“The Hills Have Eyes”: una satisfactoria sorpresa

Que el cine de terror actual no goza de buena salud dejó hace varios años de ser una novedad, exceptuando, claro está, los anticuerpos que llegan cada tanto –con la sobriedad como bandera– de Oriente.

Que la oleada de remakes que la industria hollywoodense (en ciertos casos, me pregunto, ¿no será hora de denominarla “hollyboludense” ya?) se ha empeñado en producir últimamente delata una pavorosa carencia de originalidad y de afán experimental, a estas alturas, también parece un lugar común.

The Hill Have Eyes es una película de terror, y asimismo un remake. Pero, contrariando las reglas actuales, sortea con habilidad inhabitual los tópicos que, en la generalidad de los casos, se erigen como barreras infranqueables en las cintas del género, y esquiva todavía con mayor destreza las limitaciones que supone realizar un filme tomando como base otro ya existente. De hecho, el resultado final que consiguió Alexandre Aja es manifiestamente superior al producto original, de 1977, dirigido por Wes Craven; lo que en verdad, y siendo sincero, no constituye un gran mérito para el director francés.

La ambientación escénica resulta ser uno de los elementos principales a la hora de crear inquietud y perturbación en el espectador: la asfixiante zona desértica del suroeste estadounidense se transforma en una protagonista más a lo largo de poco menos de dos horas, cobrando una trascendencia pocas veces vista. La fotografía y la dirección de arte, en ese sentido, también juegan a favor en la confección de esa atmósfera aciaga y desoladora. Los planos aéreos del desierto soleado y de los cráteres que son testigos mudos de ensayos pretéritos, incomodan y maravillan la vista al mismo tiempo. Hasta podría afirmarse que la acción diurna es aún más atemorizante que la nocturna, a contramano otra vez de lo establecido usualmente.

La historia en sí es inverosímil y un tanto chata, pero se trata de un factor poco significativo en una película cuyo objetivo es generar, no ya miedo, sino algo de tensión y sobresalto. De todos modos, no es un detalle menor la circunstancia de que aquello a lo que la estereotipada familia norteamericana se enfrenta no proceda de otro punto que de la mismísima humanidad. Los caníbales mutantes, en definitiva, ¿no son el reflejo del hombre expropiado, agazapado, excluido, olvidado? ¿A quién debemos pues temerle? De algún modo, el joven director continúa con el legado tantas veces deshonrado, tantas veces vilipendiado de George A. Romero y su Night of the Living Dead.

Mención especial merece, del mismo modo, la música puntillosa y punzante que acompaña cada escena, desempeñando perfectamente el papel que la banda sonora debe tener en toda película de terror tradicional. Con semejante escenario, se hace imposible no tener presenta a Ennio Morricone; y en los duelos con reminiscencias épicas que el personaje demócrata y pacifista mantiene sobre el final con la familia mutante, en medio de maniquíes con sonrisas crueles esparcidos por el pueblo árido y devastado, el homenaje al spaghetti-western ya se vuelve evidente

No será una obra maestra, no será The Shining ni The Exorcist, pero (mal)acostumbrados a la subestimación intelectual, a la inclusión de efectos especiales como única atracción y a los clichés mediocres del slasher de los noventa, esta cinta de Alexandre Aja es una satisfactoria sorpresa para los que aún gustamos de disfrutar dos horas de terror cinematográfico con pulso firme y sin concesiones.

The Hills Have Eyes (EE.UU., 2006).
Director: Alexandre Aja.
Intérpretes: Kathleen Quinlan, Aaron Stanford, Ted Levine, Dan Byrd, Vinessa Shaw.
Calificación: 6.

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6 respuestas a “The Hills Have Eyes”: una satisfactoria sorpresa

  1. Facu dijo:

    Bueno Pipi, a esta peli ya la viste hace bastante tiempo y ya sabía que te había gustado. Tendrías que ir poniendo comentarios de las pelis a medida que las vas viendo, no te parece?

    Y por cierto, la segunda parte es malísima. Ni te gastés en verla, que estoy seguro que no te gustará.

  2. Vampiresa dijo:

    Como bien dices, ya lo hecho en hollywood es tan… no sé vacío, hueco, sin sentido; no he prestado atención a pelis nuevas o relativamente nuevas.

    Me alejé del cine hace unos años, por la misma decepción, (algo raro) pero si se trata de algo de terror me quedo con los japoneses. Es más a veces prefiero leer cuentos en la noche que ver una peli.

    Y también (mi humilde opinión) siento que ya no hay más terror, me quedo con el suspenso que es mi placebo.

    Un beso y como siempre mágnifico post, no me canso de leerte.

  3. kleefeld dijo:

    Con respecto a la vacuidad de la factoría Hollyboludense, no creo que la peli de Ajá sea una excepción. Visualmente tiene mucho de agradable, y hay escenas de una tensión deliciosa, pero la peli es aburridísima: todo se reduce a una estética curiosa, y a poco más. Cuando la vi me dejó indiferente. Es más, diría que prefiero, en su cutrez, las pelis de Zombie. Me lo paso mejor, jeje.

  4. pads dijo:

    creo que tengo la peli en algún rincón (del disco duro), me la bajé con algo de curiosidad, pero al final, por unas cosas u otras, ha acabado en el mismo lugar que otras tantas… quizá la busque y le eche un vistazo

  5. avellanal dijo:

    Facu: es de una obviedad considerable que no puedo -por una cuestión de tiempo, por una cuestión de neuronas- estar comentando cada película que veo; especialmente considerando la cantidad de filmes que veo cada semana.

    Vampiresa: si no has prestado atención a las pelis recientes de Hollywood, créeme, no te has perdido nada de nada. Con todo, nunca hay que perder las esperanzas: mientras tanto, siempre queda la “época dorada” de Hollywood. Y muchas gracias por tus elogios; eres demasiado generosa conmigo.

    Kleefeld: es patente que cuando nos disponemos a ver una película de Alexandre Aja, no estamos frente al cine trascendental y humanista de Bergman o Kieslowski, por lo que la vacuidad está ínsita en dicho producto, y quizá el único objetivo que tenemos como espectadores, es pasarla bien un rato, tal como dices. De momento, entre Zombie y Aja, creo que me quedo con el francés: me parece más innovador.

    Pads: no tomés este comentario como una recomendación, per favore, que vos estás inmerso en un cine de otro nivel. Mi próximo comentario sobre una película será sí una sugerencia más seria.

  6. Pingback: Wes Craven, Robert Englund: ¡se los extraña tanto! | Vagabundeo resplandeciente

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