M. Night Shyamalan desciende en picada libre

Desde que sorprendiera con The Sixth Sense, su indudable cúspide cinematográfica, las películas de M. Night Shyamalan han caído en una (lógica) curva descendente que, hasta ahora, parecía no tener ocaso alguno. A partir de Unbreakable, y hasta Lady in the Water, el declive ha sido progresivo, y la megalomanía que suelen adjudicarle al director de origen hindú, me temo, mucho tiene que ver en el evidente deterioro de sus sucesivas realizaciones. Con todo, no es sino con Lady in the Water que esa pendiente resbaladiza en la que se mezclan la soberbia y el capricho, toca fondo. No tengo dudas que éste, su último film, es, de algún modo, como el título de la novela de García Márquez, la crónica de una muerte anunciada.

Aducen (los incondicionales de Shyamalan), para justificar groseros errores que no tolerarían en otras películas –o, pensándolo bien, tal vez sí–, que se trata de un cuento de hadas, de una fábula moderna. En lo personal, he leído y he observado en el cine, alegorías rodeadas de elementos mágicos que no presentan semejante inconsistencia argumental. El guión está repleto de altibajos (¡basta de inventar deus ex machina, por favor!) y me da la sensación que el director se autoexige introducir vueltas y giros constantes en la trama, como si todos sus productos debieran necesariamente contener elementos inesperados que dejen al espectador boquiabierto. En este caso, de más está decirlo, el intento es fallido de principio a fin; sólo existe una originalidad ilusoria, que además resulta forzada a un extremo innecesario. Shyamalan es, en efecto, un efectista. Por otro lado, tanto desplazamiento y volteo únicamente consiguen imprimirle un ritmo cansino y bastante tedioso a la narración, ya de por sí parsimoniosa y soporífera.

Los personajes, estereotipados y caricaturescos, a excepción del que interpreta Paul Giamatti, son pésimamente enseñados, y con el correr de los minutos, hasta que la película termina, no logran tampoco adquirir consistencia ni despertar demasiado interés. Dicho de otro modo, no gozan de peso propio, son meros adornos vacíos de toda importancia en el cuento, accesorios que el protagonista utiliza como medios –casi descartables– para alcanzar el objetivo central sobre el que gira toda la película.

Pero ya que mencioné a Paul Giamatti, válido es decir que sus gestos, su tartamudeo, sus dotes de actor en general, son inmejorables en Lady in the Water, y que sí algo tienen estos 110 minutos de extraordinario, ciertamente se trata de la mencionada actuación; sin la misma, el film sería ya inaguantable. Bryce Dallas Howard no desentona, sólo se limita a la corrección, aunque le cayó en suerte un personaje difícil de caracterizar, pero poco propicio para el lucimiento personal

También ya me resulta pesadísima la llana y previsible sensiblería que Shyamalan le estampa a sus realizaciones, aspecto que, además de siempre restarle en un plano de profundidad argumental, agregándole banalidad e insipidez, contribuye a volverlas aburridas por momentos –en Lady in the Water, repito, alcanza la cumbre del tedio–.

Un aspecto que, nobleza obliga, voy a resaltar, es la no utilización de los efectos especiales como sustancia, sino como accidente. Shyamalan se limita a contar una historia, y, a diferencia de lo que abunda en Hollywood, es precisamente ésa narración el núcleo de atención y no la grandilocuencia o altisonancia de los eventuales efectos especiales. Asimismo merece destacarse la encantadora fotografía de Christopher Doyle, lo que resulta, a esta altura, una redundancia, conociendo los antecedentes del australiano.

En síntesis, una verdadera pena que un director con tamaño potencial esté cayendo en picada libre. A los que han demostrado talento y capacidad siempre se les exigirá más que a los mediocres, y por eso mismo es que Shyamalan me ha decepcionado como nunca antes. Para cuentos de hadas o fábulas basadas en dudosas mitologías caseras, yo me quedo, toda la vida y sin meditarlo, con Tim Burton, maestro absoluto a la hora de abordar esos asuntos en la pantalla.

Lady in the Water (EE.UU., 2006)
Director: M. Night Shyamalan.
Intérpretes: Paul Giamatti, Bryce Dallas Howard, Jeffrey Wright, M. Night Shyamalan, Bob Balaban.
Calificación: 5,50.

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6 respuestas a M. Night Shyamalan desciende en picada libre

  1. JRRR dijo:

    Pienso que lo peor en esta película es la explicación inicial del mito de la ninfa, esa impresión de que consideran a los espectadores estúpidos me produce cabreo. Y la venganza frente a los críticos cinematograficos, quizá este bien como chiste personal, pero la verdad es que sobra (¿o será que nos vemos reflejados? ;) )

    Ahora, para ser sincero, me parece mejor construida y más coherente que la anterior La aldea.

  2. Facu dijo:

    Yo creo que ‘La dama del agua’ es bastante decepcionante, y eso que todas las películas anteriores de Shyamalan, desde ‘Sexto sentido’, me han gustado muchísimo. No obstante, hay cosas rescatables en ella y creo que terminará siendo un film de culto.

    Te quedó lindo el nuevo formato del blog. Hace un tocazo que no me pasaba por acá.

  3. avellanal dijo:

    Lamentablemente, de un tiempo a esta parte, subestimar intelectualmente a los espectadores, Juan, se ha estado convirtiendo en moneda común. Por lo demás, sin ser nada del otro mundo, a mí “La aldea” me dejó un mejor gusto que ésta. Veremos qué tal le va con su nuevo proyecto.

    Me alegra que te haya gustado cómo quedó el blog, Facu. Y es cierto, hace bastante que no comentabas, haragán.

  4. Legna dijo:

    Ala!!! La iba a alquilar este fin de semana!!!

    No puede ser tan mala hombre!, Y menos después de que esta semana, y bajo “coaccion”, me haya visto obligado a ver las peripecias del inefable John Rambo.

    Nos leemos.

    PS: Por cierto, me uno a las felicitaciones sobre el nuevo formato del blog.

  5. avellanal dijo:

    Pues tú deberías alquilarla de todos modos, Legna. Que luego, quizá que terminamos por no coincidir en las consideraciones sobre el film. Ahora, siendo sincero, no puedo representarme mentalmente la imagen tuya viendo una película como la que mencionas. Supongo que la “coacción” habrá sido brava, muy brava. :D

    Un abrazo.

  6. kleefeld dijo:

    “La joven del agua” nos demuestra, una vez más, aquello que en “El sexto sentido” nos pilló a todos por sorpresa y lo que, a partir de “Señales”, se ha convertido en una verdad irrefutable (e insoportable para algunos): que Shyamalan es un tramposo, que se mueve por unas ganas terribles de “epatar” y de tomar por tonto al espectador. Una peli vacía, estúpida y tontorrona, como todas las demás. Y con el agravante de que se toma en serio a sí misma.

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