Sobre los eufemismos nuestros de cada día

Dentro de la estrechez del cada vez más pobre léxico utilizado por el ciudadano medio, comienza a sobresalir una característica también propia de estos sinuosos tiempos del SMS y el chat: el uso absorbente e indiscriminado de una terminología considerada políticamente correcta.

¿Qué significa esto? En términos simples: el reemplazo de palabras ásperas o bruscas, por otras que quieren significar o referir lo mismo, pero que el común de la sociedad acepta, ya como más digeribles, ya como menos antipáticas.

Marcelo A. Moreno, columnista del diario Clarín, reseñaba hace cierto tiempo, algunos de los ejemplos que con inusitada frecuencia podemos encontrar, principalmente en los medios de comunicación, pero también ya en el habla coloquial, en el diálogo cotidiano, en la calle misma. Toda negación, como por arte de magia, se convierte en afirmación.

Así, hoy en día son pocos los que dicen viejos, porque lo políticamente correcto es hablar de personas mayores o, en último caso, de ancianos. Si Ernest Hemingway viviera, quizá hasta estuviera evaluando modificar parte del título de su célebre novela, en pos de guardar la compostura requerida. Luego, tenemos el evidente caso de las personas no videntes, o con diferentes capacidades visuales, otrora (allá lejos y hace tiempo) denominadas ciegas. Homero, Joyce y Borges, según el uso, deberían llamarse invidentes. En un artículo titulado “Inútiles, impedidos, especiales y diferentes”, su autora, María Barbero, expresa: Yo opino que son semánticamente más oscuros, más imprecisos científicamente y más, mucho más, superferolíticos y discriminantes, aunque nos los quieran vender como tremendamente equitativos y actuales.

Refería Moreno que el poeta uruguayo Juan Gelman visualizó y alertó que la tan en boga -allá por la década pasada- flexibilización laboral, no era otra cosa que una manera sutil y amable de designar la pérdida brutal de los derechos laborales y de los mismísimos puestos de trabajo.

¿Quién se anima hoy por hoy a decir que fulano es impotente? Mucho mejor, claro, afirmar que tiene disfunción eréctil. ¿Mucama? ¡Ni se le ocurra! Más bien, persona que colabora en la casa, y así… ejemplos hay a montones. Se pueden encontrar hasta debajo de la alfombra.

Asimismo, esta creciente ola de corrección política no se contrapone con cierto glosario moderno de la frivolidad; en otras palabras, con algunos términos que todos usan o anhelan usar, aunque no tengan bien en claro qué significan exactamente o en qué circunstancias es conveniente su introducción: la consigna es referirse a las “terapias cognitivas” y pasar por entendido en la materia, aunque no se entienda un pepino de ellas. Otra característica sintomática en cuanto a la escritura es la utilización de @ en vez de las respectivas vocales; citando a Marcelo Pisarro: El hombre moderno es políticamente correcto, por eso nunca dice “el hombre moderno” sino “el hombre moderno y la mujer moderna”. Entre corrección política y corrección lingüística, elige la primera.

Siempre he pensado que la suavización de lo que se podría expresar de un modo duro o malsonante es una herramienta de incalculable valor a la hora del diálogo, y en aras de lograr empatía con el resto de las personas. Ahora, también me carcome la duda acerca de si es realmente necesario extender esa clase de terminología a todos los ámbitos de la vida. Porque, a veces, no puedo evitar pensar que no llamar a las cosas por su nombre, más que un acto diplomático, es una forma descafeinada de aparentar una afabilidad que, en el fondo, es hipócrita.

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8 respuestas a Sobre los eufemismos nuestros de cada día

  1. Arenow dijo:

    Brillante entrada, amigo, justo iba yo pensando lo mismo hace un par de días mientras leía el periódico por el metro. No puedo dejar de encontrarle similitudes al asunto con la reflexión de Orwell en 1984 sobre el lenguaje, el poder de las palabras y la descafeinada newspeak.

    Es curioso que palabras como “ciego” hayan pasado a un plano cuasi peyorativo cuando, en un principio, no son más que descriptivas. Véte a saber cuándo aparecerá un nuevo eufemismo para no llamar a nadie “invidente”.

    (Ah, y eso de la @ siempre me ha parecido una memez, con más intención de ser ‘cool’ que de evitar ofensivas.)

  2. thermidor dijo:

    La modernidad implica una confiaza en el futuro, en que cada generación de humanos sea superior a la anterior, en alcanzar grandes metas. La visión anterior a la modernidad implica pensar que todo tiempo pasado fue mejor, que no hay futuro, sino un pasado glorioso hará 10-20 siglos. ¿Quién sabe? En mi opinión, estás cayendo en lo segundo.

