La fuente de los desvarios

Que Darren Aronofsky, con sólo tres largometrajes en su haber, es uno de los directores más audaces, y por ende, más atractivos, que han surgido en Hollywood en los postrimeros (y pobrísimos) años, me parece una verdad a todas luces. Un aspecto sustancial a rescatar de sus trabajos, no obstante los claros matices que presentan entre sí, es que combinan –no de modo perfecto– desparpajo e imprudencia (para los cánones vigentes) con comercialidad (que no es una mala palabra, pese a que muchos se empeñan en pensar que sí).

The Fountain, de hecho, es una película que no encaja en los parámetros corrientes. Yo no sabría dentro de qué género al uso encasillarla, porque me pareció un amasijo heterogéneo, armado con elementos tomados de “aquí y de allá”, indiscriminadamente. En esencia, sospecho que es un drama romántico, ya que el quid de la historia narrada, es el amor como origen, fermento y finalidad de una exploración incesante y desesperada. Y justamente es el trozo (de la torta tripartita) que podría denominarse como el presente -donde hay un sutil intercambio de palabras, situaciones cotidianas e íntimas, miradas y silencios-, además de la menos aparatosa de todo el film, la que adquiere mayor carga emotiva y contundencia, la que consigue concentrar y cautivar al espectador, la que desprende una importante fuerza visual. La historia en sí no se aleja de los convencionalismos, pero la forma en que Aronofsky la expone, con escenas intimistas y de indudable belleza, con primeros planos acentuados y sobrecogedores, y confiriéndole mayor peso a la insinuación, a lo solapado, por sobre los mecanismos explícitos, es lo que hace a The Fountain, junto con las destacadísimas (y creíbles) actuaciones de Hugh Jackman principalmente, y de Rachel Weisz, diferente de cualquier peliculita sentimental, cursi y lacrimógena de las que abundan. También merece recalcarse la intensidad de la banda sonora, muy a tono con el desarrollo de la historia.

Luego, el análisis debe centrarse, de modo inevitable, en el aspecto desmesurado de la película: el sincretismo inmoderado del que se vale el director para plasmar las tramas paralelas, en las que varía el factor temporal a través de un viaje hipnótico, mezclando elementos de hipotética religiosidad y misticismo oriental, y configurando un pomposo envoltorio artificial y naïf, tras el que se esconde un vacío de lo más absoluto, pues al pretender abordar semejante cantidad de fondos, termina por no aproximarse a ninguno con la profundidad y delicadeza que merecen. En ese sentido, la materialización narrativa es igual de demencial que el fondo narrativo.

Lo dicho, si se afronta como un filme inscripto dentro del género romántico, sin caer en lecturas sesudas o trascendentales, en interpretaciones rebuscadas, se trata de un producto muy digno, atípico y meticuloso; pero lamentablemente, lo correcto es juzgarlo en su conjunto, y entonces hay que afirmar que no es más que un superlativo delirio lisérgico con tintes pseudofilosóficos, de un director lo suficientemente valeroso para animarse a realizarlo.

The Fountain (EE.UU., 2006)
Director: Darren Aronofsky.
Intérpretes: Hugh Jackman, Rachel Weisz, Ellen Burstyn, Sean Gullette, Sean Patrick Thomas.
Calificación: 5.75.

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7 respuestas a La fuente de los desvarios

  1. Ignacio dijo:

    ¡Qué manera elegante de pegarle a una peli! Este Aronofsky es el de ‘Requiem por un sueño’ no? Creo no haber visto nada más suyo, pero considerando la imagen que pusiste en el comentario avalo tu opinión sin necesidad de ver ‘La fuente’.

    Que el 2008 te traiga muchos libros-discos-pelis para comentar en este blog.

  2. JRRR dijo:

    De Aronofsky solo he visto su opera prima Pi. Curiosa, simpática, divertida en sus ideas de conspiraciones antes de la moda de las conspiraciones pero extraña, igualmente pseudofilosofica y oscura en sus explicaciones.

    Tu opinión de la Fuente es similar a otras que he leído y escuchado, tendré que verla.

