Sudáfrica 2010: reflexiones al cierre (I)

Sobre Argentina: quedar eliminados en cuartos de final, cuando se cuenta con una historia  exitosa y una materia prima irreprochable, inevitablemente conduce a balances negativos. El déficit creativo y la falta de solvencia defensiva que se disimularon ante rivales de menor cuantía, salieron a relucir y fueron aprovechados por un equipo como Alemania, mejor ensamblado y sólido en todas sus líneas. Sin embargo, un resultado adverso –amén de convertirse en catástrofe nacional instantánea– no borra de un plumazo las particulares positivas de esta actuación argentina en Sudáfrica: la vocación netamente ofensiva que priorizó Maradona (la idea irrenunciable de juntar a Messi, Tévez e Higuaín más otros mediocampistas de buen pie) y la permanente apuesta por la posesión del balón (aunque muchas veces no se tuviera muy en claro qué hacer con él). Son pequeños pasos que, de algún modo, más allá de marcadores y errores tácticos circunstanciales, sirven para encauzar el reencuentro del fútbol argentino con su sello identitario. Cuando la selección comience a funcionar con un sentido más colectivo de juego y termine de solidificarse en todos los sectores de la cancha, entonces estará en condiciones de volver a la élite del fútbol mundial, pues un estilo y un concepto ya han sido inculcados; ahora sólo resta perfeccionarlo. Y a esto hay que sumarle la maduración de algunos muy buenos futbolistas a los que les falta aplomo y rebeldía a la hora de las grandes citas.

Sobre Messi: lo del jugador del Barcelona, a contramano de la actuación de Maradona en México 1986, fue de mayor a menor. Su rendimiento, en vez de progresivo, fue decreciente a medida que los partidos fueron pasando. Contra Nigeria redondeó una de sus mejores performances desde que viste la camiseta albiceleste, desequilibrando a diestra y siniestra. En los restantes encuentros de la fase grupal mantuvo un nivel más que aceptable, pero al retrasarse en el campo, su juego perdió gravitación e influencia ofensiva. Por otro lado, jamás logró complementarse plenamente con Tévez –hasta pareciera que su presencia lo incomodaba–, y más temprano que tarde, sus arrestos individuales terminaron diluyéndose en relación proporcional a la solidez defensiva del equipo rival. Es cierto, quizás el bosquejo táctico no lo benefició en exceso, pero no hay que perder de vista que Messi en ningún momento se insubordinó, no se rebeló ante la adversidad, ni mucho menos se transformó en el conductor o líder del conjunto, eso que tan bien sabía hacer Maradona. Y, como si no fuera suficiente, se despidió de Sudáfrica sin convertir ni siquiera un tanto. Su Mundial, en definitiva, terminó pareciéndose al de Ronaldo, Kaká o Rooney, lo cual nos deja una enseñanza: hoy por hoy, ningún talento individual alcanza por sí solo para alzarse con la Copa del Mundo si atrás no posee el respaldo colectivo de un equipo entendido como concepto.

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5 respuestas a Sudáfrica 2010: reflexiones al cierre (I)

  1. tucho dijo:

    Dieguista y messista (yo).

    Para mí Messi hizo un buen Mundial, lo del gol es un detalle hasta de centímetros, podría decir. Quedó claro -lo pensaba de antes- que un solo jugador no gana nada, y a nosotros nos faltó el resto que acompañe a Messi.

    Tévez fue el principal problema para la formación táctica de Argentina, y por bancar -Diego- al mediocampo se perdió el último partido. Pero bueno, ya está… A rearmar y afianzar la idea de equipo, que Messi aún es muy joven y ya va a tener su Mundial, si logramos rodearlo bien.

  2. babel dijo:

    Hola, verás: leo con atención tus últimos escritos y no me atrevo al comentario. Hay dos motivos imponentes para ello. El primero, el futbol en general me aburre, aunque en este último mundial, supongo contagiada por la histronia colectiva por acá, logré ver completos, sí completos!, tres partidos. El segundo, si te doy mi opinión sobre Maradona (no como jugador, supongo que intachable, sino actualmente), pues se va a liar, como siempre que hablo sobre su traje y su puro con mi amigo Héctor, porteño residente cerca de donde vivo. Poco entiendo de fútbol, ya te digo, pero el papel de la selección de tu país no andará lejos del corte (siempre me refiero a actual, quede claro) del entrenador. Bueno, a lo que iba, he visto “La sangre brota”. La volveré a ver, le echaré ánimo por si no era mi día… También vi, hace 3 días, en la Filmoteca, Martin (Hache). Una delicia.

    Saludos (desde España) ;)

  3. lucila g. dijo:

    Nuevamente aquí. Decía en el comentario anterior que si Argentina quedaba eliminada en octavos, igual iba a merecer todo mi respeto por ese apetito ofensivo que le imprimio Maradona al equipo. No fue en octavos sino en cuartos, pero el concepto es el mismo. Coincido también con algunos de los fallos que señalas, pero me satisface que no caigas en ese “destrozar cabezas” merced a un resultado que tanto hemos visto en el periodismo durante las últimas semanas. Me gustaría en lo posible alguna impresión sobre la selección española.

    Saludos.

  4. avellanal dijo:

    Tucho: es cierto que lo del gol es un detalle, porque igualmente se puede hacer un Mundial sobresaliente sin necesidad de convertir ni uno. Pero me parece que todos esperábamos mucho más de él. Ojalá puedan rodearlo mejor en el futuro. Y espero también que nos demos cuenta que no es Maradona.

    Babel: a menudo, escuchar (o leer) las opiniones futboleras de las personas que no son aficionadas al fútbol supone un soplo de aire fresco para los enfervorizados como yo. Con respecto a “La sangre brota”, tengo pendiente la redacción de un comentario para el blog. Entiendo que es una película que divide aguas. Todo lo contrario -intuyo- de “Martin (Hache)”, que suele gustar incluso a aquellos que ni saben quién es Aristarain. Supongo que la has visto ya, pero por las dudas te recomiendo “Tiempo de revancha”.

    Lucila G.: sus deseos serán órdenes a la brevedad. ;)

  5. Victor dijo:

    Yo de fútbol no sé nada. En general me aburren los deportes y éste no es una excepción. Sin embargo, analizando la situación con los datos que dispongo, me parece que el diez hizo un papel digno para lo que se esperaba de él (muy poco, debido a las desastrozas eliminatorias) y no tiene nada que envidiarle en resultados a DTs con más experiencia o “títulos”. Pero en esta clase de juego, perdés un partido y ya te quieren linchar…

    En cuanto a Messi, yo lo veo demasiado tímido, apocado, para que pueda ser algo más que un jugador que se destaca un poco más sobre el resto, pero que de ningún modo puede mandar a otros o imponerse como una figura de autoridad. A lo mejor eso cambia con los años, quién sabe.

    Prometo entrar más seguido a leerte. Que tu blog no aparezca en mi lista de lectura (solamente registra los del dominio blogspot…) me impide comentarte con la premura que yo quisiera. Pero bueno…

    Saludos!

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