“Singin’ in the Rain”, de Stanley Donen y Gene Kelly

Afirmar que los musicales, a diferencia del cine bélico o los westerns, por regla general no son de mi agrado, supone efectuar una aclaración cardinal. Esta escasa propensión por tal género, conjeturo, no se debe a falta de sensibilidad o algo similar, sino que provine más bien de la inverosimilitud propia y connatural que reina en esta clase de películas. No obstante, con el tiempo he aprendido que es muy importante no generalizar, para llegar a la conclusión de que entre West Side Story y Cabaret existe una diferencia abismal.

Como le escuché decir a un escritor español, pocas películas han logrado tal chaparrón de consenso baboso como el que posee hasta nuestros días Singin’ in the Rain. Quizá por mis aludidas reservas hacia los musicales, quizá por esta inmutable unanimidad crítica (que siempre da pie para sospechar), nunca me interesé sobremanera por el film dirigido por Stanley Donen y Gene Kelly. Luego de verlo dos veces, al fin puedo exclamar: ¡qué tonto fui! Singin’ in the Rain, ahora lo he comprobado empíricamente, es una de las películas (nótese que no la reduzco a mero musical) fundamentales de la historia del cine. Singin’ in the Rain es un reflejo mismo del séptimo arte, es un insuperable compendio de lo que fue el cine en sus orígenes y, al mismo tiempo, de lo que, a la postre, terminó por ser.

Cuando antes me refería a la inverosimilitud propia de ver a unos modernos símiles de personajes shakesperianos cantarse lo mucho que se aman, al tiempo que bailan en medio de algún barrio periférico de New York, también pretendía contrastar aquel ejemplo con la coherencia que desprende el guión de Singin’ in the Rain: todos, absolutamente todos los números musicales encajan a la perfección con el desarrollo de la historia, por lo que éstos no emergen como absurdos retazos decorativos sino como propicios y cohesionados instrumentos insertos con maestría en el desarrollo narrativo.

El guión –obra de Betty Comden y Adolph Green– expone la historia de Don Lockwood, un afamado actor del temprano Hollywood, quien se encuentra perplejo –al igual que todo el estudio para el que trabaja–, ante el descomunal éxito que cosecha The Jazz Singer (al mencionar explícitamente a la primera película sonora de la historia, y enmarcarla dentro de la acción, se produce uno de los tantos cruces entre ficción y realidad). El personaje interpretado por Gene Kelly, a su vez, es acorralado amorosamente por su habitual pareja protagónica, caracterizada por una excepcional Jean Hagen (¡su voz de pito es un prodigio!), aunque Lockwood no le corresponde, pues se enamora de Kathy Selden (Debbie Reynolds), a la que conoce de pura casualidad, en una memorable escena, cuando escapa del asedio de las masas, saltando desde un tranvía y cae justo en el coche que maneja esta corista. La trama amorosa, en definitiva, se ensambla dentro de un emotivo retrato de los drásticos cambios que supuso en el submundo de Hollywood esa sustancial transición del cine mudo al sonoro. De igual manera que lo han hecho no pocas películas (con desigual suerte) desde entonces, Singin’ in the Rain traza una perspectiva del cine dentro del cine mismo. ¡Y cómo lo hace!

Muchas personas cometen el (garrafal) error de asumir que ésta película de la MGM equivale sólo a Gene Kelly sacándole partido dramático a su paraguas, al tiempo que se columpia sosteniéndose de un farol, mientras la lluvia (agua mezclada con leche, por cierto) cae y repiquetea violentamente sobre la vereda, eternizándose de este modo la canción que da nombre al largometraje (y que, entre otros, Stanley Kubrick homenajeó en A Clockwork Orange). No voy a negar que se trata de uno de los momentos supremos en la historia del celuloide, una de esas escenas tan extraordinarias que el mundo parece detenerse por un instante en su contemplación, pero sí he de asegurar que todos los números musicales, y especialmente los tres set pieces, son de visionado obligatorio y de una sobresaliente calidad.

Los productores querían cimentar el musical en una anacrónica base de canciones –casi todas ya escuchadas en películas de los años treinta–, y encontraron en el mencionado guión, el pretexto perfecto para que aquellas composiciones del afelpado universo de Hollywood sonaran nuevamente, con el doble propósito de componer un homenaje y una sátira al mismo tiempo. “Make’ em laugh” es un disparatado y la mar de dinámico número en el que Donald O’Connor no deja pirueta o salto por hacer, bailando verticalmente por las paredes, e imprimiéndole al film ese distintivo cariz de rebosante alegría, que conserva aun en los momentos menos gratos. El júbilo, el regocijo de vivir, que se transmite en casa escena, y se contagia inevitablemente al espectador, dicho sea de paso, es tal vez el aspecto cardinal en el que se funda la imperecedera magia de Singin’ in the Rain. Es, nunca mejor dicho, una película ideal para ver en un gris y monótono día de lluvia, cuando la melancolía invade nuestra interioridad y nuestra existencia nos parece tan plomiza y nublada como el cielo fuera. Singin’ in the Rain irradia alegría, alegría íntegra y bien construida, alegría sincera y no prefabricada, alegría contagiosa. Observar Singin’ in the Rain significa, al menos durante dos horas, un remanso para el espíritu.

Singin’ in the Rain (EE.UU., 1952)
Directores: Stanley Donen y Gene Kelly.
Intérpretes: Gene Kelly, Donald O’Connor, Debbie Reynolds, Jean Hagen, Cyd Charisse.
Calificación: 8.

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5 respuestas a “Singin’ in the Rain”, de Stanley Donen y Gene Kelly

  1. Vampiresa dijo:

    Dentro de mi top ten.
    Sin más palabras, ya lo habéis dicho todo.

    Un beso y mis cordiales saludos

    P.D. Dijeron por ahí que es de sabios cambiar de opinión.
    Y nunca es bueno generalizar ;)

  2. Ignacio dijo:

    Du du durudu, du du durudu, du du durudu…

    Fantástica!

  3. kleefeld dijo:

    Y yo que no la he visto aún…
    … lo que de hecho es fruto de las pocas ganas que tengo de hacerlo. xD

  4. Germán dijo:

    Para mí , la escena que más disfruto es la de Donald O´Connor. Sí, es un remanso para el espíritu. Aunque no hay que repetir mucho en poco tiempo, que te empalagas. xD

  5. Strega dijo:

    Me encanta el análisis que haces de la película, la forma en que la contextualizas y describes…

    ¿sabes? es uno de “mis lugares felices”, cuando la vida se pone mal, me pongo los audifonos y escucho religiosamente Singin’ in the Rain… la lluvia de notas por lo general, limpia el ambiente…

    Gracias Clau por tan excelente escrito.

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