La alienación del trabajo capitalista en la visión del joven Marx

¿Qué constituye la enajenación del trabajo? Primero, que el trabajo es externo al trabajador, que no es parte de su naturaleza, y que, en consecuencia, no se realiza en su trabajo, sino que se niega, experimenta una sensación de malestar más que de bienestar, no desarrolla libremente sus energías mentales y físicas, sino que se encuentra físicamente exhausto y mentalmente abatido (…) No es la satisfacción de una necesidad, sino sólo un medio para satisfacer otras necesidades. (…) El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo que implica sacrificio y mortificación. Por último, el carácter externo del trabajo para el trabajador se demuestra en el hecho de que no es su propio trabajo, sino trabajo para otro. (Karl Marx, Manuscritos económico-filosóficos).

Inmersos en la montaña rusa del capitalismo, en esta colosal crisis económica y financiera que está conmoviendo al mundo entero, hasta el punto que no podemos escapar, como afirma Saramago, a la angustiosa sensación de que llegamos al final de una época, de una etapa de “certezas inciertas”, sin que se consiga vislumbrar qué y cómo será lo que sobrevendrá, lo que nos deparará la historia, considero valioso traer a colación un tramo cardinal de una obra que Karl Marx escribió en 1844.

La gran contribución del joven Marx en sus Manuscritos económicos-filosóficos, la gran ruptura con respecto a sus predecesores, será analizar el problema de la alienación desde una perspectiva social y no tan sólo desde un enfoque filosófico. La alienación es una situación de sujeción, de estar privado, de heteronomía. Marx vincula el problema de la alienación con la situación de trabajo en su forma capitalista. Mientras que para Hegel la alienación pasaba mayormente por la relación entre el amo y su esclavo, Marx la vincula más con la praxis capitalista.

Se trata, en síntesis, de un proceso de deshumanización del trabajador. Marx parte de la constatación de un hecho económico contemporáneo: cuanto más avanza el capitalismo, más se empobrecen los trabajadores (no es novedad en días en los que la riqueza total de unos cientos de multimillonarios globales equivale a la suma de ingresos de casi la mitad de la población mundial). El punto principal del estudio de Marx es que, en el capitalismo, el trabajador en persona corre la misma suerte que los objetos materiales producidos: el trabajador se convierte en una mercancía más barata cuantas más mercancías produce. El proceso de producción, de objetivación, aparece como pérdida del objeto y servidumbre a él; el trabajador se convierte en siervo de su objeto.

La alienación del trabajador en la economía capitalista se basa en esta disparidad entre la fuerza productiva del trabajo, que crece con la expansión del modo de producción actual, y la falta de posibilidades por parte del trabajador para ejercer un control sobre los objetos que produce. El producto del trabajador es un objeto extraño, y se convierte en un poder independiente frente a él: el trabajador no puede disponer de sus productos, carece de control sobre ellos, puesto que son los capitalistas los que se adjudican lo que produce, de suerte que no pueda beneficiarse con ello. La cosa no le pertenece, pese a que ha invertido su fuerza de trabajo: hay horas de trabajo que se cosificaron, y la mercancía sólo va a engrosar el poder del burgués. El mismo trabajador es tratado como un artículo que se compra y se vende en el mercado, no tiene ningún poder para decidir el destino de lo que produce. De modo que cuanto más produce el trabajador, tanto menos le queda para consumir; cuanto más valores crea, tanto más sin valor, tanto más indigno es él.

Por otro lado, el trabajador se aliena en su misma actividad productora; si el producto del trabajo es la alienación, la producción misma ha de ser la alienación activa. La actividad productiva no ofrece satisfacciones intrínsecas que hagan posible al trabajador desarrollar libremente sus energías físicas y espirituales, ya que se trata de un trabajo impuesto solamente por la fuerza de circunstancias externas. El trabajador vive el trabajo como un sufrimiento, alienación en la actividad misma, que es controlada por el burgués. El trabajo viene a ser un medio para un fin y no un fin en sí mismo.

Además, en el vínculo con el género humano, las aptitudes del hombre se ven afectadas por el trabajo capitalista, sin conseguir desarrollar sus potencialidades humanas, convirtiéndose casi en una bestia. En el capitalismo, las relaciones humanas tienden a quedar reducidas a operaciones de mercado: el dinero fomenta la racionalización de las relaciones sociales.

Esta entrada fue publicada en Actualidad, Economía, Filosofía, Política. Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a La alienación del trabajo capitalista en la visión del joven Marx

  1. thermidor dijo:

    Las palabras de Marx son muy acertadas.

  2. padawan dijo:

    Estoy de acuerdo con ambos. El trabajo es una carga. Aún el trabajo que verdaderamente se disfruta, el vocacional, hay muchos días en los que te gustaría mandarlo a la mier**… El esfuerzo es algo que no tiene recompensa: vaya bien o mejor la empresa, el trabajador cobra lo mismo ¿para qué romperse los cuernos si voy a obtener lo mismo que con el mínimo esfuerzo?

