Revoltijo conceptual entre nación y Estado

En el frenesí indómito de las conversaciones diarias, las personas solemos decir tonterías al por mayor. Asimismo, es común escuchar inexactitudes, que de tan abundantes y frecuentes se tornan generalizadas. Caso paradigmático es el de los conceptos “nación” y “Estado”. No es del todo ilógica la confusión, puesto que la misma Constitución argentina, por ejemplo, incurre en ella.

Herman Heller ha elaborado una definición simple y completa de Estado, tal como lo entendemos en la modernidad: unidad de dominación independiente en lo exterior e interior, que actúa de modo continuo, con medios de poder propios y claramente delimitado en lo personal y territorial.

El constitucionalista Germán Bidart Campos, por su parte, concibió una caracterización clara del concepto de nación: es una comunidad espontánea de individuos unidos objetivamente por el nacimiento o su asimilación; subjetivamente por lazos sociológicos como la cultura, la religión, el idioma, y psicológicos como la convicción de tener un origen y destino común, y un sentimiento de pertenencia, lo que se refleja en modos de vida común y rasgos de solidaridad.

Así contrastadas, ambas nociones aparecen, si bien relacionadas, notoriamente diferenciadas. Tarea imposible sería el tomar una palabra como sinónimo de la otra.

Ahora bien, el derecho constitucional argentino, y me animo a ensanchar el espectro geográfico, ha venido manejando el concepto erróneo de la nación politizada. La misma Constitución cae en dicho error a lo largo de todo su orden normativo formal: en el preámbulo utiliza la locución “nación argentina” para invocar al “pueblo de la nación argentina”; en el vetusto artículo 35 emplea idéntico enunciado para designar los nombres oficiales del Estado; en diversos artículos menciona al presidente de la nación, a los habitantes de la nación, al territorio de la nación, cuando, en rigor, y tomando como base las definiciones anteriores, la nación no tiene presidente, no se habita y no posee territorio. En todos esos casos, la Constitución debió suplantar el término “nación argentina” por “Estado argentino”, o, en su defecto, “República Argentina”.

Sin embargo, no finalizan aún las incorrecciones: la dualidad de la organización federal argentina importa, en la Constitución, la separación entre “nación” y “provincias”. Aquí se le atribuye a la alocución nación un significado equivalente a unidad política que federa a las provincias que la componen, reincidiendo en el error formal, puesto que las provincias no componen una nación, sino un Estado federal o federación.

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5 respuestas a Revoltijo conceptual entre nación y Estado

  1. thermidor dijo:

    La Nación ha muerto.

  2. LuxMa dijo:

    Vaya exactitud, realmente interesante lo que comentas, ha decir verdad hasta antes de leer tu artículo también desconocía la diferencia entre ambos vocablos. Saludos

  3. Edu dijo:

    Las añejas clases de derecho constitucional al igual que ciertas lecturas fuera de cátedra han hecho estragos en usted. De todos modos, la distinción está muy claramente establecida.

  4. Germán Ricoy dijo:

    Los españoles hemos perdido toda autoridad para hablar acerca de conceptos como nación, país o estado. Ni la Real Academia ni el Tribunal Constitucional, y no digamos ya la prensa o los partidos políticos, se ponen de acuerdo acerca de qué cosa sean cada uno de ellos.

    No obstante, hace tiempo que a las palabras se les puede retorcer el cuello para hacerlas decir casi cualquier cosa y yo creo que parte del problema proviene del hecho de que cada palabra puede tener (y tiene de hecho) diferentes usos y niveles de significación ya se las emplee en el diccionario, en un parlamento, en la prensa o en la calle.

    Y los problemas provienen de los usos cruzados es decir, cuando el significado de la calle pasa a la prensa, el del parlamento al diccionario, etcétera. Creo yo.

  5. avellanal dijo:

    Ciertamente, en Argentina, pese a los errores del texto constitucional, no tenemos la problemática mayúscula con estos conceptos que, desde hace tanto tiempo, afecta a España. Sin duda allí deben emplearse estos términos, tan delicados, con muchísimo mayor cuidado que acá.

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