Interpretaciones posibles sobre “El Sur”

Si mi remembranza es tan exacta como la imagino, el primer cuento que leí de Borges fue El Sur. Estoy, hasta el día de hoy, y mientras no pierda la razón, seguiré estándolo, muy agradecido a la profesora de literatura que me abrió las puertas de una vasta porción de lo que denominamos literatura clásica. Entre Homero, Cervantes y Kafka, también nos instó, a mis compañeros y a mí, a que leyéramos al más famoso de los escritores argentinos. Eso sí, estoy convencido que se equivocó con la elección, puesto que El Sur no es, ni por asomo, el cuento más sencillo de Borges (partiendo de la base que ningún cuento suyo es “sencillo”), y por ende, no parecería un material del todo adecuado para unos chicos de doce años. Con todo, reprocharle dicho desliz sería de una ingratitud enorme, y sólo quiero remarcar que, tras aquel primer acercamiento, la única certeza que me quedó es que ninguno de los alumnos comprendimos un pepino acerca de lo esencial de la historia de Juan Dahlmann.

Una vez que me hice mayor, y que lo releí y releí (muchas veces, por puro gusto), logré comprender aquel alcance que el mismo autor nos indicara: […] básteme prevenir que es posible leerlo como directa narración de hechos novelescos y también de otro modo. Las interpretaciones pueden ser –y efectivamente han sido, desde el mismo instante en que se publicó– múltiples; lo cual no deja de ser un fenómeno positivo, ya que si bien Borges sugirió que la narración podría ser leída en su carácter lógico-lineal, o incluso de otro modo, con esta última expresión deja supeditado al razonamiento de cada lector el sentido final que éste le quiera asignar a los sucesos descriptos, dado que pronunciarse en tal o cual dirección habría supuesto trastocar la esencia texto.

De todos modos, la interpretación que, digámoslo así, se ha “impuesto” por peso propio y por coincidencia de ciertos especialistas en la obra borgeana, es aquélla que postula que los acontecimientos narrados sobrevivientes a la salida de Dahlmann del sanatorio, son una mera alucinación propia del protagonista, que no muere a cielo abierto en una pelea de cuchillos, sino que muere, tristemente, en la aséptica soledad del sanatorio, a causa de la septicemia que le ocasionó un golpe en la frente. En otras palabras, se trataría de una quimérica visión producida por el estado febril, en la que Juan Dahlmann contempla la muerte que le habría gustado tener.

En lo personal, siempre ha sido la interpretación que encontré, en algún modo, más acertada, aunque sospecho que las interpretaciones literarias deberían juzgarse en términos de “belleza/fealdad” y no tanto de “exactitud/inexactitud”. Sin embargo, El Sur es un cuento del que brotan hebras y más hebras de solapado misterio, es un cuento que expele un confuso aire en el que se mezclan lo autobiográfico con lo epopéyico, lo real con lo ilusorio, la certidumbre de lo que se es con la añoranza de lo que se desea ser. Y entonces, en más de una ocasión, he reflexionado acerca de si no será que Borges ha burlado, haciendo uso de su habitual socarronería, a todos, o a casi todos sus lectores, al advertirnos sobre la doble lectura del relato (compruebo que Gonzalo Garcés, irreprochable escritor argentino, ha esbozado una idea similar). Me figuro que Borges comenzó y finalizó el relato con una idea en mente, una idea basada en el realismo y vinculada a sus antepasados (Yo busqué que Dahlmann fuera un hombre sedentario, un hombre literario, posiblemente un cobarde pero que tiene un pasado épico, porque le gusta imaginar que sus mayores tienen un pasado épico), y sólo después, al releerlo y repensarlo, vislumbró que esas páginas finales podrían leerse mejor como una alucinación y no únicamente en su sentido originario, porque Juan Dahlmann no es ni tan siquiera un sucedáneo de Jorge Luis Borges, es Jorge Luis Borges, y la ficción que éste último inventó viene a ser la muerte que él hubiera deseado para sí mismo. Al caer en la cuenta de que El Sur nació de sus carencias, de su mala conciencia, de sus fantasías más irrealizables, a Borges se le ocurrió la postrimera interpretación, y le asignó a Dahlmann la invención de la ficción, trasladándole a él –personaje–, en cierto sentido, todas las cargas de su propio y más íntimo pesar.

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15 respuestas a Interpretaciones posibles sobre “El Sur”

  1. val dijo:

    No tengo reciente la lectura de El Sur, y por lo tanto no haré valoraciones sobre tu texto.

    Decir, sin embargo, que el nuevo diseño me parece más adecuado. El blanco hace más agradable la lectura.

  2. Ignacio dijo:

    Qué buena entrada para inaugurar este nuevo diseño, che. Además de nunca imaginar estas interpretaciones tan tuyas lo que tampoco sabía es que Borges considerara a este cuento como el mejor de su cosecha. No creo que sea así, pero si él mismo lo decía habrá que creerle.

  3. kleefeld dijo:

    Qué ganas tengo de leer este cuento de Borges.
    Qué ganas tengo de leer a Borges, de hecho.
    Y qué ganas tengo de leer, así en general.
    Y qué ganas tengo. De todo, me refiero.
    Qué ganas, che.
    Qué.
    Q.

    El texto está muy bien escrito, felicidades.

    Y en otro orden de cosas, me gustaba más el diseño anterior, aunque este se lee mejor. Una de aquellas dualidades complejas de las que hablamos el otro día, jaja.

