“The Man from Earth”, de Richard Schenkman

En El inmortal, Borges desarrolla la historia de Marco Flaminio Rufo, tribuno militar de una de las legiones de Roma, y con ella fantasea sobre la naturaleza del tiempo. El cuento presenta numerosas similitudes con la novela At the mountains of madness de H. P. Lovecraft, como la descripción de la Ciudad de los Inmortales. Un jinete agonizante le revela a Flaminio Rufo la existencia de un río secreto que purifica de la muerte a los hombres, y éste emprende su búsqueda, recolectando doscientos soldados y otros tantos mercenarios para llevar a cabo la temeraria empresa. Al final, solamente él arriba a la Ciudad de los Inmortales, situada en la margen ulterior del las aguas sempiternas, enclavada en una región casi inaccesible.

La pretensión humana de hallar la inmortalidad se ha convertido, a través de los siglos, en uno de los tópicos literarios más recurrentes. El ensayista Carlos Abraham señala, por citar un ejemplo, a la novela After many a summer de Aldous Huxley como predecesora argumental del cuento de Borges. En ella, Joe Stoyte, un millonario estadounidense, en su afán de perdurabilidad, se topa con el diario de un individuo del siglo XVII que afirma haber descubierto el modo de vivir más de doscientos años bebiendo una pócima compuesta a base de los intestinos de un pez excepcional. Stoyte, del mismo modo que Rufo, afronta una descomunal travesía con la esperanza de detener o, cuando menos, mitigar las huellas que el paso del tiempo imprime en los cuerpos de los hombres.

También podemos remontarnos hasta la leyenda del Judío errante, legendario personaje condenado a vagar por el mundo hasta la segunda venida de Jesucristo. La tradición literaria se ha servido en innumerables oportunidades del atormentado ser, desde Goethe hasta Percy Bysshe Shelley. En su relato El caminante de Praga, el poeta y prosista francés Guillaume Apollinaire delinea un encuentro entre el narrador y Ahasverus (uno de los nombres que se le ha dado al supuesto guardia de la casa de Poncio Pilatos), en el que éste relata algunas de sus apariciones y traza las características de su cotidianeidad: Estoy acostumbrado a esta vida sin fin y sin reposo. No duermo nunca, ando sin cesar y andaré hasta que se manifiesten los Quince Signos del Juicio Final. Y, volviendo a El inmortal, Borges le asigna al anticuario que le ofreció a la princesa de Lucinge los seis volúmenes en cuarto menor de La Ilíada de Alexander Pope, en cuyo último tomo la princesa halló el manuscrito que narra la historia de Marco Flaminio Rufo, el nombre de Joseph Cartaphilus, es decir, otro de los alias dados al Judío errante. Antes de llegar al desenlace del cuento, el lector advertirá, debido a una serie de datos que proporciona Borges, que Joseph Cartaphilus y Flaminio Rufo  son múltiples identidades de un único individuo.

Todo este preámbulo de fuentes literarias sobre la inmortalidad desemboca en una película que tuve la suerte de ver debido a la recomendación de mi adiskide Iker, pues se trata de una producción independiente, de muy bajo presupuesto, que casi no ha sido exhibida (excepto en los EE.UU.), pero que, sin embargo, poco a poco se está convirtiendo en un fenómeno fuera de dicho país gracias a las redes P2P.

El filme en cuestión se llama The Man from Earth, y está basado en una historia escrita por el autor de science fiction Jerome Bixby, quien también fuera el guionista de varios episodios de Star Trek. Bixby falleció en 1998 sin que su narración llegara al celuloide. Fue su hijo Emerson quien consiguió que finalmente se rodara la ficción sobre un profesor de Historia que le anuncia a sus compañeros que se mudará, luego de haber trabajado durante diez años con ellos, aprovechando la ocasión de su despedida para revelarles también, de paso, que es un ser prehistórico que lleva catorce mil años viviendo en el planeta.

Pareciera difícil, por estos tiempos, concebir un largometraje de science fiction desprovisto de la parafernalia visual o de los presupuestos colosales típicos del género. The Man from Earth consigue acaparar la atención del espectador durante sus casi noventa minutos de metraje, sin necesidad de efecto especial alguno. La acción (es decir, los diálogos) se llevan a cabo en una pequeña sala de una solitaria casa –me viene a la memoria la magistral Rope, de Alfred Hitchcock–, adquiriendo, por ende, una estructura más bien teatral.

A medida que la película avanza, el supuesto hombre de Cro-Magnon va dando respuestas convincentes a toda clase de preguntas formuladas por sus colegas, provenientes de campos como la biología, la antropología y la psicología. El film no es otra cosa que un juego de preguntas y respuestas que incitan a la reflexión. En un momento, asoma la cuestión religiosa, perdiéndose el debate en puntos de índole histórica que conspiran no ya tan sólo contra la credibilidad, sino contra una posible evolución hacia un debate más hondo y estimulante. También me parece reprochable el giro del final, pues lo encuentro forzado, superfluo y no carente de cierta sensiblería. Así y todo, no alcanza a empañar la sólida estructura del guión.

Observando The Man from Earth tal vez se esté un paso más cerca de comprender las palabras de Borges: ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal.

The Man from Earth (EE.UU., 2007).
Director: Richard Schenkman.
Intérpretes: John Billingsley
, Ellen Crawford, William Katt, Annika Peteron, Richard Riehle, David Lee Smith.
Calificación: 7.

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10 respuestas a “The Man from Earth”, de Richard Schenkman

  1. kleefeld dijo:

    Desde luego, donde esté Borges, que se quiten todos los demás, jaja. Desde luego el tema de la inmortalidad ha dado mucho de sí (con mayor o menor fortuna) y aún así parece que no vaya a agotarse nunca. Pero, en cualquier caso, lo dicho: Borges ya dijo mucho en un par de frases, jaja.

