Valldemosa o las dos soledades (I)

Siempre cuerda, hasta en sus desvaríos, George Sand se da cuenta de que la vida en común con su última conquista, no podía comenzar en París ni en Nohant-Vic, donde la maledicencia provinciana y Casimir, el marido abandonado, podrían traer inconvenientes. Algunos amigos les hablaron, al comenzar el invierno, de Palma de Mallorca, donde la vida era barata, y más barato todavía resultaba el espléndido sol mediterráneo. Sin inquirir detalles (luego se arrepintieron de no haberlo hecho) fue decidido el viaje. Chopin iría por un lado; por el otro, Aurore con sus hijos y su mucama. Se encontraron en Pepignan para viajar desde Barcelona hasta Palma en un humilde barquito.

Aunque ni Chopin ni su amante se dieron cuenta, ahogando en optimismo las evidencias y las contradicciones de los médicos, el músico ya estaba seriamente afectado de la tuberculosis pulmonar que lo mataría once años más tarde, seguramente una forma fibrosa de la enfermedad. Habían salido de París con la niebla invernal, con el crudo frío de octubre y llegaban a una isla radiante de rayos solares. George Sand ha relato con bastante detalle, en Un invierno en Mallorca, los pormenores de su llegada y permanencia en la isla. El libro no es muy útil para estudiar a Mallorca, pero sí para conocer intimidades de aquella célebre temporada invernal. Por supuesto que su descripción de los mallorquines le prohibió cualquier futuro viaje a la isla: ¡tantas pinceladas satíricas acumuló (verdaderas, según dicen, algunas, pero injustas o inventadas la mayoría) en el libro!

A poco de instalada la pintoresca troupe, un Chopin optimista le escribe a un amigo: Me encuentro en Palma bajo las palmeras, los cedros, los áloes, los naranjos y limones, las higueras y los granados. El cielo es de turquesa, el mar de lapislázuli; las montañas de esmeralda. ¿Y el aire? Lo mismo que el cielo. Hay sol durante el día, todo el mundo se viste como si fuera verano, y hace calor; por la noche cantos y guitarras durante horas enteras… En fin, una vida admirable.

El paraíso que pintaba Chopin pronto se trocó en infierno. Después de mucho andar, dado que casi nadie quería alquilarle vivienda a extranjeros, consiguieron de un cierto señor Gómez una casa con pobrísimo moblaje en las afueras de Palma. Llamábanla Son’ Vent (la Casa del Viento), y el nombre rápidamente se hizo realidad. De forma brusca se iniciaron las lluvias y, con ellas, la situación idílica se volvió crítica. Carecían de chimeneas para la calefacción, y el humo de los braseros impedía respirar, sobre todo al enfermo; los frágiles muros dejaron pasar la humedad; la pintura hizo burbujas y, el peor de los males, la tos de Chopin, denunciaba su tuberculosis a la distancia. El señor Gómez, aterrorizado, los puso de patitas en la calle sin mediar mucha explicación. Felizmente, supieron de la existencia de la Cartuja de Valldemosa. A tres de sus celdas contiguas trasladaron su bártulos y se acomodaron como pudieron.

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4 respuestas a Valldemosa o las dos soledades (I)

  1. Existe una horrenda versión cinematografica de UN INVIERNO EN MALLORCA de George Sand a cargo de Jaime Camino. Recomendaría a cualquier interesado en la vida y obra de Sand y Chopin no verla.
    Esta fué mi primera aproximación (parcial) a los personajes Chopin y Sand. He buscado este libro desde entonces, sin éxito.

    Encuentro este serial muy interesante y ameno. Un saludo y permaneceré a la espera de las nuevas entregas.

  2. Hoy en la radio han hablado unos (pocos) minutos sobre la relación entre Sand y Chopin, pero desgraciadamente para ellos no han llegado al nivel de calidez e intimidad que desprenden estos textos.
    Keep going!

  3. Facu dijo:

    El año pasado, si no recuerdo mal, se cumplió el bicentenario de la Argentina y también el del nacimiento del magnífico Chopin. De George Sand nunca leí nada, pero esta relación sin duda hace que me interese de alguna manera por su figura.

  4. avellanal dijo:

    Xavier: ¡muchas gracias por la advertencia! Aventurarse a transformar ese texto en un guión cinematográfico es una empresa que tiene todas las chances de terminar en un fiasco, así que no me sorprende.

    Kapellmeister: que en la radio hablen de Chopin y George Sand y no de la boda real ya de por sí me parece un milagro digno de mil elogios. ;)

    Facu: sí, recuerdo haber leído un especial de una revista cultural dedicado a Chopin el año pasado. Nació el mismo año que la Argentina: ¡qué maravilla!

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