    Se buscan rasgos definitorios en nuestra sociedad para denostarla-con o sin razón-, pero en la mayoría de las ocasiones no son ese zeitgeist que algunos quieren ver sino una auténtica continuidad en el tiempo. El lenguaje-y concretamente el lenguaje castellano- está repleto de eufemismos. Fíjate, es un caso paradigmático, en todas las expresiones que existen en nuestro idioma para evitar decir vulva y dime si se puede acusar a nuestra sociedad de ese embuste. Ese miedo total y absoluto a la sexualidad de la mujer, que es asociado a mil y un objetos de la vida cotidiana para evitar referirse a “tamaña inmundicia”. Analiza las palabras de nuestro idioma y comienza a tirar del hilo, Teseo.

  3. Ignacio dijo:

    Es cierto que se usan cada vez más esta clase de eufemismos, al menos en la Argentina, y los propician especialmente desde los medios de comunicación. Creo que esa utilización está bien si se mantiene una coherencia. Y lo de usar la @ siempre me pareció una pelotudez.

  4. poemasreunidosgeyper dijo:

    Hola. Te escribo desde España, donde en los medios de comunicación y en la boquita de los políticos se escuchan cosas como: ” compañeros y compañeras”, “diputados y diputadas”, como si fueran un acto de cortesía al estilo de “damas y caballeros”, cuando en realidad se trata de un absoluto desconocimiento de la gramática española. Soy mujer y no me siento inferior por el hecho de que el plural de ambos géneros sea masculino porque se está hablando de género gramatical y esto poco tiene que ver con los logros feministas. ¿Qué harán pues las muchachas alemanas cuyo género gramatical es neutro (das Mädchen) o los hombres que hablen la misma lengua al comprobar que el plural se forma siempre con el artículo femenino, incluida la palabra hombre, para nosotros las hombres (die Männer).
    Los que pretenden la corrección política de una lengua lo que en realidad logran es la corrupción política de esa lengua. Perdona que me extienda pero no hace mucho un grupo de mujeres pretendía cambiar el Himno de Andalucía (donde vivo) porque le parecía sexista. Te doy sólo un ejemplo del poema de Blas Infante y de cómo se me ocurre a mí que podría quedar:
    Original e incorrecto
    Los andaluces queremos
    volver a ser lo que fuimos.
    Hombres de luz que a los hombres,
    Alma de hombres les dimos.
    ¡Andaluces, levantáos!
    ¡Pedid tierra y libertad!
    Sea por Andalucia libre,
    España y la Humanidad.

    Correcto y corrupto
    Los andaluces y las andaluzas queremos y queremas (ya puestos)
    volver a ser lo que fuimos-mas.
    Hombres y mujeres de luz que a los hombres y mujeres,
    Alma-o de hombres y mujeres les dimos-mas.
    ¡Andaluces y andaluzas, levantáos-as!
    ¡Pedid tierra-o y libertad-o!
    Sea-o por Andalucia-o libre-a,
    España-o y la Humanidad-o.

    Creo que últimamente no he visto palabra más fea que la palabra “jueza”.

    Un saludo.

  5. avellanal dijo:

    Muchas gracias a todos por exponer, con tanto mérito, sus puntos de vista sobre el tema.

  6. Errantus dijo:

    De la corrección política a la hilación de burradas muchas veces separa sólo una delgada línea. Compatriotas y compatriotos de la blogósfera y el blogósfero, tendremos que buscar una nueva forma y formo de decir las cosas y cosos.

  7. LuxMa dijo:

    Desgraciadamente, nos encontramos inmersos en la sociedad del hombre light. De apariencia externa atractiva, mas vacía por dentro.

  8. agnes dijo:

    creo que el tema nos toca ultimamente a todos, porque hace no mucho también comentaba algo por el estilo con un amigo…
    es culpa, en Argentina y aqui, y supongo que en muchos sitios más, de los medios de comunicación…
    ¿qué es lo que más llega a la gente? la televisión… en la televisión, al menos aqui, se meten unas patadas al diccionario y a la linguistica en general que es pa quedarse sin respiración un rato… y claro, luego, se habla como se habla…

    y con lo de ser políticamente correcto y hablar alargando las frases inútilmente, eh?, queridos chicos y chicas, lectores y lectoras… ejem… creo que mi oido aún no se ha acostumbrado a tamaña tonteria…

    saludos clau ;)

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