    Iba a decir que me apunto la película, pero sería mentira. Lo que haré será mirar con nostalgia ese par de libros de tu compi, che, que ya hace tiempo que me aguardan en el estante.

  2. thermidor dijo:

    Quizá el final sea el punto débil de esta película, no coincido con tu visión del tema religioso, pero bueno, al recomendártela ya daba por hecho que en ese aspecto no te iba a convencer.

    Me parece una película con mucha fuerza, a base de personajes y guión, algo que ya no se lleva y menos si cabe en el cine de ese género en concreto.

    Interesante la introducción que haces a la película, con otros mitos de longevidad y eternidad:D

  3. padawan dijo:

    A mí también me pareció interesante la película, aunque también coincido con Thermidor en que el final es bastante tramposo, sobre todo esa discusión religiosa. Y sobre todo la última escena, conceden demasiado al sentimentalismo, es bastante anticlimático teniendo en cuenta todo el desarrollo de la historia. De lo más interesante es la reflexión del hombre inmortal, y cómo su memoria es falible, cómo no recuerda cuando se dio cuenta de que era inmortal

  4. Facu dijo:

    Como sabés, yo no soy muy aficionado a la ciencia ficción, pero ya que estructuraste todo el comentario en base a ese relato de Borges, me gustaría que alguna vez te explayés con respecto a la vinculación entre Borges y la ciencia ficción. Sin saber, supongo que por ser literatura de masas a Borges, con lo elitista que era, mucho no le habrá gustado.

  5. avellanal dijo:

    Kleefeld: me alegra leer tu primera oración, porque sabes perfectamente que adhiero a la misma. Para escribir ésta entrada he tenido que darle una releída al cuento en cuestión, y es increíble la cantidad de detalles que se me habían pasado por alto en las lecturas anteriores, certificando que lo único inagotable es la obra borgeana. Estoy convencido que sus cuentos y ensayos, como él mismo decía de cierta obra, abrán de incorporarse a la memoria general de la especie, más allá de los términos de la gloria de quien los escribió, más allá de la muerte del idioma en que fueron escritos. Por ende, ¡toma por asalto ese estante ya mismo, che! (“El inmortal” es el primer cuento que sale en “El aleph”).

    Thermidor y Pads: como lo he dicho en el texto, también considero que el final es el punto en el que hace aguas el guión. Era completamente innecesario.

    Facu: hay un libro muy esclarecedor al respecto, titulado “Borges y la ciencia ficción”, de Carlos Abraham. De todos modos, como es una vinculación que da pie para extenderse sobremanera, y ya que hay un interesado, prometo alguna entrada en las proximidades temporales.

  6. iarsang dijo:

    Vaya, pues pinta bien la película. Muchas veces las más agradables sorpresas vienen de este tipo de películas semidesconocidas e independientes, que suplen (a veces) la falta de medios con planteamientos de lo más interesantes. Lo que se necesita es que haya alguien que las descubra y te las recomiende, claro.

    A ver si arreglo un problema que tengo con la mula y los puertos y la encargo.

    Por otra parte, ¿cuántos libros de Borges y sobre Borges has leído? Me temo que la cifra puede ser abrumadora :D

  7. avellanal dijo:

    Iar: tú encárgala, y cualquier queja o reclamo se lo haces a Iker. xD

    Con respecto a tu pregunta: siendo sincero, he leído muchos menos libros de y sobre Borges de los que me gustaría. Por ejemplo, todavía permanecen vírgenes para mí sus tempranos ensayos, como “Inquisiciones”, “El tamaño de mi esperanza”, “El idioma de los argentinos” y “Evaristo Carriego”, o sus inicios poéticos, como “Fervor de Buenos Aires”, “Luna de enfrente” y “Cuaderno San Martín”. Por otro lado, hace relativamente poco, el nunca bien ponderado erudito Harold Bloom publicó sus ensayos sobre los cien más grandes genios literarios de todos los tiempos, entre los que obviamente incluye uno referido a Borges, y yo sigo sin leerlo. Ahora sí, para interiorizarse sobre su carácter, para descubrirlo en su cotidianidad, y para apreciar su ironía en estado puro, nada mejor que el gigantesco (tanto en cantidad como en calidad) diario de notas que día a día escribió Bioy Casares sobre sus encuentros con Borges.

  8. knut dijo:

    Yo le tengo mucho cariño a esta peli. Coincido contigo básicamente en todo, incluso en lo de lo religioso. Básicamente porque es pueril, puedes creerlo todo salvo ese momento, en el que la argumentación se va a pique. A mi me molestó mucho eso porque realmente se hace necesario una crítica razonada y razonable de las religiones (empezando por el cristianismo), por el muchísimo mal que hacen en tanto que instituciones, pero este modo de hacerlo es propio de tertulias de televisión de Gran Hermano.

    Con todo una excelente entrada Clau.

    Abrazos compis!

  9. kleefeld dijo:

    ¡Qué bonito te ha quedado tu blog, avellanal!
    Es curioso porque cada encarnación me parece más adecuada, más bella y más deliciosa que la anterior. Tiene usted muy buen gusto, señor. Y a ver cuándo actualiza usted su espacio, che.
    Un abrazo

  10. avellanal dijo:

    Gracias Knut. Imaginé que a vos te gustaría, incluso con todos sus defectos, la película en cuestión.

    Y gracias también Kleefeld. Como notarás, soy muy inconstante en esto de los diseños del blog. Me canso muy rápidamente de ellos. Veremos cuánto dura éste.

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