Las retenciones abusivas sí son el problema

El eje sobre el que gira esta descomunal noria de conflictividad socio-política que atraviesa la Argentina por estos días, son las retenciones móviles a la exportación de la soja, cuya suba desmedida, asimétrica e inequitativa, anunció el ministro de Economía el pasado 11 de marzo.

La unánime reacción del sector agrario en rechazo de este nuevo signo de avasallamiento por parte del poder central, no sólo es comprensible; se trata de una resistencia razonable y fundada. Si tomamos el precio internacional más alto que la soja tuvo durante la década del noventa, en el año 1997 más precisamente, se arribará a una conclusión categórica: en aquel entonces la tonelada de soja cotizó US$ 281, con retenciones del 3,5%, por lo que al productor le quedaban US$ 271 netos; hoy en día, el precio internacional casi duplica al máximo de la década pasada, ya que está en torno de los US$ 495 que, aplicando las retenciones del 44% impulsadas por el gobierno de Cristina Kirchner, dejan en las arcas de los productores un total de US$ 284 por tonelada. Ha transcurrido más de una década, el precio internacional de la soja tiende a duplicarse; bajo el gobierno de Menem el dólar y el peso valían lo mismo, hoy la relación es de tres a uno; y sin embargo, pese a todos estos beneficios, el productor agrario percibe casi los mismos ingresos que hace 11 años, mientras el Estado acumula una riqueza extraordinaria e inusual, que controla y distribuye con total discrecionalidad.

Una de las mayores mentiras que, con desvergüenza, profirió Cristina desde su atril teñido de vacuos ornamentos peronistas, es la de afirmar que las retenciones móviles tienden a detener el proceso de sojización de los campos argentinos. Si ésta fuera la intención real del Ejecutivo, entonces tales retenciones sólo se aplicarían a dicho cultivo; por el contrario, con esta medida persiguen un objetivo de corte claramente fiscal, como afirmaba el economista Víctor Beker, convirtiendo al Estado en un socio privilegiado del productor, porque participa sólo en los beneficios y no en las pérdidas.

Pero incluso más grave, por su componente engañoso y demagogo, resulta otra de las justificaciones que la presidenta utilizó, al asegurar que las retenciones móviles sirven para impedir la suba de precios que afecta a las personas de menores recursos. Pocos argumentos esgrimidos conllevan semejante nivel de hipocresía, pues todo el mundo sabe a las claras que la dieta de los argentinos lejos está de basarse en milanesas de soja u otros productos derivados de este cultivo.

La revuelta rural, y, especialmente, la adhesión que la misma ha cosechado por parte de las clases medias urbanas, se sustenta, según mi entender, en la certeza de que las retenciones, más que un medio para efectivizar la tan mentada redistribución de la riqueza en el país, son una herramienta de dominación política, amén de que, al aumentar el intervencionismo estatal y la burocracia gubernamental, también crecen, de la mano, los pasmosos niveles de corrupción pública.

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6 respuestas a Las retenciones abusivas sí son el problema

  1. Facu dijo:

    En palabras más simples que las tuyas Clau: de cada dos camiones de soja cosechados el Estado se queda arbitrariamente con uno, y con el otro el productor debe afrontar el resto de los impuestos y los costos de producción.

    A muerte con el campo!!!

  2. Edu dijo:

    Soja = Yuyo.

  3. kleefeld dijo:

    No suelo ser tan osado como para hablar de política, pero, por lo que veo, lo de Cristina es ya evidente incluso para alguien como yo. ¿Cuántos años os quedan de mandato de Kirchner?

    Espero que el pueblo no se quede de manos cruzadas ante tal demostración de… ¿de qué? por parte de sus dirigentes. El campo ya se ha rebelado, cosa que me parece muy bien. Pero tiene pinta de que las cosas al final salpicarán a todo el mundo, ¿no?

  4. avellanal dijo:

    Facu: al relevante dato que aportás, yo le adicionaría otro: más del 52% de los recursos tributarios del Estado argentino son aportados por la cadena agroindustrial.

    Edu: que la señora presidenta haya trazado esa analogía sólo prueba que está muy mal asesorada o, en su defecto… (mejor respetar la investidura presidencial).

    Kleefeld: lo peor de todo esto, en términos institucionales al menos, es que Cristina solamente lleva cien días de gobierno, y, con todo este conflicto que su decisión ha generado, ya se ha debilitado políticamente de forma superlativa.

  5. Germán dijo:

    Nunca en mi vida, dentro de la democracia, es decir desde el 83, he visto cometer tantos errores políticos juntos en tan poco tiempo. El costo político lo terminará pagando Cristina más temprano que tarde, pero…….. siempre hay un pero, lo que más me revienta de la ineptitud de nuestros dirigentes, es que los que realmente PAGAMOS somos siempre los mismos. Los que laburamos.

    Solo espero que los idiotas útiles y/o mercenarios pagos de cualquier sector, no terminen enfrentando a los argentinos y halla derramamiento de sangre. Creo que la mayoría de la sociedad, está podrida de la patota y el enfrentamiento.

    Solo espero que alguna puta vez (disculpa el insulto Claudio), el poder de turno se fije alguna vez en la sociedad y no en el bolsillo propio y el de sus amigos.

  6. Mand dijo:

    Hola, ¿hacemos un intercambio de link? si queres agregame con el titulo rock nacional y pasa por mi blog y dejame el tuyo, saludos

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