Barajar y dar de nuevo

Como admirador incondicional del más grande futbolista de la historia que soy –nadie me regaló tantas satisfacciones dentro del verde césped–, me resultaron tristísimos los exabruptos que, desde su acostumbrada incontinencia verbal, profirió Diego Maradona tras el cotejo con Uruguay. Si repasamos su historia personal, es cierto que el cúmulo de improperios lanzados hacia los periodistas no sorprenden en lo más mínimo, pero no por eso resultan menos indignantes.  Sobre todo, considerando que esas groserías surgidas de una rabia volcánica imbuida de rencor y aires vengativos, son absolutamente irreconciliables con la condición de un entrenador nacional que supuestamente debería actuar como formador de jóvenes, respetando el importantísimo rol que se le ha confiado y por el que tanto luchó.

Empero, identificado con aquella perenne estética nunca mejor representada que en su botín izquierdo, me produce todavía mayor preocupación lo que aconteció dentro del campo de juego, cómo se llegó finalmente a Sudáfrica. Si en lugar de arrojar una sarta de palabrotas, Maradona hubiese tirado cientos de tulipanes amarillos, el fracaso futbolístico de la selección argentina seguiría intacto.

Siempre he estimado que el fútbol totalmente logrado es únicamente aquel que suministra el triunfo asociado a lo bello de lo que es ingenioso como juego. Sin embargo, desde hace mucho tiempo a esta parte, ciertos mercaderes del fútbol se han encargado de instalar la premisa de que para ganar hay que dejar a un lado el bien jugar. Ejemplos que desmienten esta fórmula, como es sabido, sobran: sólo basta pensar en la selección de Brasil de 1970, considerado no por pocos como el mejor equipo de todos los tiempos. En consecuencia, cuando observo que un conjunto que se encuentra –por tradición y por materia prima actual– en la elite del fútbol mundial, sale a no perder un encuentro (frente a un rival ampliamente inferior) y no pisa el área rival en ochenta minutos de juego, dejando a todos con el corazón a cuatro manos, sólo siento decepción. La moderada alegría que significa el pasaporte a Sudáfrica no debe hacer perder de vista que la selección (desde hace muchísimo) no posee una identidad colectiva, una idea clara de juego.

El fútbol que me gusta, lógicamente, tiene por objetivo ganar todos los partidos, todos los campeonatos. Pero ganar siempre no es sinónimo de ganar a cualquier precio. Y mucho menos especular con no perder. Planteos tácticos como el de Maradona en Montevideo deshonran la tradición futbolística argentina, encarnada precisamente por él mismo; porque siempre es más sencillo destruir que intentar construir, siempre resulta más fácil refugiarse en el área propia y cederle la iniciativa al contrario.

Maradona no ha comprendido todavía que el magro rendimiento futbolístico de su equipo no es culpa de quienes opinan –con mayor o menor conocimiento de la materia–. La responsabilidad no es de nadie más que de él y de los jugadores que selecciona: el enemigo es interno, no externo. Pretender otra cosa es querer tapar el sol con una mano. Ojalá se dé cuenta a tiempo que los golpes más duros no se los profiere el periodismo, sino él mismo, con su falta de auto-crítica, con sus bravuconadas, pero sobre todo, con el embotellamiento estético y conceptual de la selección que conduce.

De cara a lo que viene, prefiero quedarme con la sensatez del líder futbolístico del plantel, Juan Sebastián Verón, un jugador que ha demostrado todo el compromiso que no se percibe en otros. No es tiempo para celebrar. Hace falta una enorme auto-crítica de todos, desde el presidente de la AFA hasta el último de los futbolistas. Así, quizás en Sudáfrica, recuperando un estilo de juego, podamos disfrutar y no sufrir como en los últimos meses.

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6 respuestas a Barajar y dar de nuevo

  1. Facu dijo:

    Yo me sigo preguntando: ¿cómo es posible que Maradona sea el técnico de la selección? Completamente inexplicable.

    1) Como técnico demostró ser un desastre, no sabe plantear los partidos y tampoco sabe hacer cambios.
    2) Como lider de grupo, es un completo inútil. Más lider es Verón, claro.
    3) Y como comunicador, un maleducado, un soberbio, un pobre tipo lleno de rencores (siempre lo fue, como bien decís).

    Entre tantas boludeces que dijo, remarco cuando tiró que para él “no hay grises, o es negro o es blanco”, ¡y lo dijo como si fuera una virtud!

    Debería ser sancionado y también debería renunciar.

  2. redshirt dijo:

    Excelente análisis de lo que pasó en Uruguay y antes. Maradona fue un extraordinario jugador de fútbol pero a la vez mal deportista, pésimo DT y un triste ser humano. Antes nos dió gloria, pero hoy solamentete bochorno. Y encima no muestra arrepentimiento alguno por lo que dijo

  3. Álvaro dijo:

    Muy sensato el post. Soy admirador del fútbol argentino (simpatizo con el Boca) y me decepcionó la actuación, pese a la clasificación. Por otro lado, no hay que olvidar que fútbol y las palabrotas son comunes y a menudo van de la mano… En Europa, los insultos racistas son comunes en las canchas, y en mi país tenemos algunos ejemplos también.

    Saludos desde Colombia.

  4. Franco dijo:

    A mí no me gusta el fútbol. Yo no sé si es por eso, o por qué, que no espero más de parte de Maradona que de nadie más. A mí me encantó lo que hizo, cortísima jaja Después de todo, es lo que siempre hacen. Les encanta a los periodistas chuparle literalmente las bolas “al Diego”. Es una movida fácil (todos tienen todos los archivos), no arriesgan nada (ya sabe todo el mundo cada una de las palabras que se pueden decir acerca de este tipo), y, encima, tienen como todo fan de algo clásico, aires de que ellos reconocen la verdad entre la multitud de entes que componen el universo. Ahora el tipo les dice que se la chupen, y salen corriendo a acusarle a las madres-cámaras. Histeria pura.
    El loco es un entrenador de fútbol, no tiene por qué ser un burócrata diplomático de un organismo internacional con saco y corbata. Me cae re mal él, pero tampoco es para no permitirle un desahogo, che. Tenía sus propios huevos en su glorificada garganta, cuando bajaron, algo tenía que decir al respecto jaja

  5. Franco dijo:

    *agrego: lo de “con el perdón de las damas” me reventó. Ahora resulta que hay expresiones que son propiedad privada de los penes. Se olvidan que hablan como personas, no como penes autónomos y voladores, y que, curiosamente, las mujeres también son personas.

  6. avellanal dijo:

    Facu: pese a no defenderlo en lo más mínimo -así lo demuestra la entrada-, noto en tus palabras unas innegables resonancias antimaradonianas, que no me sorprenden viniendo de vos. :P

    Redshirt: gracias por los elogios. Igualmente lo de “mal deportista” da para debatir largo y tendido.

    Álvaro: sí, lastimosamente este tipo de incorrecciones son moneda corriente en casi todos los estadios de fútbol del mundo.

    Franco: como notarás, en este blog lo que sobra es heterodoxia temática. A la mayoría de los -pocos- seguidores habituales del blog tampoco les hace mucha gracia el fútbol, y por eso yo dosifico los textos relacionados con el balompié. Pero a veces no puedo evitar referirme a tal o cual acontecimiento o episodio futbolístico. De más está decir que coincido completamente con tu apreciación sobre esa zoncera de salvedad que hizo Diego.

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