Breves pareceres sobre el “día del amigo” en Argentina

Hace un tiempo ya, Juan, compañero de siempre por estos inhóspitos recodos virtuales, me propuso escribir sobre algo curioso, divertido o alucinante que haya encontrado en Internet. Ciertamente, día a día, embarrados de tan vasto ensanchamiento informativo, cuyo conocimiento se nos presenta como indispensable para salir a enfrentar el mundo, pero que, en rigor, es completamente prescindible en su mayoría, se pueden hallar cientos de noticias que encajen con cualquiera de los tres adjetivos precedentes. Y así es como fui a dar con un artículo publicado en “Clarín”, el periódico de mayor tirada en la Argentina, en el que se asevera, de acuerdo a una serie de estudios, que los buenos amigos, aquellos que están siempre, no son más que seis. En lo personal, coincido con la sentencia aristotélica que reza: “el amigo de todo el mundo no es amigo”, pero asignarle tajantemente un número, cual problema matemático, a una cuestión tan cargada de subjetividad e imposible de homogeneizar, sí que me pareció curioso, por no decir directamente ridículo.

Aprovechando que estamos en las postrimerías de julio, he de decir que Enrique Febbraro es profesor de psicología, historia y filosofía, además de músico y odontólogo; sin embargo, se ha tornado reconocido en la Argentina por ser el creador del “día del amigo”: el 20 de julio de 1969, luego de que Neil Armstrong dejara la primera huella humana en la superficie lunar, decidió enviar mil cartas amistosas a diferentes personas en cien puntos del mundo. Para su sorpresa, le respondieron aproximadamente setecientas. De allí en adelante, su idea original tomó forma, y fue abriéndose camino para institucionalizar la celebración, que con el correr de los años se ha vuelto muy popular en la Argentina, a la par que se extiende por otros países del continente americano.

A muchos, mal habituados al antinorteamericanismo de manual, les sorprende que Febbraro haya elegido un suceso como el primer alunizaje para fundar la festividad. Él, con solvencia, retruca diciendo que aquel día histórico, más allá de la proeza científica y del gran salto para la humanidad, todos lo que siguieron la hazañosa empresa del Apolo 11 por televisión o radio, estuvieron pendientes de la suerte de los tres astronautas, de los tres hombres. “Fuimos sus amigos, y ellos, amigos del universo”, afirma.

El “día del amigo”, no obstante las buenas intenciones de Febbraro, ha terminado por convertirse, como era previsible, en un acontecimiento de corte netamente comercial, similar al día de San Valentín, pero con el consuelo (para algunos) de ser autóctono. Puede sonar a lugar común, pero la amistad, que es un concepto cardinal y subyacente a las nociones generales de civilización y cultura, tal como los vínculos sanguíneos o el matrimonio (de hecho, Giovanni Boccaccio, autor del célebre Decamerón, afirmaba que los lazos de amistad son incluso más estrechos que los de la sangre), se cultiva y revalida cada día del calendario, sin excepción. Quien se acuerda del amigo apenas una vez al año, difícilmente pueda ser considerado como tal.

Si existe algo que realmente me molesta sobremanera en días como éstos, es contemplar la estandarización reinante en mensajes de textos, cadenas de e-mails o tarjetas postales digitales completamente despersonalizadas; en definitiva, se trata de un flagelo propio de los tiempos actuales, en los que pareciera que todo el mundo corre no se sabe bien dónde, y nadie tiene tiempo para nada. Dejando de lado cierta liviandad moderna al abordar el verdadero concepto de amistad (siguiendo cierta reflexión adjudicada a Kurt Cobain, me pregunto: ¿cuántas personas saben todo sobre nosotros y siguen siendo nuestros amigos?), el 20 de julio quizá sirva, en estas pampas americanas, como una excusa para que aquellos amigos desacostumbrados a reunirse con periodicidad, aquejados por las obligaciones familiares o laborales, puedan reencontrarse y pasar unas horas agradables.

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4 respuestas a Breves pareceres sobre el “día del amigo” en Argentina

  1. Ignacio dijo:

    Exacto, el dia del amigo no es más que una excusa para juntarse y pasar un buen rato. Lo demás es marketing.

    Algo había leído sobre este tipo, y no deja de ser un poco insólito que haya mandado todas esas cartas con el encabezado ‘querido co-terrícola’. Habría que ver si las escribió en la lengua del país donde iban o a todas en español, jeje.

    Un saludo, señor.

  2. Facu dijo:

    Todos los días se publican esos dudosos estudios que llegan a conclusiones extrañísimas sobre cualquier clase de pelotudeces y los diarios lo publican, no sé si para llenar espacios o qué.

    Febbraro es un capo. Creo que fue nominado dos veces para el premio Nobel, lo que igual me parece una exageración.

    Nos vemos.

  3. thermidor dijo:

    Seis me parece demasiado.

  4. avellanal dijo:

    Ignacio: la verdad que ese dato no lo tengo. Imagino que en mandarín no sabrá escribir, pero bueno…

    Facu: que en la Argentina te preseleccionen para el Nobel tampoco es ninguna garantía, che.

    Iker: es probable que sea demasiado, sí.

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