Science fiction y limitaciones; Brian W. Aldiss y el eterno regreso al Quijote

Considerando que desde hace más de un lustro que, de una u otra forma, estoy relacionado al género literario de la science fiction (si no tomamos a Jules Verne como el primer escritor de science fiction; posición que sostienen muchos especialistas en el campo, incluido Isaac Asimov. Siguiendo esa concepción, entonces la vinculación con el género se remite a mi descubrimiento de la literatura), me resulta, cuando menos, extraño, la insuficiente trascendencia que al mismo le ha brindado, tanto en comentarios sobre su historia y universo propio, como en consideraciones sobre su vocabulario, sobre sus escritores y obras insignes. En realidad, tal escasez es una inocultable consecuencia de mi condición de no iniciado, de completo ignorante en la materia; en otras palabras, no ostento en mi curriculum lector –ciñéndome siempre a una definición de science fiction en sentido restringido y no tan inclusiva– las suficientes obras (leídas) como para ser demasiado generoso en reflexiones. No pretendo indagar en esta ocasión las causas próximas de la mencionada carencia en mi formación como lector; la predilección que desde siempre he experimentado por los clásicos no está reñida necesariamente con la atracción que me generó, por ejemplo, un autor como Ray Bradbury. Y ya que he mencionado al simpático escritor oriundo del estado de Illinois, conjeturo que la particularidad –entre otras– de que la base científica-tecnológica, en su literatura, ocupe un lugar menos preponderante, que los elementos técnicos estén desarrollados con poco rigor, en contraposición a lo que se denomina hard science fiction, ofició como un portal de acceso, que me permitió involucrarme íntimamente con parte de su narrativa, pues la especificad científica dentro de la obra literaria, para una persona que siempre se ha implicado más con el ámbito de las humanidades, opera a modo de tajante valla, trazando una separación que desde hace siglos no se puede evitar. Con todo, este enraizado divorcio (Einstein y Shakesperare) no fue óbice para comprender que, entre intentar sacar algo en limpio de Breve historia del tiempo, de Stephen Hawking, y poder disfrutar de 2001: A Space Odyssey, de Arthur C. Clarke (aunque, siendo sincero, más disfruté con la película), había una diferencia insalvable: lo primero me estaba vedado, mas lo segundo no.

Y ahora, voy a realizar algunos comentarios sobre Frankenstein desencadenado, de Brian W. Aldiss, obra que se erige como un sentido homenaje, o bien como una “vuelta de tuerca” a la obra de Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo, considerada ésta por una amplia mayoría como la primera novela de science fiction de la historia. Al respecto, cito a Asimov: Mary Shelley fue la primera en recurrir a un descubrimiento científico llevándolo a su extremo lógico, y esto es lo que convierte a su obra en la primera novela de science fiction auténtica.

Aldiss nos sitúa inicialmente en el ya no tan lejano año 2020; sin embargo, John Bodenland, el personaje central, en oposición al viajero de La máquina del tiempo, de Wells, aparece de pronto en los inicios del pretérito siglo XIX. Retrocede en la historia a causa de una curiosa modificación de la estructura del espacio-tiempo, y así es que su humanidad emerge en la Ginebra de la primera década del 1800. Una vez allí, la trama se vuelve interesantísima, prodiga en deliberadas relaciones extratextuales: Bodenland se cruzará con personalidades históricas tan reales como la misma Mary Wollstonecraft (antes de llevar el apellido Shelley), con el exquisito Lord Byron, con Percy Bysshe Shelley; y asimismo, con personajes de ficción, personajes que él mismo había conocido pero a través de la lectura: así es que ingresan en la historia el simbólico Victor Frankenstein y su monstruo. Y aquí radica el aspecto, aunque no novedoso, que más me maravilló de la lectura de este libro: la introducción de personajes reales y ficticios en la misma historia disgregada en el tiempo; característica que conduce al asombro lector frente a la imposibilidad lógica que genera la existencia conjunta de Mary Shelley y sus invenciones, aun antes de ser inventadas, perdiendo así todo punto de referencia, y llegando incluso a divagar acerca de la posibilidad de que el mismo Bodenland sea el protagonista de una ilusoria novela propia de algún mundo circundante o de una época remota. Como alguna vez señaló Borges acerca del Quijote, se confunde, de esta manera, lo subjetivo y lo objetivo, el mundo del lector y el mundo del libro: En aquellos capítulos si la bacía del barbero es un yelmo y la albarda un juez, el problema se trata de modo explícito; en otros lugares, como ya anoté, lo insinúa. En el sexto capítulo de la primera parte, el cura y el barbero revisan la biblioteca de Don Quijote; asombrosamente uno de los libros examinados es la Galatea de Cervantes, y resulta que el barbero es amigo suyo y no lo admira demasiado, y dice que es más versado en desdichas que en versos y que el libro tiene algo de buena invención, propone algo y no concluye nada. El barbero, sueño de Cervantes o forma de un suelo de Cervantes, juzga a Cervantes […] Ese juego de extrañas ambigüedades culmina en la segunda parte; los protagonistas del Quijote son, así mismo, lectores del Quijote. Aquí es inevitable recordar el caso de Shakespeare, que incluye en el escenario de Hamlet otro escenario, donde se representa una tragedia, que es más o menos la de Hamlet. Se trata pues, aunque en su conjunto Frankenstein desencadenado sea una obra menor (inexistente, al lado de las que menciona Borges), de un recurso valiosísimo, impecablemente utilizado por Aldiss para construir, ya sobre el final, una curiosa alteración de la tradicional ficción de Mary Shelley.

