Sobre “El sueño de una noche de verano”

La lectura de El sueño de una noche de verano, además de no presentar mayores dificultades, en sus presurosos cinco actos, suele ser grata, reconfortante, pues la mitología del norte de Europa, muy presente a lo largo de la comedia, devuelve al lector situaciones e imágenes rebosantes de belleza y simpatía, casi imposibles de hallar en la vorágine de las tragedias shakesperianas. En El sueño de una noche de verano entra en acción el costado más lúdico del mayor dramaturgo de todos los tiempos. Por lo demás, la obra es heterogénea en más de un sentido, pero principalmente en lo referente a las fuentes de las que se nutre Shakespeare a la hora de construir ciertos pasajes: La metamorfosis, de Ovidio, constituye unos de los más reconocidos ejemplos.

Al desmenuzar la comedia, es conveniente, antes que nada, diferenciar los tres ámbitos en que la misma se desarrolla, paralela e interrelacionadamente. En primer lugar, la Corte de Atenas, en donde gobierna Teseo junto a su prometida Hipólita. Allí mismo también encontramos a las damas Elena y Hermia, del mismo modo que al dúo de apasionados, Lisandro y Demetrio. En un ambiente absolutamente contrapuesto, el inmortal autor inglés ubica a Bottom, Quincio, Snug, Flauto, Snowt y Starveling, todos representantes del gremio de los artesanos, y por ende, miembros de una clase social antagónica con la mencionada anteriormente. Y, en última instancia, introduce la esfera de lo mágico, cuyos protagonistas son Oberón (rey de las hadas), Titania (reina de las hadas), y el simpático duende Puck, además de un conjunto de hadas.

No resulta extraño que, desde una perspectiva académica, históricamente se haya recalcado y privilegiado la producción dramática de Shakespeare, en detrimento de sus comedias. Sin embargo, que el nacido en Stratford on Avon haya incursionado con igual maestría en géneros, a priori, aparentemente tan contrapuestos, no debe ser tomado como una contradicción, sino como una sutil paradoja. Antonio Ballesteros afirma que la risa puede ser peligrosa; aún más, la risa puede tornarse un elemento subversivo. De donde se desprende que la aversión hacia la comedia está engendrada no pocas veces propiamente en el puritanismo.

Considero que el tema central sobre el que reflexiona Shakespeare en El sueño de una noche de verano es el matrimonio, entendido como motor de ascenso social, como forma explícita de alcanzar el poder político. También entran en juego la mentira, la falsedad o el engaño (como queramos verlo); vale decir, aristas fantásticas de la obra que se convierten en medios idóneos para modificar el libre devenir de los hechos, alterar la realidad y adecuarla a los intereses personales (aunque, y aquí la picardía de Shakespeare se hace patente, el líquido que el duende Puck vierte en los ojos de algunos personajes a fin de cumplir con el deseo de su amo Oberón, resulta luego fuente de equívocos y errores).

Quería trazar un paralelismo, relacionado con la distinción de ámbitos que al comienzo había señalado, entre Teseo e Hipólita (detentadores del poder terrenal en la irreal Atenas planteada por Shakespeare), y los reyes de las hadas, Oberón y Titania, que mandan dentro de la esfera onírica y fantástica. La similitud que presentan estos cuatro protagonistas es que personifican a la clase dominante y todopoderosa, más allá de la restricta demarcación de espacios entre unos y otros. Por el otro lado, también se puede realizar una comparación entre el tejedor Bottom (junto a sus compañeros, todos miembros de la plebe ateniense), y Puck (amén de las demás hadas, meras servidoras de su reina). Queda asentada, de este modo, una clara diferenciación de estratos sociales, que bien se asemejan a los existentes en la Inglaterra de la época en que vivió y escribió William Shakespeare.

Otro punto que merece destacarse es la alternancia, a lo largo de la noche de San Juan (que tiene connotaciones de brujas y hechizos en ciertas regiones del planeta), entre realidad y sueño; a mi modo de ver, punto central de la obra junto con el análisis del matrimonio. La luna ubicua y el bosque onírico son los factores escénicos más relevantes ante esta acuñada oscilación entre lo aparente, lo mágico y la realidad de los hechos. Pareciera que en ese marco donde casi todo es desconocido, cualquier cosa puede suceder; la noche se exhibe como contraste de la legalidad diurna propia de la Atenas ficticia de Shakespeare. Las constantes referencias a la vista, los trastornos en dicho sentido que ¿sufren? algunos personajes, contribuyen también a crear este clima tan deliciosamente fantástico.

