente creo que son pocos los que podrían escandalizarse por una película como esta en estos años que corren, pero esos grupos católicos enceguecidos siempre se comportan de un modo tan poco inteligente.

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