Marcelo Figueras se asusta del degollado

Para quien no lo sepa, Marcelo Figueras es un escritor argentino que ha publicado cuatro novelas. Trabajó para el diario “Clarín” y colabora ocasionalmente en “El País” de Madrid. Suelo leer su blog, pues me gusta cómo escribe, y especialmente me resultan de gran interés sus nada convencionales puntos de vista sobre el séptimo arte. Hablando de cine, en su currículum figura la coautoría del guión de Plata quemada, basado en la novela de Ricardo Piglia. En la concisa biografía que adjunta en su bitácora, también menciona que escribió el guión de Peligrosa obsesión, una de las películas más taquilleras de 2004 en Argentina. Lo que Figueras omite señalar es que el film es una soberana memez, carente de todo vestigio de mérito artístico. Me parece un acto de valentía no renegar de la esencial participación en una película a todas luces paupérrima, concebida como pobrísimo y frívolo entretenimiento; sin embargo, resaltar –quizá a modo de consuelo– el dato fáctico de la taquilla, en un país que no se caracteriza por abarrotar los cines ante cada estreno de Woody Allen, sino en ocasión de los estrenos de las vulgares y baladíes comedias de producción casera, no deja de ser un salvavidas de plomo en medio de un colosal naufragio. Sobre todo, considerando las preferencias cinematográficas que el propio Figueras se encarga de sacar a la luz desde su mencionado blog.

Del mismo modo, en su columna de ayer (a la que adscribe un texto en el que ciertos protagonistas del mundo artístico local válidamente manifiestan los motivos por los que asistieron al acto organizado por el kirchnerismo), intenta fustigar o desacreditar la posición sostenida por el sector agropecuario (que, vale decirlo, ha devenido en clamor popular, especialmente en el interior profundo del territorio nacional), por medio de la enumeración de una arbitraria y artificial combinación de nombres. En este caso, enarbolando las banderas de la defensa de su simpatía por el matrimonio Kirchner, Figueras descarta mencionar (con sus palabras) el “elenco de figurones” que apoyan fervientemente las políticas oficialistas. A continuación, siguiendo su lógica, me propongo recordárselo.

Luis D’Elía, energúmeno representante de la peor dirigencia social autóctona, un hombre que se jacta de “defender la democracia” incendiando una comisaría, golpeando a personas que no comulgan con sus ideas, o apoyando a un personaje de la calaña de Mahmud Ahmadineyad. Hugo Moyano, líder sindical perpetuo y siniestro, amigo de prácticas mafiosas, cuya patrimonio personal ha crecido escandalosamente a la par que la pobreza y la desigualdad en el país. Hebe de Bonafini, supuesta “madre de todos los argentinos”, mujer que conoce de exabruptos y sinrazones, propulsora del odio de clases y la lucha armada, reivindicadora de organizaciones como las FARC, Al Quaeda y ETA. José Pablo Feinmann, filósofo “progresista” que, cuando el electorado no sufraga como él, afirma que el pueblo es un reverendo pelotudo y la clase media, fascista. Guillermo Moreno, un patotero por antonomasia y arquetípico ejemplar de ineptitud dentro de la función pública, que se cree que le puede tomar el pelo a la sociedad, manipulando los datos de la realidad mes a mes, con sus ridículos y estrafalarios índices de inflación (que son dignos de una película de Buñuel, y no de Dino Risi).

Y ya que Figueras pone especial atención en mencionar a Carlos Saúl Menem (el hombre que redujo al país y al Estado a la condición miserable de la que todavía no hemos logrado reponernos, según su parecer), pese a que el ex presidente no ha tenido ninguna preponderancia ni participación política en torno al conflicto por el aumento de las retenciones móviles a la producción agropecuaria, también voy a recordarle que Néstor Carlos Kirchner fue uno de los más disciplinados y entusiastas ejecutores de las políticas neoliberales en su provincia durante la década del noventa; que el Jefe de Gabinete Alberto Fernández se desempeñó como superintendente de Seguros de la Nación bajo el gobierno menemista, y que el gobernador de la provincia de Buenos Aires Daniel Scioli fue lanzado a la actividad política, siendo electo diputado nacional, por el entonces presidente Menem.

Antes de levantar el dedo inquisidor, de imaginar, con precariedad ideológica, en un chacarero a un golpista, o de fantasear una confabulación contra la democracia a cargo de la derecha ficticia, más le convendría fijarse a su alrededor, en quiénes lo rodean, estimado Figueras.

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3 respuestas a Marcelo Figueras se asusta del degollado

  1. Facu dijo:

    Bueno convengamos que si el señor es el guionista de semejante película… que desastre, mama mía!

  2. Eduardo dijo:

    Gracias vicepresidente Cobos por entender lo que el pueblo queria, gracias por no venderse y prestarse a la política sucia de los K. Con esta medida gana el pueblo, el pueblo que quiere ver al pais de pie, produciendo, activando la economía, recuperando el tiempo perdido, que fue aprovechado por Brasil, Uruguay y hasta Paraguay. Esta es la victoria de la cordura, de la unidad, de la democracia, de cada uno de los ciudadanos que apostamos a un futuro mejor, sin obsecuentes, sin soberbia.

  3. Ignacio dijo:

    Estoy muy satisfecho porque quizá la esperanza de cambios a favor de nuestra Argentina herida renazcan. Los Kirchner gastaron fabulosas cantidades de dinero desde hace más de 125 días para carpas, publicidad; pagaron a la gente para que concurran a sus actos y también algún dinerillo habrá sido utilizado para comprar las voluntades de ciertos diputados y senadores para que voten a la 125.

    ¿Qué tienen que ver esas movilizaciones de gente utilizada, con los liderazgos del socialismo español que imaginan emular? ¿Esa banda de funcionarios enriquecidos, esos fondos públicos que nunca vuelven, esa retórica trasnochada, qué tiene que ver eso con el progreso? Quizá Marcelo Figueras y los “intelectuales” que firmaron esas solicitadas puedan responderlo.

    Felicito al vicepresidente Julio Cobos.

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