Sobre el patoterismo de D’Elía y la prostitución del peronismo

Más allá del resultado final de las negociaciones que actualmente están llevando a cabo los representantes de las entidades agrarias y el Gobierno nacional, luego del segundo discurso de Cristina Fernández de Kirchner, hoy quiero dedicarle unos párrafos a un dirigente (que se autoproclama) social, y que nos tiene acostumbrados a sus grotescas andanzas, paseándose de aquí para allá, gozando de absoluta impunidad, y en permanente pose de provocador. Disparador de estupideces a raudales. Violador orgulloso de las leyes más básicas. Limitado orador en lo sustancial de su discurso de manual y prefabricado, mas no a la hora de lanzar exabruptos a los cuatro vientos. Necio, impresentable, resentido, incompetente, y, sobre todo, hipócrita. ¿Su nombre? Luis D’Elía.

Este abonado permanente a las declaraciones estrepitosas y al lenguaje vulgar, este confeso amigo de regímenes autoritarios –como la antisemita teocracia iraní–, provocó el martes por la noche, hechos verdaderamente bochornosos y claramente antidemocráticos, en las inmediaciones de la Plaza de Mayo, cuando con sus grupos parapoliciales de choque, a fuerza de golpes y agravios, disolvió una pacífica manifestación de apoyo a los reclamos del sector agropecuario. Observaba esta serie de sucesos por la televisión, y mi indignación se fue por las nubes, al contemplar el modo en que D’Elía daba trompadas de ciego junto a sus patoteros de turno, con el pecho descubierto, en una imagen atiborrada de patetismo y barbarie. No me indigna la incursión de D’Elía, pues no esperaba menos de él; me indigna ser consciente de que tiene la venia del Gobierno para hacer lo que hizo: he ahí lo trágico de la situación. Sin ir más lejos, el día jueves ocupó un sitio de honor en el selecto grupo de dirigentes que acompañaron desde el palco oficial a Cristina en su nuevo discurso. ¿Cómo se puede defender a alguien que no tiene escrúpulos en copar e incendiar una comisaría, o en declarar que “lo único que lo mueve es el odio contra la puta oligarquía”? ¿Cómo se puede pretender construir un país en serio si la máxima autoridad de la nación se rodea de esta clase de personajes?

Luis D’Elía es el más fidedigno representante del típico dirigente social argentino: chabacano, inepto y atropellador. Si estuviera donde corresponde, que es en la cárcel, yo me hubiese ahorrado toda esta perorata.

Como se observó el pasado día jueves, los Kirchner recurren a la parafernalia peronista “cuando las papas queman”. Así es que la presidenta pronunció su discurso desde un escenario inconveniente, circundada por bombos y militantes pagos, cuando debió hacerlo desde Casa de Gobierno, en un marco institucional y no partidario. Empero, volviendo a D’Elía, Hebe de Bonafini y compañía, estos (supuestos) defensores de los derechos humanos que escudan al Gobierno a cambio de dádivas que financian los ciudadanos honestos y trabajadores, estos señores que invocan (supuestos) pensamientos de izquierda para oponerse al paro del campo, constituyen la peor escoria de la clase política argentina, porque no son otra cosa que fascistas disfrazados de progresistas. El kirchnerismo al que adhieren, en rigor, es una estafa a los principios básicos que le dieron origen al movimiento social al que dicen pertenecer –del mismo modo que también lo fue el menemismo–, porque, como expresaba el crítico Quintín, los Kirchner son ajenos al espíritu de modernidad, de igualdad y solidaridad que significó el peronismo. Por el contrario, sólo encarnan las que fueron sus peores facetas a lo largo de la historia: el verticalismo y la obediencia, la propaganda y la persecución, la corrupción y la violencia, la censura y la mentira. El matrimonio Kirchner y su séquito de adictos han traicionado, desde siempre, a la doctrina justicialista que utilizaron de bandera, solamente como trampolín para acceder a las altas esferas gubernamentales, y para encubrir su ambiciosa voracidad de poder, su interminable contrabando intérlope.

Los pequeños y medianos productores agrarios, lejos de pertenecer a la oligarquía terrateniente, son los sujetos que precisamente combaten con mayor firmeza al capitalismo monopólico que este Gobierno propicia por medio de la expansión irrestricta de los pools de siembra. He tenido ocasión de estar en lo que Cristina denominó los “piquetes de la abundancia”, y puedo dar fe que no son vestigios de la vetusta aristocracia los que se han alzado contra la política oficial. Se trata del interior profundo, del interior postergado y saqueado, que demanda lo que el progresismo político ha exigido desde siempre: el derecho a trabajar y a seguir adelante con un modelo de producción que ha contribuido históricamente, y que contribuye hoy más que nunca, a mejorar la calidad de vida de los miembros del sector y del país completo.

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6 respuestas a Sobre el patoterismo de D’Elía y la prostitución del peronismo

  1. Cynega dijo:

    ¿Quieren escuchar el increíble diálogo entre Fernando Peña y Luis D’Elía en El Parquímetro?
    El audio dura 1 minuto y pico.
    Escuchalo en el blog Cynega: http://www.cynega.com.ar/
    ¡Saludos!

  2. Edu dijo:

    Aplausos! Estoy de acuerdo en (casi) todo, aunque pegarle a este grotesco personaje tampoco deja de ser un lugar común a estas alturas. Lo más interesante del post son las consideraciones sobre el travestismo ideológico al que esta gente somete al peronismo. Si Perón resucitara los mandaría a todos a la mierda.

  3. Facu dijo:

    Este país padece desde hace mucho, mucho tiempo de un problema cultural muy grande. Seguramente algunos de los que estuvieron en el palco acompañando a la Sra. Presidentaaaa Kirchner y al piquetero serán referentes en las próximas elecciones. Lo peor del caso es que el pueblo se va olvidar y los va a votar, y así muchos de ellos volverán a integrar los futuros elencos gobernantes. Ojalá me equivoque pero aunque todavía soy joven ya estoy perdiendo las esperanzas en este país.

  4. avellanal dijo:

    Las barbaridades que D’Elía le dijo a Peña por la radio sólo revelan la brusquedad, torpeza y resentimiento que habitan en la persona de este sinvergüenza. Quizá sea, Edu, en efecto, un lugar común, pero considero que dedicarle una entrada es un necesario e imprescindible lugar común.

    Y yo no sería tan pesimista, Facu, aunque es cierto que hay motivos para serlo. Pocas veces en la historia argentina se cometieron tantos errores políticos de semejante magnitud. La falta de “cintura” o timing político que demostró -y sigue demostrando- Cristina (y sus asesores) es inédita.

  5. waltergiache@hotmail.com dijo:

    Se comenta que Kichner creo el peronismo transversal para incluir a D Elia, porque si seguía en el peronismo ortodoxo no encajaba dentro de las veinte verdades peronista, una de ellas dice para el justicialismo existe una sola clase de hombre, los que trabajan. Por lo tanto de haber seguido esa doctrina D Elia hubiera quedado afuera de la estructura partidaria.

  6. avellanal dijo:

    Muy ocurrente, Walter. ;) Igual, D’Elía podrá ser cualquier cosa, menos peronista.

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