La guerra intemporal de Godard

Les carabiniers no es una película de las más recordadas de Godard. Entendible que así sea, pues se ubica en uno de los períodos en los que el franco-suizo alcanzó sus mayores cotas de creatividad: más precisamente entre una obra mayúscula como Vivre sa vie y la bellísima Le mépris. No por eso estamos ante un film menor que viene a llenar un espacio relativamente vacío, a la manera de esos discos repletos de lados B que se editan sólo para cumplir con exigencias comerciales.

El bélico, de por sí, es un género poco transitado –en comparación con otros países europeos– por el cine francés, pero resulta todavía más insólito en la filmografía de Godard. Perro verde del cine, como no podía ser de otro modo, su acercamiento a la guerra -en conjunto con Roberto Rossellini, con quien escribió el guión- está lejos de las trincheras de Kubrick o del napalm con helicópteros de Coppola. Pocos directores hacia 1963, cuando Vietnam aún era evitable, habían realizado una propuesta tan conceptualmente original e inmoderadamente irónica a la hora de abordar una temática por lo general cargada de solemnidad y conservadurismo.

En Les carabiniers, la guerra se exhibe con un nivel de abstracción inédito: el hecho histórico cede su lugar a la reflexión sobre el hecho concreto, desprovisto de elementos exógenos que generen cargas emocionales. En el transcurrir del metraje, el espectador nunca se entera qué guerra está observando ni qué países o facciones están combatiendo. De este modo, Godard levanta una muralla que clausura todo el sentimentalismo tan inherente a las producciones bélicas, librando a su película de premeditadas posiciones maniqueas, y centrándose con exclusividad en la guerra como un problema ajeno a las coordenadas tiempo y espacio.

La planificación estética, con una compaginación pésima, ilustrada a menudo con filmaciones de la Segunda Guerra Mundial, contribuye a crear una completa falta de verosimilitud que se asocia con la incoherencia de los soldados combatiendo sin formación previa de ninguna clase. La historia es sencilla: dos campesinos de muy bajos recursos son reclutados por enviados del Rey para ir al frente de batalla. Con la ilusión del enriquecimiento, principalmente a través de los saqueos, Ulysses y Michel-Ange dejan a sus mujeres y parten, fascinados. Ya en el fragor del enfrentamiento, y disponiendo de esa cuota de libertad para cometer cualquier tropelía que concede el estado de guerra, no dudan en aprovechar la situación para humillar y robar a cuanta persona se atraviese por su camino. (A lo largo de todo este tramo, la acción se divide en secciones rápidas y despiadadas, prologadas por unos largos títulos que recuerdan al cine mudo, y que en su mayoría simbolizan las tarjetas postales que ambos personajes envían a su casa).

Como lo señala Susan Sontag, una de las particularidades que distingue a este “primer Godard”, es que descubre el «cine dentro del cine». Su concepción del arte no está desprovista de una veta alienada, pues forja un cine que engulle al cine. Y en Les carabiniers se encuentra un ejemplo muy evidente y a la vez ingenioso en la escena en que Michel-Ange, tomándose un respiro entre tanto saqueo y muerte, asiste por primera vez a una proyección. La ensayista estadounidense describe con minuciosidad las reacciones del azorado soldado: Sigue con todo el cuerpo los movimientos de los actores en la pantalla, se esconde bajo la butaca cuando aparece un tren y, al fin, enloquecido por la imagen de una joven que se baña en la película incluida dentro de la película, salta de su asiento y sube corriendo al escenario. Primero se pone de puntillas e intenta ver lo que hay dentro de la bañera; después palpa cautelosamente la superficie de la pantalla en busca de la muchacha, y por fin intenta asirla…circunstancia en la cual desgarra parte de la pantalla que hay dentro de la pantalla y revela que la muchacha y el cuarto de baño eran una proyección sobre una sucia pared. Michel-Ange descubre que el cine, en palabras del propio Godard, es el fraude más hermoso del mundo. En contraposición con la guerra.

La película sigue un derrotero para nada sorpresivo cuando los pobres campesinos, luego de haberse ensuciado algo más que el cuerpo con tanta sangre, regresan a su hogar, sin mayores posesiones que una caja atiborrada de postales escrupulosamente separadas en bloques temáticos. A continuación, Godard se desempacha con una inusual escena de doce minutos de duración en la que los protagonistas van desempaquetando el cúmulo de fotografías que representan todo aquello que se les había prometido poseer.

En definitiva, la guerra presentada como estafa. ¿Acaso es otra cosa?

Les Carabiniers (Francia, 1963).
Director: Jean-Luc Godard.
Intérpretes: Albert Juross, Marino Masé, Catherine Ribeiro, Geneviève Galéa, Jean Brassat.
Calificación: 7.

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5 respuestas a La guerra intemporal de Godard

  1. Recuerdo haberla visto hace tiempo. Nunca es tarde para la revisión de una obra tan interesante.
    Como siempre, Clau, una reseña muy sentida. Un fuerte saludo.

  2. Acertadisima revision de una peli que lamentablemente suele caratularse entre lo mas marginal de godard. esa escena de las postales que mencionas también fue ampliamente debatida y analizada en su momento y susan sontag le dedicó sus párrafos también. no sé que te habrá parecido el final, me gustaría que puedas darme una impresión al respecto.

    Es muy bueno e infrecuente encontrarse con un blog donde se le de tanta importancia a godard pues muchos piensan que está acabado. saludos.

  3. plared dijo:

    La verdad es que aquí coincido con la mayoria. De lo peor de este director, una pelicula que intenta disfrazar su carencia de sentido, con una modernidad innovadora. Que francamente no le sienta muy bien. Pero bueno, tu análisis coincida o no, me ha parecido interesante. Saludos

  4. Facu dijo:

    Godard, dejá de levantarte minas hablándoles del cine de Godard che :-)

  5. avellanal dijo:

    Xavier: sin duda que nunca es tarde. De a poco, me estoy poniendo al día con todas las películas de Godard que me faltan ver. Es un año muy godardiano este 2012 para mí.

    Gonzalo: con respecto al final, habría que comentarlos en spoilers, ¿no crees? De todos modos, te diría que el final es apenas una anécdota en este caso. ¡Muchas gracias por todo lo que dices!

    Plared: siempre es bueno disentir, cuando se esgrimen fundamentos. Reconozco, no obstante, que no es una película fácil de digerir y que a la mayoría no le gusta para nada.

    Facu: y vos dejá de hablar boludeces, che. Te quedaste como tres entradas atrás, jaja.

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