Más zombies de la factoría Romero

Conforme su trayectoria como cineasta se engrosa y extiende en el tiempo –se acerca ya a la veintena de cintas bajo su tutelaje–, las posiciones respecto de la obra de George A. Romero acaban por volverse cada vez antagónicas, a veces producto de entusiasmos desmedidos: pareciera que la misma reviste ciertas cualidades que desembocan en dos actitudes, excluyentes e inevitables: reverenciarla o denostarla. En lo personal, considero que su aporte al cine de terror, como indudable propulsor de un subgénero que, dentro de su estrecho margen de maniobra, permanece incólume hasta el día de hoy, no debe ser objeto de subestimaciones. Es sabido que su celebradísima Night of the Living Dead marcó un punto de inflexión, y sin albergar ninguna clase de dudas, la ubico entre las películas de terror más significativas de la historia; en ella, Romero introdujo una serie de convenciones que, a la postre, permitieron redefinir, allá por finales de los sesenta, al zombie (pese a que la RAE recomienda usar “zombi”, siempre he preferido la grafía en inglés, no pregunten por qué).

Reconocer ese carácter constituyente presente en su ópera prima, no debe ser óbice para subrayar, por ejemplo, que las lecturas socio-políticas en extremo sesudas –a las que el propio director contribuyó de un modo u otro–, que suelen extrapolar y sobreestimar a Night of the Living Dead, pecan de ambiciosas, más allá de ser erróneas; y, por otro lado, que Romero ha transitado, desde entonces, por derroteros que lejos han estado de ser afortunados, pues condenaron su filmografía a un encasillamiento verdaderamente poco fructífero, a causa de la explotación desmedida e inagotable de una idea base que terminó por sobrevenir en un continuo facsímil desmejorado de lo que alguna vez se calificó de obra maestra.

Se podría afirmar que Romero se mantuvo fiel a sí mismo, que sus largometrajes se interrelacionan, complementan y guardan coherencia interna. Sin embargo, a mí me ha bastado con ver, en una madrugada de sábado en la que (obviamente) no tenía nada mejor que hacer, una soberana tontería como Bruiser, película que dirigió en 2000, no sólo para confirmar el pronunciado declive en el que se sumergió su carrera, sino también para ratificar lo que desde hace tiempo pienso de él: a partir de 1968 hasta la actualidad se ha conformado con poco (quizá con ser considerado “director de culto”), y por añadidura, no ha dejado de involucionar, como si fuera un predecesor de M. Night Shyamalan.

No obstante, como le tengo cierto aprecio, y mantengo la esperanza de que alguna vez vuelva a sorprenderme, nunca dejo de ansiar y observar cada uno de sus nuevos films: Diary of the Dead es el último que ha presentado, incursionando otra vez en el género zombie, y en primera instancia, es menester destacar que se trata de lo mejor que ha realizado en años, lo cual no supone afirmar que estamos en presencia de la octava maravilla.

Siguiendo las pautas de la mediocre The Blair Witch Project, el veterano cineasta se inmiscuye en el terreno del falso documental, filmado en este caso por un alumno de cine que, mientras intenta realizar una película de terror en la impenetrabilidad nocturna de los bosques, se anoticia (junto a su equipo) que una plaga de zombies comienza a azotar, poco a poco, a cada ciudad del mundo, sembrando pánico colectivo (Romero introduce una forzada analogía con la célebre transmisión radial de La guerra de los mundos a cargo de Orson Welles). A continuación, el protagonista levanta el precario set de filmación, y cámara en mano se dispone a dejar constancia del caos y la anarquía generalizada, a la par que trata de escapar de cuanto muerto viviente se cruce en el camino hacia ninguna parte que emprende con sus compañeros.

Diary of the Dead, más allá de las buenas intenciones del director, es un producto fallido, porque lo que podría haber sido una reflexión con visos de profundidad sobre el rol manipulador de los medios de comunicación, sobre la reproducción de la realidad tomando en consideración sólo los intereses particulares, sobre la llamada “generación YouTube”, en rigor no pasa de ser una crítica superficial y harto conocida, que además es puesta de manifiesto de un modo tan redundante que acaba por agobiar. Es preciso reconocer que al comienzo, y cuando se proyectan los títulos, Romero consiguió secuencias explicativas muy logradas -en las que se narra cómo se originó el azote de los zombies y su posterior propagación-, que indudablemente constituyen lo mejor de los noventa y cinco minutos de metraje.

Las actuaciones no me inspiran otro calificativo que paupérrimas; no sé de dónde saca Romero semejante elenco de incompetentes: de una cinta irregular per se se las arreglan para constituir la falencia mayúscula. Por lo demás, Diary of the Dead no escapa a los tópicos de la gran saga de zombies de Romero, y ni tan siquiera posee mínimos méritos técnicos a destacar. En síntesis, queda a mitad de camino entre película de terror y crítica social, pero hace agua por los dos lados.

Otra vez será, George, otra vez será.

Diary of the Dead (EE.UU., 2007)
Director: George A. Romero.
Intérpretes: George Buza, Joshua Cole
, Joe Dinicol, Shawn Roberts, Tatiana Maslany.
Calificación: 5.

Esta entrada fue publicada en Cine. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Más zombies de la factoría Romero

  1. padawan dijo:

    no sé que pensar de esta peli. Por un lado, la nueva oleada de cine tan inspirado por la bruja de Blair no me gusta… bueno, REC quizá sí, pero lo que no me gusta nada es la moda de las cámaras epilépticas.

    Por otro lado, de Romero, aparte de su saga de zombies, no he visto nada

  2. Facu dijo:

    Romero es un fiasco de director. Yo comprendo que muchos nostálgicos como vos de ‘La noche de los muertos vivos’ todavía le tengan algo de respeto, pero la verdad es que a esta altura en vez de pretender hacer pelis profundas debería dedicarse a parodiarse a sí mismo y las cosas le irían mejor. Es un caso perdido, y además ya debe estar medio gagá.

    Coincido con quien comentó antes. En materia de zombies, lo mejor que se ha visto últimamente es ‘REC’.

  3. La critica no ha sido muy buena con la ultima obra de Romero y aunque le tengo ganas, por un extraño fetichismo, no me terminan de gustar las peliculas de camara en mano aunque no he visto Rec.
    Veremos si me hago con una copia y te comento mas.
    Besos
    M.

  4. avellanal dijo:

    Pads: a mí tampoco me hacen mucha gracia las “cámaras epilépticas”. De “REC” me han hablado muy bien, así que tendré que verla pronto, aprovechando mi actual tendencia a devorar películas de terror.

    Facu: no sé si soy un nostálgico, pero sí reconozco la trascendencia que ha tenido “Night of the Living Dead”, que además es una película que me encanta. Yo no sería tan drástico, y todavía le doy una chance más al señor Romero.

    María: en materia de cine, hay que dejarse influenciar lo menos posible por la crítica. Quizá a ti te guste, no sé. De lo contrario, como mínimo, no te aburrirás.

    Saludos.

  5. Bráctea dijo:

    Yo si fuera Romero ya me iba retirando del asunto zombie…

  6. kleefeld dijo:

    “The night of the living dead” fue un golpe de suerte. Lo demás no deja de ser un desfallecer rocambolesco, y una perversión de lo que una vez no fue ni bueno ni necesario, pero sí divertido.

    Romero es terrible, terrible, y mil veces terrible.

    Por lo demás, de acuerdo con todo lo dicho por avellanal y padawan sobre la cámara en mano. Y eso que REC me pareció resultona. Pero resultona… y poco más.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s