Para finalizar, no quería pasar por alto uno de los recursos más comentados y resaltados del teatro shakesperiano: la representación dentro de la representación. Justamente en el acto quinto encontramos la utilización de esta herramienta narrativa cuando Bottom y sus compañeros, de forma no muy notable, ponen en escena Píramo y Tisbe para “deleite” de Teseo y los otros. Y, sin dudas, al analizar estas construcciones metaliterarias, es preciso recordar la inmortal frase del escritor inglés: Todo el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son meramente actores, retornando así a la omnipresente cuestión de los sueños. Una frase maravillosa que leí al respecto, similar a la de Shakespeare es: ¿Qué es el teatro sino una forma de recordarnos que somos sueños?

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11 respuestas a Sobre “El sueño de una noche de verano”

  1. Arenow dijo:

    *clap clap clap clap*

    Fantabulosa entrada sobre mi comedia favorita de tal autor, y muy interesante reflexión sobre el paralelismo entre la clase sirviente de las Hadas y la plebe jugando a ser actores. ¡Qué grande es Shakespeare! Y qué pena que, para tantos analistas, tan sólo tuviera dramas. ¡Ellos se lo pierden!

  2. No he leido la obra “Sueño de una noche de verano” de Shakespeare, la vi interpretada en el teatro hace mucho años y me gusto mucho. Me parece que Shakespeare tiene mucha retranca y las cosas nunca son blancas o negras. Tendre que leerla.
    Besos

  3. Bráctea dijo:

    Llevo muchos años en el tema del teatro y una vez hice un par de escenillas del Sueño. La verdad que nos lo pasamos muy bien, así que sumándome a la reseña puedo decir que ‘El sueño de una noche de verano’ desde dentro es genial xD

    un saludo :D

  4. Facu dijo:

    Yo tuve la suerte de ver varias puestas en escena de esta comedia y es verdaderamente entretenida y agradable, sobre todo por esos paisajes oníricos que describes.

    Es cierto, hay que reivindicar todavía más las comedias de Shakespeare.

  5. Germán dijo:

    Excelente artículo. Muy bueno el análisis de la obra. Es también unas de mis comedias favoritas.

    En cuanto al tema del drama y la comedia, creo va más allá del viejo Guillermo. Siempre la risa es más temida por el poder, pues lo ridiculiza y ya sabes que pasa……….

    Saludos :)

  6. avellanal dijo:

    Arenow: ¡bienvenido nuevamente, compañero! Es así, para ciertos eruditos, críticos y académicos, Shakespeare sólo escribió “Hamlet”, “Macbeth”, “El rey Lear” y poco más.

    Cornflakegirl: en efecto, tienes que leerla. Nunca es tarde para desembarcar en Shakespeare. Nos recibe siempre con las mandos tendidas, pues su vigencia es eterna.

    Bráctea y Facu: descuento que, además de las experiencias teatrales que mencionan, también habrán leído la obra. Por cierto, siempre es preferible, sobre todo con Shakespeare, leerla en su idioma original, pero también es cierto que hay excelentes traducciones dando vueltas.

    Germán: totalmente de acuerdo. Los que han leído “El nombre de la rosa”, o en su defecto, visto la película de Jean-Jacques Annaud, podrán certificar la importancia que tiene la risa.

    Saludos, y muchas galletas para todos.

  7. Germán dijo:

    A propósito. Para cuando un artículo sobre “El hombre de la Rosa” de Eco? Por el tema de la risa y demás. No me culpes, vos sacaste el tema ;)

  8. Germán dijo:

    Soy un bestia. “El nombre de la rosa”. Perdón :(

  9. avellanal dijo:

    Justamente ando con muchas ganas de releer ése y otros libros de Eco, con el fin de sacarle más “jugo”. Cuando leí “El nombre de la rosa” era muy chico, y en muchos aspectos -más allá de que sea una ficción- me desbordó, como casi siempre que se lee a un erudito como el italiano. Y por cierto, recomiendo sus dos recientes ensayos: “Historia de la belleza” e “Historia de la fealdad”.

  10. thermidor dijo:

    El problema de la comedia es que ha sido devaluada no sólo por el público sino por los propios autores que en buena medida han pretendido hacer de ella un género menor cuando puede encerrar las mismas verdades que la mejor de las tragedias. Diría que el humor tiene un papel trascendental en toda la obra de Shakespeare.

    Y Puck es un cachondo.

  11. Bluheien dijo:

    Muchas gracias, tus comentarios me han aclarado ciertos puntos sobre esta comedia^^

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