Esta entrada fue publicada en Literatura. Guarda el enlace permanente.

11 respuestas a Science fiction y limitaciones; Brian W. Aldiss y el eterno regreso al Quijote

  1. kleefeld dijo:

    Varias cosas:
    ¿Existe en realidad alguna diferencia entre aquella ciencia dedicada a estudiar todo lo referente al género humano, y las ciencias más tecnicas, que no dejan de estar potenciadas y desarrolladas por el mismo género humano? No creo que el hecho de haber estudiado “letras” (como también es mi caso, como sabes) deba ser una barrera para conocer otra rama del conocimiento humano que tampoco creo que se aparte demasiado de aquello que ya conoces. No deberían existir barreras entre letras y números. Todo viene de lo mismo y todo acaba en el mismo lugar.

    Luego… me encantó que llamases “simpático” a Ray Bradbury. No estoy muy seguro de que se merezca algo más, la verdad.

    De Aldiss sólo llegué a leer un par de cuentos y decidí no volver a leer nada más que hubiera salido de su pluma. Otro buen artesano del “mezclar ficción con no ficción” es Tim Powers, y últimamente han aparecido diversas novelas que mezclan a Lovecraft con Sherlock Holmes y tal y cual.

    Y de la cifi no tienes por qué hablar más que de Lynch, por ejemplo (xD). Si alguna vez te apetece leer cifi léete algo de los Strugatski, que lo que hacen suele estar muy bien. Aunque siempre será preferible leer a cualquier otro que sea más bueno, eso es como todo.

  2. avellanal dijo:

    No deberían existir esas barreras, por supuesto que no (el sueño borgeano de la totalidad del conocimiento organizado de tal modo que sea asequible para todos; quizá la Wikipedia sea una espantosa deformación de “La Enciclopedia”, y por eso es que últimamente se ha estado hablando tanto de Borges como precursor literario de Internet). Pero, al menos yo, choco con ellas (las barreras que separan las ciencias naturales de las sociales), inevitablemente, cada vez que intento leer algo que es demasiado difícil para mí. Se puede tratar de borrar toda especificidad, pero las barreras para la comprensión acabada siguen estando allí, incólumes. Y esa natural e irreversible imposibilidad de abarcar todo el conocimiento no me genera otra cosa que angustia (Heidegger hablaba en un artículo sobre la profunda insatisfacción que al hombre le genera la estricta delimitación que cada ciencia realiza de su objeto de estudio).

    Yo pensé que Bradbury era de tu agrado. Además de lo que remarqué antes, que sea “tan poético para el género” también me encanta. Pienso que es un gran exponente de la rica tradición del cuento estadounidense, iniciada nada menos que por Poe, y que no pocas de sus obras se inscribirán entre lo mejor que la literatura de ése país brindó al mundo durante la segunda mitad del siglo XX.

    Anoto en mi lista de pendientes a los Strugatski, y te exhorto a que no utilices nunca más la abominable abreviatura “cifi” (una persona tan exquisita como tú, no debería sucumbir ante esas modas).

    Greetings, and more cookies.

  3. kleefeld dijo:

    Y eso que lo he dicho en castellano, que bien podría hablar de “sci-fi”. :-)

    ¿Tienes a mano el susodicho artículo de Heidegger? Me gustaría leerlo. De hecho, me gustaría leer todo Heidegger. Y todo Borges, claro. Y todo lo escrito por todo Heidegger y todo lo escrito por todo Borges, y todo lo todo lo escrito por Borges sobre Heidegger y por Heidegger antes Borges y sobre él y todo lo por él escrito sobre él antes que el él antes que el todo.