  4. avellanal dijo:

    A todos aquellos que no tengan presente su lectura, o que aún no lo hayan leído, sólo les dijo que “El Sur” es un cuento cardinal en la poética borgeana, y “Ficciones” -el volumen en el que se encuentra- quizá la obra maestra del maestro (aunque siempre he tenido una leve preferencia por “El Aleph”), por lo que, si no lo tienen, deberían hacerse YA mismo con este libro de libros.

    También considero que el blanco -aunque me temo que no es blanco-blanco- hace más agradable y llevadera la lectura de textos que no son de por sí muy agradables y llevaderos, y por eso he decidido implementar tal modificación. Además de que, como he puesto en ésa especie de currículo, soy por naturaleza ecléctico, y cada tanto necesito modificar el diseño. Con éste, ya van tres distintos en la corta vida de este blog. Espero que sea el último.

  5. Germán Ricoy dijo:

    Desde el silencio, sigo por aquí. A veces creo que soy como el niño del cuento, que no hablaba porque estaba todo bien.

    De todos modos, me asomo para permitirme enlazarte una reseña acerca de un libro que no sé si conocerás (casi seguro que sí) y que si no, a lo mejor te interesa:

    http://www.letraslibres.com/index.php?art=12728&rev=2

    Saludos.

  6. avellanal dijo:

    La verdad que no conocía el mencionado libro, Germán. Ni tan siquiera me suene el autor. Pero por el artículo que citas, parece la mar de interesante. A ver si lo encuentro por ahí.

    Saludos.

  7. Oraima Bruno dijo:

    Es un articulo interesante.

  8. Pingback: “La fiesta del monstruo” o el gorilismo en acción « Vagabundeo resplandeciente

  9. He andado buscando algo sobre este cuento, porque sin duda alguna la interpretación que salió de mi cabeza fue precisamente la más obvia: Dahlmann está alucinando o está, de hecho, muerto, y de alguna forma extraña sigue teniendo experiencias lúcidas.

    Gracias por la aportación y un saludo.

  10. avellanal dijo:

    De nada, Edgar. Escribir sobre Borges siempre me es placentero, pero saber que a alguien le ha sido útil es un motivo para seguir haciéndolo.

  11. MArtín Lima dijo:

    Caí para ver la interpretación de otra persona, ya que acabo de releer el cuento. Gracias!

  12. Alejandro dijo:

    EXCELENTE NARACCION DEL LECTOR SOBRE EL MEJOR CUENTO DE BORGES Y POSIBLEMENTE EL MEJOR CUENTO ARGENTINO.

  13. Alejandro dijo:

    EL SUR POSEE ADEMAS DE LAS INTERPRETACIONES REFERIDAS, UNA ENORME CANTIDAD DE CONTENIDO OCULTO; EJEMPLO DE ELLOS SON LOS IATOS, ES DECIR, SIMILITUDES QUE TIENDEN A QUE EL LECTOR TENGA LA SENSACION QUE YA HA LEIDO ESA MISMA SECUENCIA DEL CUENTO ANTES. EJEMPLOS: PRIMERO Y PRINCIPAL, EL ENORME GATO DE LA CALLE BRASIL (QUE VIVIA COMO EN UNA ETERNIDAD) CON EL VIEJO GAUCHO ESTATICO (QUE PARECIA ATEMPORAL), AMBOS REFERIDOS AL TIEMPO; LA MUERTE DEL ABUELO DE JUAN DAHLMAN OCASIONAD APOR INDIOS DE CATRIEL Y LA MUERTE DE JUAN DAHLMAN QUE SERA OCACIONADA POR EL GAUCHO AINDIADO DE RASGOS TORPES; EL COCHE QUE LO LLEVA DE LA CLINICA A LA ESTACION CONSTITUCION Y LA JARDINERA QUE LE HACE PREPARAR EL DUEÑO DEL ALMACEN DONDE CENO; EL COLOR DEL ALMACEN (QUE FUE ROJO PUNZO EN UNA EPOCA) Y LA CASA QUE DAHLMAN MANTENIA QUE ERA ROSADA ETC. VEAN ESTAS SIMILITUDES Y OTRAS EXISTENTES EN EL CUENTO, NO TIENEN DESPERDICIO, ES UN CUENTO – A MI ENTENDER – LLENO DE SORTILEGIOS, PEQUEÑAS TRAMPAS Y LABERINTOS. CON RESPECTO AL NOMBRE DEL CUENTO, TOMEMOS EN CUENTA QUE EL SUR PARA BORGES SIEMPRE TUVO UNA SIGNIFICACION IMPORTANTISIMA. YA HABLAREMOS DE ESTE TEMA MAS ADELANTE. ALEJANDRO

  14. Alejandro dijo:

    El Sur para Borges siempre tuvo una gran significación (empieza del otro lado de la calle Rivadavia) posiblemente porque él transcurrió muchos veranos de su niñez en Adrogué, ciudad llena de diagonales que es además anterior a la ciudad de La Plata, famosa por eso. Asimismo recordemos que tanto Bioy Casares como Victoria Ocampo, lo impusaban a que se mudara a la zona norte de la ciudad o del gran Buenos Aires, a los que Borges siempre les respondía: “Las grandes cosas pasan en el Sur”. Para Borges el alejamiento de la gran metrópoli es como un alivio, viaja en el tren y considera que viaja no solo al Sur sino tambien a otro lugar.. como dice el cuento. Tendríamos que hacer un verdadero taller literario de opinión sobre este único y extraordinario cuento.

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