“If…”, de Lindsay Anderson

Del mismo modo que se establece automática asociación entre la nouvelle vague y “Cahiers du Cinéma”, resulta prácticamente imposible soslayar la revista “Sequence” cuando hay que referirse al free cinema. Lindsay Anderson, a posteriori uno de los directores más preponderantes del movimiento, pasó mucho tiempo escribiendo críticas en dicha publicación, demostrando un particularizado interés por las películas de John Ford. Desde “Sequence” se combatió al cine en exceso académico y de estudio que imperaba en Londres durante los años cincuenta; se reaccionó frente a la artificiosidad narrativa importada de Hollywood, demandando como contraposición, films de mayor compromiso con la problemática social, con la cotidianeidad proletaria. En ese sentido, If… es, posiblemente, debido a su discurso anticonformista y a su pretensión renovadora, uno de los buques insignia del free cinema.

En uno de las primeras escenas, el espectador ya puede divisar, casi de sopetón, como al pasar, un póster de Ernesto “Che” Guevara y su mirada altiva perdida en el horizonte, contrastando con la rigidez y los convencionalismos propios de un tradicional colegio británico. Que la película date de 1968, un año después de la muerte del argentino, y en plena efervescencia de las revueltas juveniles, pone de manifiesto que If… es, quiérase o no, hija de un tiempo que no es el nuestro, testimonio vivo de una época signada por sueños colectivos inconclusos. Mientras se visualiza la cinta de Anderson, es imposible despojarse del contexto histórico, social y político que la enmarca, y quizá por eso no haya envejecido del todo bien. A diferencia de, por ejemplo, A Clockwork Orange, una narración en la que la violencia y la rebelión igualmente emergen con una fuerza que fluye desde las entrañas de la inadaptación adolescente. Si bien el Mick Travis que (también) compone Malcolm McDowell, recostado en su cama y rodeado de afiches revolucionarios, al tiempo que escucha en el tocadiscos una versión de la misa en latín sobre la base de canciones tradicionales congoleñas, puede concebirse como una prefiguración del legendario Alex DeLarge completamente obsesionado con Ludwig van, lo cierto es que el filme de Kubrick de ningún modo es esclavo de un tiempo histórico; por el contrario, sus imágenes aparecen y reaparecen en nuestras retinas con una facilidad atemporal.

If… se estructura casi como una novela, diseccionada en capítulos que nunca pierden el hilo de continuidad. Al inicio, cuado se nos introduce en el primer día luego de las vacaciones de verano, nos sentimos tan perplejos y desorientados como el pequeño Jute ante los gritos de la autoridad: Run! Run in the corridor! Pronto se cae en la cuenta que el internado masculino y sus arcaicas reglas disciplinarias representan un sistema conservador y obsoleto que más temprano que tarde será puesto en jaque por los alumnos menos sumisos. En términos estéticos, el aparente clasicismo del comienzo, poco a poco termina por ceder y troncar en una narración dotada de mayor libertad, con toques de sutil surrealismo, a medida que el protagonista y sus compañeros toman conciencia e internalizan la desobediencia concebida como modo de rebelión. Los sueños de insurrección anclados en la mente de Mick Travis tienen, en efecto, su contrapartida en proyecciones oníricas que se convierten en las secuencias más gozosas de la película.

No hay que descuidar el abordaje sobre juventud y masculinidad que, sin ser muy profundo, If… efectúa de soslayo en sus casi dos horas de metraje. Anderson retrata, verbi gratia, el temor sagrado e hipócrita a la homosexualidad, la jerarquización entre pares y la crueldad inherente en esas relaciones desprovistas de fraternidad. Convergen pues, a la hora de rastrear antecedentes, Zéro de conduite de Jean Vigo, y Lord of the Flies de Peter Brook (excelente adaptación cinematográfica inglesa de la novela de William Golding). Y la duda suspensiva que siembra el título quizá encuentre su mejor subsecuente y respuesta en Elephant de Gus Van Sant.

Esta virulenta crítica al establishment británico, en la que también podrían resonar los ecos de la emblemática composición de Roger Waters “Another Brick in the Wall (Part 2)”, le debe demasiado a ese talentoso actor llamado Malcolm McDowell, auténtico fetiche de generaciones: esa imagen congelada de su rostro entre angelical y mefistofélico, cuando el apoteósico final se consuma, provoca simultáneamente un sentimiento de liberación y de horror, y como si no fuera poco, nos deja pensando. Acaso eso (dejarnos pensando) haya sido uno de las objetivos del free cinema.

If… (Gran Bretaña, 1968).
Director: Lindsay Anderson.
Intérpretes: Malcolm McDowell, David Wood, Richard Warwick, Robert Swann, Hugh Thomas, Rupert Webster.
Calificación: 7.

Esta entrada fue publicada en Cine. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a “If…”, de Lindsay Anderson

  1. Juan RRR dijo:

    Con esta película me pasa como con muchas de otros cineastas de “avanzada” ¿En realidad ese final tan absurdo es una verdadera intención de generar polémica o la incapacidad de terminar coherentemente una película que hasta los cinco minutos finales si lo fue?

    No se, a mi me gustó, pero no la consideraría una maravilla, en el fondo soy demasiado plano ;)

  2. avellanal dijo:

    Coincido con vos, Juan, en que el final desentona si lo comparamos con el resto del metraje. Es como si Anderson hubiese querido exagerar a la enésima potencia -y hasta con ribetes tragicómicos- la resolución de la película de Jean Vigo que menciono en la entrada.

  3. babel dijo:

    A Lindsay Anderson solo le conozco como actor, Carros de fuego, creo, por eso quizás esa obsesión por escribir sobre las películas de John Ford. No he visto “If”, aunque he leído sobre ella, y has despertado mi curiosidad. Dices que ha envejecido mal por estar muy atrapada en el movimiento socio-político de la época. Yo creo que se volverán a poner de moda todas estas manifestaciones de inconformismo. Aquí, al otro lado del “charco” solo hay que echar un vistazo a la situación en Francia (qué casualidad, otra vez Francia) para intuir aquello de “pintan bastos” como decimos por estos pagos. El cine más underground ya comienza a hacerse eco. Películas como “Louise-Michel” (que tiene poco que ver formalmente con “If”, a juzgar por tu reseña) es una pequeña muestra de esta tendencia. Veremos “if”, gracias por la recomendación.

  4. avellanal dijo:

    Babel: pues si no me decías, creo que nunca me enteraba que actuó en “Chariots of Fire”. Por lo demás, sin adentrarme en el terreno político, si del inconformismo surgen expresiones artísticas renovadoras, y verdaderas obras maestras como antaño, ¡bienvenido sea el inconformismo! Me anoto para ver pronto “Louise-Michel”.

    Un abrazo.

  5. Hola, necesito pedirte el autor de esta reseña y el sitio donde fue publicada, ya que incluí en un trabajo una cita de este, por eso necesito la fuente para poder citarla.
    Desde ya agradezco tu atención

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s