    Las “Crónicas Marcianas” me parecieron demasiado “afectadas”, como diría un buen desconocido mío. Bradbury posee una enorme capacidad para crear imágenes muy, muy poéticas, pero el tono excesivamente melodramático con el que las conjuga hace que todo el potencial se quede en eso, en potencial, impregnado de una sensiblería que a veces ralla lo insoportable. Algunos de sus relatos individuales son increíbles, y las ideas que subyacen a “Farenheit 451”, “Crónicas marcianas”, etc. etc. tienen su atractivo, eso es innegable. El problema, creo yo, viene cuando, al usarse para provocar emociones, reacciones y preguntas, los relatos se quedan en la superficie, sin llegar a profundizar nunca en lo que quiere contar. Son relatos bellísimos, pero en cierto modo no consiguen alejarse de lo “decorativo”, con lo que pierden gran parte de su valor.

    Háblanos más de esa concepción que se tiene de Borges como precursor literario de Internet. Tengo curiosidad.

  4. JRRR dijo:

    Que coincidente, justo publicado hoy en el Blog de Jorge Gómez Jiménez:
    El videojuego de Borges

  5. avellanal dijo:

    Juan: Muy interesante el artículo que has puesto. No he de negar que me da mucha curiosidad leer “Borges 2.0: del texto a los mundos virtuales”, aunque si me guío por la reseña del New York Times (muy elogiosa y reduccionista) me parece que finalmente no lo haré.

    Ignasi: no he comentado más sobre esa concepción -que, de ningún modo ha surgido con la aparición de éste libro, como algunos creen-, porque luego Iker me recrimina que solamente hablo de Borges, y dice que es mi “novio literario”.

    Utilizo el término original en inglés, porque “ciencia ficción” no me parece una traducción del todo afortunada (en realidad, no es que a mí me parezca desafortunada, sino que he leído a varios autores hispanos que así lo creen, y sus argumentos me han convencido desde un primer momento). De todos modos, es bien sabido que su uso es generalizado, y a veces uno sucumbe.

    Con respecto a “sci-fi”, cito (nuevamente) a Asimov: Esto nos lleva a Forrest J. Ackerman, un tipo maravilloso al que quiero entrañablemente. Él es, como yo, un fanático de los retruécanos y los juegos de palabras, pero Forry nunca aprendió que algunas cosas son sagradas. No pudo resistir la tentación de acuñar sci-fi sobre el modelo, análogo en apariencia y pronunciación, de hi-fi, la conocida abreviación de high fidelity. Sci-fi es muy usada actualmente por gente que no lee science fiction, y particularmente por gente que trabaja en películas y en televisión. Esto hace, quizá, que el término sea útil. Podemos definir sci-fi como material de desecho que los ignorantes confunden a veces con s.f. Así, “Viaje a las estrellas” es s.f., mientras que “Godzilla encuentra a Mothra” es sci-fi.

    Con todo, era sólo un comentario anecdótico. Aquí el especialista en esa materia eres tú, claro está.

    Ése artículo de Heidegger lo leí cuando cursé Introducción a la Filosofía. Tendré que revisar entre mi material universitario, a ver si lo encuentro. Y con respecto a Bradbury, te concedo la razón a medias, aunque creo que ese tema ya se prestará para discutirlo en algún momento.

  6. val dijo:

    ¿Cómo es posible que Asimov dijera que Verne era el primer escritor de ciencia ficción, si afirmas que a su vez defendió que era la obra de Shelley? ;)

  7. avellanal dijo:

    Porque hay una diferencia sustancial entre ser el primer escritor del género, el primero en espcializarse en la science fiction -como dice Asimov de Verne-, y escribir la primera novela, aislada. Lo curioso, en un caso y en el otro, es que el término ni siquiera estaba inventado entonces.

  8. kleefeld dijo:

    Me tomaré como un insulto (para la historia del pensamiento y todos los sabios que hubo, hay y habrá, básicamente) que me taches de “especialista” en nada. A no ser que lo hayas dicho en tono irónico, en cuyo caso estaré completamente de acuerdo contigo.

    Reflexionaré sobre las palabras de Asimov, a ver si por una vez consigo entender lo que me dice.

    Queda pendiente la discusión sobre Bradbury. En este tiempo intentaré armarme con nuevos (y más jugosos) argumentos (que no excrementos).

    Y ya me gustaría a mí tener un romance como el que tienes con Borges… xDD

  9. avellanal dijo:

    Kleefeld: decía Hemingway que el secreto de la sabiduría es la humildad.

    Creo que el párrafo que cité de Asimov no se puede tomar muy en serio. Lo puse más con la intención de que sea un “dato de color” que otra cosa.

    Por lo demás, ahora que nuevamente has pasado al frente en lo que a Mann respecta, bien podría decirse que mantienes un acalorado romance con él. No eliges mal, no eliges mal.

  10. Ibán dijo:

    Voy a léermelo hoy mismo (el frankenstein) y vuelvo para comentar que el post tiene una gran pinta

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s