  3. instan dijo:

    Me parece el momento ideal para leer a Marx y a Engels, pero también a los padres fundadores del pensamiento liberal económico y filosófico del XVIII y primeros del XIX.

    Dicen que hay dos etapas en el pensamiento de Marx, una representada por los manuscritos más centrada en el humanismo y problemas como el de la alienación, y otra centrada más en las tesis económicas propias de “El Capital”. Estamos por tanto ante un autor muy complejo.

    Pero el texto que pones me parece muy interesante, porque aborda un tema capital, y que se puede tratar de forma independiente a la metafísica que subyace en la obra de Marx y a muchas de sus grandes afirmaciones en el campo de la economía, lo que le aleja de la equivocada filosofía de Marx (de esta equivocada filosofía derivan buena parte de los grandes errores de su doctrina económica).

    Creo que fundándose en conceptos de este tipo es como se pueden encontrar puntos de encuentro entre diferentes ideologías.

  4. caligula dijo:

    Siempre es bueno volver a leer a Marx. Aunque mañana haya que ir a laburar.

    Saludos.

  5. avellanal dijo:

    Thermidor: viniendo de vos, dicho comentario no me sorprende. ;)

    Pads: si bien estoy básicamente de acuerdo con este análisis que realiza Marx, e incluso siendo conciente que el trabajo vocacional hoy en día está completamente desvirtuado, creo que -siguiendo aquí a otro gran sociólogo como Durkheim-, al menos a priori, el trabajo coactivo sigue siendo una carga inconmensurablemente más pesada, y con consecuencias más graves para las sociedades, que el trabajo vocacional (que todavía, en mayor o menor grado, se sigue disfrutando).

    Instan: coincido plenamente: es el momento más adecuado en muchísimo tiempo para leer a Marx, como así también a los máximos referentes clásicos del liberalismo. Muchas de sus reflexiones, por no decir la inmensa mayoría, son plenamente aplicables a nuestros días.

    En efecto, se suele hablar de dos etapas muy claramente diferenciados en el pensamiento de Marx. Los manuscritos de los que se desprenden éstas reflexiones que yo he sintetizado, fueron escritos en 1844, cuando ni siquiera había escrito el “Manifiesto Comunista”, por lo que se corresponden con la primera de esas etapas. De ahí que se lo califique de “escrito de juventud”.

    Calígula: a laburar, sí. Normalmente, no queda otra.

  6. caligula dijo:

    @ avellanal: ¿no queda otra?

  7. avellanal dijo:

    A menos que uno tenga algo que hacer, usualmente no queda otra que trabajar, en efecto, porque, como decía Oscar Wilde, el trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer. :P

  8. knut dijo:

    Estupenda entrada Avellanal, da gusto el leerte compi, pareces un profesional (lo digo con admiración y respeto)

    El problema del trabajo es efectivamente el que se constituya como una “naturaleza externa” independiente del trabajador y al mismo tiempo condicionante de la “naturaleza interna” del mismo. Creo que hay una mayor sutilidad que circunscribirse únicamente a la distinción de vocacional. La alienación es un proceso de desposesión, además de incluir la noción de naturaleza externa a la del trabajador, hay que tener en mente un proceso de menoscavon en el que se aliena porque se quita, se corta, se impide el crecimiento.

    La escuela de Frankfurt, con toda su inocencia, sostenía que esta alienación era el producto de convertir el trabajo en un proceso mecánico en donde el trabajador era considerado al igual que el producto en términos de cosa. Más allá de que el trabajo sea o no vocacional, el problema está en el mencanismo de alienación consistente en trasvasar lo cósico del producto al trabajador. Este acaba por ser un engranaje más de la cadena productiva. A fin de cuentas todo es sustituible en términos económicos.

    Creo que el problema de nuestra cultura con respecto al trabajo ha sido dejar que el lenguaje económico sea el único traductor para lo práctico. Da igual el lenguaje que usemos, al final todo será interpretado en términos económicos, en donde posesión y dinero van de la mano. Yo no vendo ya mi trabajo sino el dinero que este cuesta, ergo yo mismo soy dinero.

    En ergonomía siempre se dice que hay que adoptar el principio de adaptar el trabajo al trabajador y no a la inversa, sin emabargo se obvia el hecho de que en la práctica el trabajador y lo que realiza son exactamente lo mismo: capital intercambiable.

    Y así nos va.

  9. avellanal dijo:

    Muchas gracias, Knut. Aunque, haciendo honor a la verdad, al que da gusto leer es a vos, dado que siempre ensanchás la visión que uno puede llegar a tener -como en este caso- sobre un determinado asunto, puntualizando en las causas más elevadas.

    Esta reflexión (lamentablemente) se revela como una realidad incuestionable en nuestros días: “Da igual el lenguaje que usemos, al final todo será interpretado en términos económicos, en donde posesión y dinero van de la mano. Yo no vendo ya mi trabajo sino el dinero que este cuesta, ergo yo mismo soy dinero”.

    En fin, como reza tu frase del messenger: “si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos”.

  10. Pingback: ¿Por qué debería tener un blog? - Personas (y Empresas) de alto valor añadido | Personas (y Empresas) de alto valor añadido

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s