“Twelve and Holding”, de Michael Cuesta

Tal vez a estas alturas pueda parecer una especie de tema recurrente del cine independiente estadounidense, pero el traumático camino que va desde la niñez a la pubertad sirve, en Twelve and Holding, para radiografiar bajo la mirada de la primera adolescencia al aún más convulsionado mundo de los adultos.

A grandes rasgos, la película narra esa suerte de incómodo impasse en la vida de tres amigos de doce años, estigmatizados por la trágica muerte del hermano de uno de ellos. Jacob, de él se trata, es un niño retraído, lleno de inseguridades, que se oculta del mundo que lo rodea tras una máscara de hockey similar a la de Jason Voorhees. En cambio, su gemelo ostentaba todas las características de las que él carece: desparpajo, valentía, extroversión, entereza. Y, al mismo tiempo, era el sostén donde Jacob podía resguardarse. Cuando aquél muere, las diferencias que existían entre ambos tienden a salir todavía más a la luz, sus padres le transmiten que no existe posibilidad alguna de perdón, las heridas no logran cicatrizar, y el niño escondido en si mismo, lleno de confusiones y temores, emprende el camino de la venganza como si fuera el propio, como si fuera el único. 

Junto a la de Jacob, tenemos las historias de otros dos outsiders de la reducida pandilla: Leonard, un chico al que sus padres le trasladaron la obesidad y la vida sedentaria, inmersos en un hogar donde reina la mala alimentación. Acomplejado, y al igual que Jacob, víctima frecuente de las burlas colegiales, Leonard decide replantearse su vida, con un gran esfuerzo de voluntad, modificando drásticamente su dieta, incluso enfrentándose a sus progenitores, y bajando de peso. Y, por último, Malee, una niña con inclinaciones artísticas, hija de un padre ausente y de una madre psicóloga, cuyo despertar sexual encuentra el primer objeto de deseo en la figura de un treintañero atormentado.

 Michael Cuesta había dado muestras de un sutil pero irónico abordaje de las problemáticas adolescentes más actuales en L.I.E., su primer filme, en el que contaba una historia de amor prohibida y perversa, dando saltos entre Gus Van Sant, Larry Clark y Gregg Araki. Luego, también dirigió varios episodios de exitosísimas series como Six Feet Under o Dexter, para recalar una vez más en el que parecería ser el tema preferido de su incipiente narrativa cinematográfica.

Twelve and Holding, en su clima angustioso y desolador, donde se respira el aliento trágico permanentemente, no concede apenas una tregua cómica, pero tiene el mérito de no apelar a golpes bajos ni al morbo por el morbo mismo. A través de una espontánea austeridad visual, y de una miríada de planos cortos que se hacen eco de las frustraciones y sentimientos de los niños protagonistas, Cuesta consigue captar los delicados espacios que se interponen entre la luz y la oscuridad, entre la inocencia y la monstruosidad.

Aunque lo más destacable, a mi modo de ver, es cómo se vale de la mirada inquiridora propia del mundo infantil en el umbral de la pubertad, para poner en tela de juicio algunos de los problemas más serios que atraviesan ciertas sociedades contemporáneas: las fallas de los sistemas legales, la irresponsabilidad paterna y el consecuente resquebrajamiento de las relaciones entre padres e hijos y el incremento desorbitado de la obesidad. En otras palabras: toda la condescendencia que el director les dispensa a los niños se transforma en una crítica áspera, pero despojada de moralidad superficial, hacia el universo de los adultos.

Catártica, pulida, repleta de aristas por las cuales bucear, pero agridulce, principalmente agridulce, Twelve and Holding es una pequeña gran película: por sus actuaciones, por su esmerado guión, por su hipnótica banda sonora, por su ironía e impiedad.

Twelve and Holding (EE.UU., 2005).
Director: Michael Cuesta.
Intérpretes: Conor Donovan, Jesse Camacho
, Zoe Weizembaum, Jeremy Renner, Linus Roache, Annabella Sciorra.
Calificación: 7.

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3 respuestas a “Twelve and Holding”, de Michael Cuesta

  1. knut dijo:

    A ver si la pillo por ahí, que hay necesidad de cine decente por Dios!

  2. Facu dijo:

    Si ha sido director de varios capítulos de Dexter y Six Feet Under seguramente valdrá la pena.

  3. avellanal dijo:

    Vamos a convenir que tampoco estamos en presencia de una película de Fritz Lang, eh. Pero, dentro del panorama del cine independiente estadounidense, es una más que interesante propuesta.

    Saludos.

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