  3. kleefeld dijo:

    Después de ver “Requiem for a dream” no creo que me acerque a nada que haya perpetrado este tal Aronofsky. Si hasta su nombre parece haber sido hecho adrede para provocar gratuitamente y para dar impresión de profundidad, y así poder grabar películas como si fueran videoclips sin ningún tipo de interés o gracia. La pretendida dureza de sus películas es equiparable a la de una peli de Rob Zombie, es decir, mucho fuego de artificio y poca chicha de verdad (con la salvedad que Zombie es mucho más entretenido y no se toma tan en serio a sí mismo). Aronofsky es un modernillo intelectualoide. Como yo, vaya. Pero yo no iré a criticarme a mí mismo, ¿verdad?

  4. Albert dijo:

    Otro que no soporta a Boringofsky. Quizá si me pagaran para ver sus pelis lo haría, pero visto el panorama no creo que eso vaya a suceder.
    Y no, la comercialidad no es mala de por sí (como ya hablamos hace unos meses). Lo malo es que sea el objetivo primordial de los productos.
    ¡Viva lo raro! ;)

  5. avellanal dijo:

    Ignacio: sí, es precisamente ése mismo director. Y, por cierto, en la Argentina -no sé si en España también- han titulado a esta película “La fuente de la vida”.

    JRR: no sé por qué, pero de “Pi” sólo tengo unos vagos recuerdos que día a día se extravían en la nebulosa temporal. Tendré que verla nuevamente pronto, muy pronto.

    Modernillo intelectualoide: no voy a afirmar que “Requiem for a Dream” es la octava maravilla, porque, en efecto, lejos está de serlo. Sin embargo, a mí me impactó sobremanera en su momento, y la considero como una de las mejores películas que he visto sobre la drogadependencia -junto a “Trainspotting” y “The Man with the Golden Arm”-. Además, es imposible que la actuación de Ellen Burstyn no te haya gustado. Y de este muchachón Rob Zombie no he visto nada todavía -me da terror volver a ver una peli en la que aparezca Michael Myers luego de aquel infumable mamarracho llamado “Halloween: Resurrection”-.

    Albert: no podría aseverarlo con seguridad rayana en la certeza, pero me da la sensación, como simple aficionado y espectador, que en el caso de Aronofsky, la aludida comercialidad es una cualidad que está ínsita en sus películas, pero de forma natural y no forzosa. Es decir, puedo nombrar una pila de directores cuyos productos apuntan a la faceta comercial como objetivo primordial, y no se me ocurriría citar a este director. Con todo, tampoco quiero constituirme en su abogado defensor -que lo hago pésimo-, y dejo en claro que “The Fountain”, comercial o no, me gustó poco y nada.

    Greetings, and many cookies.

  6. kleefeld dijo:

    Avellanal, la interpretación de Ellen Burstyn, si es buena, es sobre todo (o más bien únicamente) gracias a Ellen Burstyn, y una interpretación por si sola no puede salvar de la mediocridad el resto del reparto, del metraje, de las escenas y del ataque videoclipero-espasmódico-esquizoide-epiléptico de los momentos “culminantes” de la película. Aronofsky es un mentiroso y un facilón. Y Rob Zombie también, así que si no ves alguna de sus tonterías no creo que te pierdas nada -y menos aún esta revisión-remake-bla bla bla de la peli de Carpenter, que no pienso ver.
    Por cierto, ¿para cuándo una entrada sobre “Inland Empire”? :-)

  7. avellanal dijo:

    Tu aversión por “Requiem for a Dream” llega a tal punto, que ahora me veo inmerso en una encrucijada. Es que yo la vi hace algunos años ya, y me pregunto si no sería correcto de mi parte, revisarla. Creo que una noche de éstas iré al video-club, y la dedicaré a ver “Pi” y la mencionada “Requiem for a Dream”.

    Una entrada sobre “Inland Empire” será imposible en tanto y en cuanto no comience por verla. De todos modos, estimo que me resultaría imposible escribir algo sobre una peli de Lynch.

    Greetings, and many cookies.

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